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Programa de radio Autonomía Ciclista nº25: Ciclistas Urbanos Valencia

Programa radiofónico Autonomía Ciclista nº25: Ciclistas Urbanos Valencia

CUV

Hablamos con Antonio Mateu de Ciclistas Urbanos Valencia sobre qué es el grupo al que pertenece, qué hacen, qué objetivos persiguen, así como sobre las políticas de promoción de la bicicleta, el cicleatonismo, el carrilbicismo, la promoción del miedo a conducir una bicicleta, la amenaza de segregación ciclista por parte de Compromís (el nuevo gobierno municipal en Valencia), la pacificación del tráfico, el casco y la próxima reforma del reglamento general de circulación.

Nos acompaña una selección de temas del disco Saó grabado en 2004 por el grupo valenciano Jerez-Texas.

 Autonomía Ciclista es un programa radiofónico sobre la bicicleta como medio de transporte que se emite en Radio Almaina (107.1 FM, Granada), en Radio Bronka (104.5 FM, Barcelona), en Radio Ela (100.0 FM, Madrid) y en Ràdio Insurrecta (Castelló).

Biciescuela Valencia: Una escuela para ciclistas urbanos

COPIADO DE: El País (8 de junio de 2014)

Valencia es la ciudad ideal para la bicicleta: hace buen tiempo todo el año y no tiene pendiente. Barata, ligera y fácil de aparcar, en los últimos años, quizá por el azote de la crisis, la bici ha irrumpido como medio de transporte habitual. Pero circular no es coger la bici y poco más. Con una ordenanza municipal que prohíbe conducir por las aceras, los ciclistas que se lanzan a la calle se sienten inseguros. La asociación Biciescuela Valencia ha iniciado desde hace unos meses un taller en el que acompañan a los ciclistas urbanos a sus trabajos para que aprendan a ir por la calzada, en hora punta y con seguridad.

La dinámica del grupo recuerda a las bandadas de aves. Un monitor guía va delante. Le sigue el aprendiz que circula por el centro del carril y, tras él, un par de miembros de Biciescuela, en paralelo, le cubren las espaldas. Si el alumno se equivoca o no consigue señalizar correctamente, los últimos monitores se encargarán de hacer las indicaciones para que los coches anticipen su movimiento.

“El objetivo es que la gente se acostumbre al tráfico y pierda el miedo”, explica Antonio Mateu, presidente de esta asociación sin ánimo de lucro. “La bici es un vehículo y como tal, debe ir por la calzada porque somos tráfico”, remarca. Con esta actividad, que ofrecen de manera gratuita, han acompañado ya a 25 personas en el último mes. En Biciescuela explican que no se necesita tener un vehículo de último modelo sino respetar unas normas de circulación que son para todos: el semáforo en rojo es para parar y las bicis no son una excepción; cada movimiento lateral se señaliza con los brazos y el carril bus, como su nombre indica, es exclusivo para autobuses y excluyente para bicicletas.

El objetivo es que se acostumbren al tráfico y pierdan el miedo

“Lo importante es hacerte visible. Cuando llega un semáforo en rojo y estoy la primera del carril, me gusta avanzar un poco y traspasar la línea para que los coches de los lados me vean bien. Así me tienen en cuenta cuando se pone en verde y van a arrancar”, explica Ana García Sevilla, vicepresidenta de Biciescuela. La ordenanza municipal de Tráfico de Valencia exige a los ciclistas que en las zonas donde no hay carril bici, circulen por la calzada. Pero en hora punta, cuando todos parecen tener prisa, la convivencia sobre el asfalto se complica.

“Uso la bici todos los días para ir al trabajo, pero desde hace unos meses tenía dudas sobre como circular para que los coches no me adelantaran con esa agresividad”, cuenta Eva Aparisi, alumna de la Biciescuela, a la que han acompañado dos veces en las últimas semanas. Cada mañana, cerca de las nueve, Eva recorre la Gran Vía, la Calle Xàtiva y Guillén de Castro, en medio de cientos de vehículos que aprietan el acelerador porque llegan tarde a trabajar. “Hace un año le cogí miedo a la bici porque mi ruta es bastante peligrosa y la gente conduce a lo bestia. Este invierno pensé, pero ¿por qué tengo yo que dejar de ir en bici? Conocí Biciescuela y pensé que ellos podían ayudarme para ver si cometo infracciones. Y me han ayudado bastante”, cuenta.

No circular por el carril bus sino por el contiguo, señalizar y conducir por el centro de tu carril son las tres primeras claves fundamentales para evitar riesgos. “Circulando así me han dejado de pitar porque me respetan como vehículo”, explica Eva. Tanto si eres un ciclista experimentado como si acabas de subirte a las dos ruedas, aprender a moverte en la ciudad resulta útil.

El semáforo en rojo es para detenerse y las bicis no son una excepción

“Trabajo en la Universitat Politècnica hace 15 años. Opté por la bici porque cuando iba en coche, no encontraba aparcamiento, el bus tardaba un montón y al final esto era lo más sencillo”, cuenta Cristina Gallano, otra alumna de Biciescuela. Explica que acude al trabajo a mediodía, momento de bastante tráfico, porque es el paréntesis de la comida. “La bici es ideal pero me daba miedo porque los conductores no respetan, las bicis dudamos mucho y generamos situaciones de peligro”, reconoce. El gran éxito de Valenbisi [servicio municipal de alquiler], que tiene en la calle 2.750 bicicletas ha hecho que cualquiera tenga acceso a este vehículo y sea todavía más habitual en la ciudad. “No conoces tus derechos y este taller puede ayudar a quienes cogen una bicicleta pública y no saben qué tienen que hacer”, agrega Cristina.

A las empresas no les pasa desapercibido el uso creciente de la bicicleta para ir hasta los centros de trabajo y son muchas las que empiezan a valorar los beneficios de desplazarse y hacer actividad física al mismo tiempo. Los talleres ciclistas empiezan también a aprovechar un nuevo nicho de mercado abierto por los ciclistas urbanos.

Serbicis, es el primer taller en Valencia que repara bicicletas a domicilio. Su propietario, Abel Gómez, ofrece a las empresas sus servicios para que, sin coste para el empresario, sus empleados puedan ir al trabajo en bicicleta y tenerla reparada mientras realizan su jornada laboral. “La empresa solo tiene que ofrecer el servicio de reparación a clientes y trabajadores mientras están en sus instalaciones y nosotros nos encargamos de todo: de la recogida y entrega de la bici en la oficina o la fábrica, elaborar y distribuir los carteles informativos, especificar las tarifas de precios para los usuarios…”, cuenta el gerente de Serbicis, Abel Gómez.

En su taller, abierto hace menos de un año, tienen una idea clara: “Una persona que va en bici al trabajo es más prudente, más responsable, más sana y más feliz. Si conseguimos que las empresas sean conscientes de todas estas ventajas, tendrán un nuevo valor, un nuevo principio, la empresa será más saludable y su plantilla mucho más productiva”.

Biciescuela Valencia: Vídeo del primer taller de ciclismo urbano

La ciudad de Valencia, otro ejemplo de la política de promoción de la bicicleta basada en vías ciclistas y bicicletas públicas, cuyas consecuencias evidentes son: invasión masiva de ciclistas circulando por las aceras y multiplicación del número de ciclistas accidentados (mayoritariamente en incorporaciones desde la acera y en cruces de carriles-bici y aceras-bici, con fallecidos incluídos). Valencia también es un ejemplo de grupo activista (Valencia en Bici) obsoleto y anclado en continuar con las políticas basadas en el miedo a conducir la bicicleta por la calzada y que no solo no es capaz de reconocer sus errores y su responsabilidad compartida en el desastroso panorama ciclista de esta ciudad, sino que continúa con la misma dinámica. Más detalles sobre Valencia AQUÍ

Hasta aquí podríamos pensar que la ciudad de Valencia está perdida, sin embargo me encuentro con la sorpresa de que acaba de nacer Biciescuela Valencia. En qué mejor lugar que aquel que más urgentemente lo necesita.

BICIESCUELA VALENCIA EN FACEBOOK

“Biciescuela Valencia es un grupo sin ánimo de lucro de ciclistas urbanos de Valencia

Nuestros objetivos son mantener el pleno derecho de los ciclistas a conducir su vehículo por la calzada y ofrecer a las personas que lo deseen los conocimientos necesarios para desplazarse en bicicleta por la calzada de forma autónoma, segura y eficiente.

La bicicleta no es un estorbo para el tráfico que hay que segregar a un espacio limitado (acera-bici o carril-bici urbano). Conducimos un vehículo y tenemos pleno derecho para circular por la calzada. Somos parte del tráfico. No somos el problema somos la solución”.

Periódicamente realizan talleres gratuitos de conducción de la bicicleta por la calzada:

“Aprender a circular por Valencia en bicicleta. Dirigido a aquellas personas que saben montar en bicicleta y quieren comenzar a utilizarla como medio de transporte por la ciudad de forma segura.

Durante la primera parte de la actividad se desarrollarán contenidos relacionados con la normativa de circulación en bicicleta, sistemas de seguridad activa y pasiva de la conducción, procedimientos para la circulación segura, mecánica y mantenimiento de la bicicleta. Seguidamente se realizará un recorrido guiado por tramo urbano en el que se aplicará todo lo aprendido previamente”

[Valencia] Nace Biciescuela Valencia

La ciudad de Valencia, otro ejemplo de la política de promoción de la bicicleta basada en vías ciclistas y bicicletas públicas, cuyas consecuencias evidentes son: invasión masiva de ciclistas circulando por las aceras y multiplicación del número de ciclistas accidentados (mayoritariamente en incorporaciones desde la acera y en cruces de carriles-bici y aceras-bici, con fallecidos incluídos). Valencia también es un ejemplo de grupo activista (Valencia en Bici) obsoleto y anclado en continuar con las políticas basadas en el miedo a conducir la bicicleta por la calzada y que no solo no es capaz de reconocer sus errores y su responsabilidad compartida en el desastroso panorama ciclista de esta ciudad, sino que continúa con la misma dinámica. Más detalles sobre Valencia AQUÍ

Hasta aquí podríamos pensar que la ciudad de Valencia está perdida, sin embargo me encuentro con la sorpresa de que acaba de nacer Biciescuela Valencia. En qué mejor lugar que aquel que más urgentemente lo necesita.

BICIESCUELA VALENCIA EN FACEBOOK

“Biciescuela Valencia es un grupo sin ánimo de lucro de ciclistas urbanos de Valencia

Nuestros objetivos son mantener el pleno derecho de los ciclistas a conducir su vehículo por la calzada y ofrecer a las personas que lo deseen los conocimientos necesarios para desplazarse en bicicleta por la calzada de forma autónoma, segura y eficiente.

La bicicleta no es un estorbo para el tráfico que hay que segregar a un espacio limitado (acera-bici o carril-bici urbano). Conducimos un vehículo y tenemos pleno derecho para circular por la calzada. Somos parte del tráfico. No somos el problema somos la solución”.

Periódicamente realizan talleres gratuitos de conducción de la bicicleta por la calzada:

“Aprender a circular por Valencia en bicicleta. Dirigido a aquellas personas que saben montar en bicicleta y quieren comenzar a utilizarla como medio de transporte por la ciudad de forma segura.

Durante la primera parte de la actividad se desarrollarán contenidos relacionados con la normativa de circulación en bicicleta, sistemas de seguridad activa y pasiva de la conducción, procedimientos para la circulación segura, mecánica y mantenimiento de la bicicleta. Seguidamente se realizará un recorrido guiado por tramo urbano en el que se aplicará todo lo aprendido previamente”

Iba en bici, ¿dejémosle correr?

COPIADO DE: Bicicletas, ciudades, viajes (12 septiembre 2012)

No es estupor, es indignación lo que provoca leer una noticia que nunca debería de haberse producido y que relata la huída de un ciclista después de haber perpetrado un accidente sobre una anciana en una acera que se resuelve de manera trágica con la muerte de la víctima. Ha sido en Valencia, pero podría haber ocurrido en cualquier otra ciudad, más en esas en donde los ciclistas campan a sus anchas por las aceras, desoyendo las recomendaciones, las normativas y los reproches de viandantes.

Siempre la fatalidad es triste, pero muchas veces también se hace el ejercicio de tratar de desdramatizarla amparándose en la mala fortuna, en el accidente, en un cúmulo de desgracias, asociándola a una especie de excepcionalidad que la hace asumible, comprensble, casi lógica. Sin embargo, este caso no es fortuito, no es más que el resultado de una probabilidad con la que se ha jugado y con la que se juega demasiado alegremente entre demasiada gente en demasiadas de nuestras ciudades. Demasiados demasiados para ser casualidad.

Cuando se permite y se promueve de una forma tan generalizada y tan contundente la circulación de bicicletas por plataformas peatonales estas son las consecuencias inevitables: el incremento del riesgo en los tránsitos peatonales, el incremento de los incidentes entre ciclistas y peatones, el incremento de la accidentalidad con claro perjuicio del más débil y, por desgracia, la fatalidad.


Sin embargo, aún habrá voces que tratarán de reivindicar el uso de las aceras en defensa propia por parte de aquellas personas que, alegando miedo a tráfico rodado, justifiquen su uso indiscriminado. Son para ellas daños colaterales, excepcionales, no deseables pero inevitables. Es el paso lógico y necesario de la Ciudad de los Coches a la Ciudad de las Bicis a costa de la Ciudad de los Peatones.

Terrible. Terrorífico.

Siempre con el argumento de que en otros lugares donde, en muchos casos, las aceras son decorativas por intransitadas a pie, se consiente (por decirlo de alguna manera) la invasión ciclista.

Tratar de eludir el tema, tratar de relativizarlo, tratar de trivializarlo es sin duda una opción crítica que conlleva unas consecuencias devastadoras que redundan sólo en el deterioro irreversible de los espacios públicos como lugares de disfrute y de encuentro.

A ver quién es el valiente ahora de decir que las bicicletas son inofensivas.