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[Granada] Plan de movilidad sostenible del Hospital universitario Virgen de las Nieves

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Lo peligroso es seguir diciendo que ir en bici por ciudad es peligroso

COPIADO DE: Oficina de la Bici de Granada (3 de octubre de 2014)

Nos ha parecido muy interesante el artículo de Pedro Bravo para Eldiario.es (18 sept. 2014) relacionado con uno de los prejuicios relacionados con la bici, el considerar que conducirla por la ciudad es muy peligroso. Uno de los mitos que se han elaborado durante años debido a la promoción del miedo realizada por parte de muchos colectivos y asociaciones de ciclistas urbanos, de partidos políticos, de ingenieros del sector de las infraestructuras y de muchos profesionales de los medios de comunicación. Todos ellos configuran lo que podríamos denominar el lobby no organizado de la segregación ciclista, la cual se ha materializado en carriles bici o en la promesa de hacerlos. De esta manera han tratado a los ciclistas como seres incapaces a los que hay que sobreproteger, fomentado, no solo el miedo, sino también la dependencia de los nuevos ciclistas y los aspirantes a serlo hacia los políticos y técnicos que hacen o prometen hacer dichas infraestructuras. Del mismo modo, también ha conducido a la invasión de las aceras por ciclistas cuando no hay carril bici, cuando este finaliza o cuando el ciclista elige otro itinerario distinto ya que el nuevo ciclista continua sin conocer lo más básico: cómo conducir la bicicleta con autonomía y seguridad por la calzada.

A continuación podéis leer dicho artículo:

Bicihigiénica

Montar en bici es algo que no sólo calma el tráfico sino que también relaja el carácter. Es bueno para la salud física pero también es beneficioso para la mental. Uno, cuando va habitualmente a pedales, se cabrea menos por según que cosas, por muy tontainas y molestas que sigan siendo. Pero, aún así, alguna hay que, al menos a mí, me sigue poniendo de los nervios. Por ejemplo, este axioma que parece que dan con el carné de identidad: ir en bici por ciudad es peligroso.

En muchas de las entrevistas que he hecho con motivo de mi libro —ejem:Biciosos (Debate, 2014)— es algo recurrente. Da igual que se hayan leído el libro o que no, que les haya explicado lo beneficioso de la bici y lo seguro que resulta, en algún momento salta una afirmación como “pero, como todo el mundo sabe, en ciudades como Madrid sigue siendo muy peligroso ir en bici”. ¿Cómo todo el mundo sabe? ¿Seguro? Si es así, puede que todo el mundo se equivoque.

En España, en 2011 y según la DGT, murieron 12 personas que iban en bici por vías urbanas y hubo 285 heridos graves. Son, lo tengo clarísimo y lo siento, 297 tragedias a evitar pero, según el Barómetro de la bicicleta de ese mismo año, unos 3 millones de españoles usaban la bici a diario. No aclara el Barómetro, o yo no soy capaz de encontrarlo, cuántos lo hacían por ciudad pero pongamos la mitad, por ser discretos, y el porcentaje de muertos o heridos graves en bici entre los usuarios diarios en ciudad se quedaría ese año en un 0,0198 %. Que no parece mucho.

Otra forma de contarlo. En ese mismo año 2011 hubo 2.060 víctimas mortales en 83.027 accidentes de todo tipo en todo tipo de vías. De ellas, 380 eran peatones, 49 ciclistas, 422 iban en moto y 979 iban en coche. Como había entonces unos 31 millones de coches aquí, eso da 31,5 muertos por millón de automóviles. Y como había, según el mismo Barómetro de la bicicleta, 20,5 millones de españoles con bici pero sólo 9,5 que la usaban semanalmente, la cosa da 5,15 muertos por millón de usuarios. Seis veces menos.

Otra manera más de comprobarlo es echar un ojo al siguiente cuadro  de la DGT en el que se observa la evolución de muertos, heridos graves y heridos leves entre los usuarios de bici en vías urbanas de los últimos años.

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O sea, a pesar del aumento de uso de la bici en España en todo este tiempo, no hay tendencia creciente entre los muertos, quizás un poco entre los heridos graves y sí es notable entre los leves.

Hay muchos más datos que confirman que lo de que la bici es peligrosa es una percepción equivocada, estudios en distintos países, investigaciones, estadísticas… esas cosas que hace la gente verdaderamente inteligente y que los que nos dedicamos al periodismo contamos como podemos. Pero hay una noticia de este verano que me gustaría destacar. Según la agencia Reuters, desde que empezó en 2007 en Tucson, Oklahoma, el primer servicio público de alquiler de bicis de Estados Unidos hasta este verano, en el que ya hay sistemas en 36 ciudades, el número de muertos entre los usuarios de todos ellos es igual a… cero. Repito, cero muertos en siete años, cero muertos en nada menos que 23 millones de trayectos, cero muertos entre usuarios que, en teoría, no son los habituales de la bici y en un país en el que los coches son el centro de casi todas las cosas. No creo que arriesgue mucho si digo que es poco probable que 23 millones de trayectos en esas ciudades durante ese tiempo en coche, moto o a pie den un resultado similar.

Así pues, moverse en bici por ciudad no es peligroso. O no tanto como nos creemos. Lo verdaderamente peligroso es seguir afirmándolo. Y lo es porque ese falso axioma se mete en la cabeza y hasta la moral de los ciudadanos e impide que muchos de ellos se decidan a dar pedales, aunque les apetezca. Es peligroso porque si seguimos teniendo ciudades llenas de coches seguiremos teniendo ciudades enfermas, sucias y ruidosas. Es peligroso porque está demostrado que ciudades con más bicis son mejores ciudades y con ciudadanos más sanos y también más alegres. Sobre todo esto también hay una pila de datos científicos que podría sacar pero no voy a hacerlo porque lo que lo que me apetece es darme una vuelta en bici por Madrid, una ciudad en la que todo el mundo piensa que es una locura montar en bici… hasta que lo prueba.

¿Una bici más es un coche menos? Lo que no cuentan de las ciudades eurociclistas

La  Plataforma Europea de Gestión de la Movilidad (EPOMM), una organización concebida sin ánimo de lucro con sede en Bruselas e integrada por gobiernos de países europeos interesados en la gestión de la movilidad, realizó una base de datos en la que se recoge el reparto modal de los desplazamientos en 287 ciudades europeas con más de 100.000 habitantes y en 96 ciudades europeas con menos de 100.00 habitantes.

Es muy interesante consultar estos datos, concretamente los de aquellas ciudades famosas por el número de desplazamientos en bici porque podremos descubrir que en la mayoría de estos casos esta gran cantidad de ciclistas no siempre corresponde con un número reducido de desplazamientos en coche.

La próxima vez que nos muestren los datos de la gran cantidad de ciclistas que hay en una ciudad, inmediatamente tendremos que hacer la pregunta “¿cuántos desplazamientos se realizan en coche?” porque ese es uno de los datos que realmente nos interesa desde el punto de vista de la habitabilidad en la ciudad.

Es esclarecedor ver cómo en muchas de estas ciudades el uso del coche está está entre el 44% y el 56% y, en cambio,  los desplazamientos en bici son superiores al 25% (ciudades mayoritariamente holandesas: groningen, Apeldoorn, enschede, haarlem, Amersfoort, Zwolle).

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Ciudades europeas con más de un 25% de desplazamientos en bici

Más rápidamente llegamos a la conclusión de que la bici no tiene por qué ser una herramienta fagocitadora de coches cuando observamos los siguientes datos de las ciudades europeas donde los desplazamientos en coche son inferiores al 25%. En la gran mayoría absoluta de ellas, el papel de la bicicleta es insignificante. Otro dato a destacar, también, es que ninguna de estas ciudades pertenece a las tan laureadas Holanda y Dinamarca, sino que la gran mayoría están ubicadas en la zona que tuvo influencia soviética.

Ciudades europeas con menos del 25% de los desplazamientos en coche

Ciudades europeas con menos del 25% de los desplazamientos en coche

En el caso de España, podemos presumir de los desplazamientos a pie: 11 de las 18 ciudades (de esta base de datos) con más del 40% de los desplazamientos a pie están ubicadas en el estado español; ninguna en Holanda o Dinamarca. La industria del calzado no necesita de estos datos para vender zapatos, pero tampoco nadie utiliza la zapatilla como bandera política ni tampoco para reducir el uso del coche, posiblemente por nuestra falta de autoestima. Quizá, motivo también por el cual muchas organizaciones ciclistas, técnicos y políticos, en lugar de sacar partido a esta cultura peatonal, se empeñan en destruirla y sustituirla por una cultura cicleatonal.

des europeas con más del 40% de los desplazamientos a pie

des europeas con más del 40% de los desplazamientos a pie