Sevilla

Programa de radio Autonomía Ciclista nº31: Las cuentas claras sobre el Plan Bici Sevilla con Daniel Lebrato

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Hablamos con Daniel Lebrato sobre la Copenhague ibérica, la Amsterdam andaluza, la ciudad donde se ha llevado el modelo ciclista a seguir por las ciudades mediterráneas con deseos de desarrollarse como los países avanzados…: ¡Sevilla! Hablamos sobre la bicicleta, el antes y después del Plan Bici Sevilla (2007-2010) y del informe Las cuentas claras sobre el Plan Bici Sevilla (Biciescuela Granada, 2016).

Como banda sonora contaremos con temas del primer disco de Banda Inaudita, grabado en 2002.

Autonomía Ciclista es un programa radiofónico sobre la bicicleta como medio de transporte que se emite en Radio Almaina (107.1 FM, Granada). CONTACTO: autonomiaciclista@hotmail.com

Las cuentas claras sobre el Plan de la Bicicleta de Sevilla 2007-2010

Se ha hablado mucho de los buenos resultados del Plan de la Bici de Sevilla 2007-2010. Entre los beneficios que generalmente se le ha otorgado al modelo de promoción de la bicicleta implantado en Sevilla encontramos, principalmente, tres:

  1. Aumento del número de usuarios de la bici.
  2. Reducción del uso del coche.
  3. Reducción de la siniestralidad ciclista.

A continuación, analizaremos con detalle los datos publicados sobre los resultados de este Plan para comprobar si realmente son tan buenos como se ha divulgado a través de los medios de comunicación.

El Plan de la Bici de Sevilla consistió en la construcción de una red de 142 Km vías ciclistas segregadas. Prácticamente todas estas vías fueron a cota de acera (aceras bici), de doble sentido de circulación (bidireccionales), con un ancho de 1,25 metros por sentido y cuyas intersecciones con la calzada se hacen junto y a la par que los peatones. El coste de la construcción de esta red alcanzó los 35 millones de euros (250.000 euros por kilómetro) (El País, 11 de mayo de 2014). Además, el coste total estimado para la gestión del Plan en cuatro años ascendió a 6,7 millones de euros que se distribuyeron en: diez programas sectoriales sobre educación vial, salud, etc. (4,9 millones, 73,2% del presupuesto); mantenimiento de la infraestructura (662.000 euros, 9,8%); Oficina de la Bicicleta el (458.000 euros, 6,7%); Centro de Educación Vial (304.000 euros, 4,5%); Comisión Cívica (234.000 euros, 3,4%) y, por último, aparcamientos para bicicletas (162.000 euros, 2,4%) (Plan de la Bicicleta de Sevilla, 2007)

1. AUMENTO DEL NÚMERO DE USUARIOS DE LA BICI

Según los datos arrojados por el Plan de la Bici de Sevilla (2007), en la primavera del año 2006, antes de la construcción de la red de vías ciclistas segregadas, el porcentaje que representaba el uso de la bicicleta en el reparto modal de la ciudad era del 3,2% (41.744 personas usaban la bicicleta a diario). Además de dicha cantidad, 47.554 personas usaban la bicicleta varias veces por semana. es decir, según el Plan de la Bici de Sevilla, podían considerarse como potenciales usuarios de la bicicleta 88.692 personas. Ninguno de los redactores de este Plan se esperaba este resultado pues, según sus propias palabras “es un cifra sorprendente” (Plan de la Bici de Sevilla, 2007, p. 20). Según estos datos, la ciudad de Sevilla era en 2006, antes de la construcción de la red de vías ciclistas segregadas, una de las ciudades españolas donde más se usaba la bicicleta. De hecho, ya lo era en 1986 cuando 31.500 bicicletas diariamente circulaban por esta ciudad (Sevilla es la ciudad española en la que más se usa la bicicleta ABC, 12 agosto de 1986, p. 29).

Finalizado el Plan de la Bici de Sevilla el número de usuarios que a diario usaban la bicicleta alcanzó su mayor cantidad: 72.565 (el 5,6% del reparto modal) (SIBUS, 2011). Desde entonces, la cifra ha ido en descenso: 69.500 en 2013 (SIBUS, 2013) y 61.700 en 2015 (SIBUS, 2015) con más de 160 Km de vías ciclistas segregadas. En cinco años se ha producido un descenso del 15% en el uso de la bicicleta (Europa Press, 26 de febrero de 2016). En definitiva, todas estas cifras son incluso inferiores a la cantidad de 88.692 personas que en 2006 ya usaban la bicicleta varias veces por semana. Por tanto, los resultados en el uso de la bicicleta indican que el Plan de la Bici de Sevilla no fue tan espectacular como se ha dicho innumerables veces, pues con 42 millones de euros ni siquiera consiguieron doblar el número de personas que cotidianamente usaban la bicicleta.

En cualquier caso, en todas las ciudades del Estado Español (ya sea con o sin políticas de promoción, con mejores o peores aciertos y con más o menos consecuencias positivas y negativas), lo cierto es que se está produciendo en los últimos años un incremento exponencial en el uso de la bicicleta como medio de transporte cotidiano. Lo llamativo es que en la ciudad de Sevilla esté ocurriendo justo lo contrario: el uso de la bicicleta va en descenso. Probablemente esto se deba a que la infraestructura elegida para la bicicleta era obsoleta desde el inicio. Especialmente estrecha (se colapsa fácilmente), sin distancias laterales de seguridad, conflictos con peatones… lo cual hace que no sea seguro circular por ellas a más de 10 Km/h, y, por tanto, impide desarrollar todo el potencial y atractivo de la bicicleta como medio de transporte en comparación con otros vehículos. De hecho, la ordenanza municipal sevillana obliga a los ciclistas a usar los carriles bici en las calles donde existan (art.35) (algunas aceras bici también vienen acompañadas de señales de uso obligatorio) y, además, las vías ciclistas segregadas (carril bici y acera bici) están limitadas a una velocidad máxima de entre 15 y 20 Km/h (art.39).

Respecto al crecimiento del uso de la bici en las ciudades del Estado Español, ponemos como ejemplo nuestra ciudad (donde no ha habido una política pública sistemática de promoción de la bicicleta). Aunque no se han hecho mediciones sobre el uso de la bicicleta en el cómputo total, conocemos algunos datos:

  1. Según el número de usuarios registrados en los aparcamientos de bicicletas del Hospital Universitario Virgen de las Nieves, el 10% de la plantilla de trabajadores se mueve en bicicleta (Juan Raya, comunicación personal, 2016).
  2. La bicicleta supone 9% del tráfico en Gran Vía y Reyes Católicos según nuestras propias mediciones (Biciescuela Granada, 2016).
  3. Según un estudio sobre movilidad en la UGR realizado por Blanco (2011), el 6% de la comunidad universitaria se mueve en bicicleta (el 7,91% de los hombres y el 4,08% de las mujeres): más del 50% son alumnos/as y el 35% son mujeres. El 7,79% de la comunidad universitaria que vive en el centro de Granada se mueve en bicicleta; el 6,88% de los que viven en barrios periféricos se mueve en bicicleta; y el 2,71% de los que viven en el área metropolitana se mueve en bicicleta.

En Holanda hasta la primera mitad del S.XX el 90% de la población se movía en bicicleta (Ministerio de Transportes de Holanda, 1999; Bruheze, s.f.), nunca han vuelto a recuperar esta cantidad de ciclistas. Ni siquiera con carriles bici unidireccionales. En cambio, en las ciudades del Estado Español, nunca en nuestra historia hemos tenido tal cantidad de ciclistas en nuestras calles. Además, el peso que supone los desplazamientos peatonales en nuestros entornos urbanos es igual a la suma de los que se hacen a pie más los que se hacen en bici en la mayoría de las ciudades holandesas, así como en las danesas.

Ciudades europeas con más del 40% de los desplazamientos a pie (EPOMM, 2016)

Ciudades europeas con más del 25% de los desplazamientos en bici (EPOMM, 2016)

Por otro lado, uno de los argumentos que más se utilizan para justificar la construcción de vías ciclistas segregadas es para que las personas más vulnerables (incluyendo a las mujeres) se animen a usar la bicicleta cotidianamente. Sin embargo, según los resultados obtenidos por el Plan de la Bicicleta de Sevilla, podemos observar cómo la construcción de una red de vías ciclistas segregadas y su promoción no ha conseguido romper con la barrera del género. Solo el 32% de las usuarias de la bicicleta en Sevilla son mujeres (SIBUS, 2011), un dato equivalente al de otras ciudades, como Madrid, donde no se ha llevado a cabo la construcción de una red de vías ciclistas segregadas como la de Sevilla (Villarramblas, 2013). Por tanto, al contrario de lo que algunos dicen, la segregación ciclista no determina la relación entre las mujeres y el uso de la bicicleta como medio de transporte.

En definitiva, la construcción de vías ciclistas segregadas no resulta ser lo más efectivo para conseguir aumentar el uso de la bicicleta en nuestros contextos sociales, culturales y urbanos. Así concluye el estudio de la UPM que afirma que las vías ciclistas no garantizan un mayor uso de la bicicleta. Nosotros añadimos que no son necesarias, pues el paso de un medio de transporte a otro tiene mucha más relación con la ordenación del territorio, del espacio público urbano y con aspectos culturales, sociales y educativos (Biciescuela Granada, 2016). Por ejemplo, en Shkodër (Albania) jamás ha habido vías ciclistas y el 29% de los viajes se hacen en bici y el 44% a pie (EPOMM, 2016).

2. ¿MÁS BICICLETAS SIGNIFICA MENOS COCHES?

Según la Investigación sobre el uso de la bicicleta en la ciudad de Sevilla, 2011 (SIBUS, 2011), antes de la construcción de la red de vías ciclistas segregadas, el 33% de los ciclistas sevillanos ya se desplazaba en bici; el 17,35% caminaba; el 24,68% viajaba en transporte público; el 2,68% iba en moto; y el 21,44% en coche.

Si hacemos los cálculos de cuánto la bicicleta ha restado el uso del coche obtenemos lo siguiente (teniendo en cuenta que 5,6% es porcentaje de la bici en el reparto modal, 21,44% es el porcentaje de ciclistas que antes iban en coche como conductores o pasajeros y 1,2 es el índice medio de ocupación de coches en el Estado Español):

  • En primer lugar, calculamos cuánto supone el 21,44% (ciclistas que iban en coche) de 5,6% (porcentaje de ciclistas en el cómputo total de viajes en la ciudad). 5,6% * 0,2144 = 1,2%
  • Teniendo en cuenta que el índice medio de ocupación de coches en el Estado Español de 1,2. Entonces 1,2% / 1,2 = 1 %

Por tanto, lo que la bicicleta ha restado al uso del coche en Sevilla desde 2006 a 2010 es solo un 1%. Teniendo en cuenta que los viajes en coche registrados en 2006 eran de 473.021 viajes (SIBUS, 2011), la bicicleta ha evitado solo 4.730. Falta por averiguar cuánto de esta reducción del uso del coche se debe más bien a la crisis económica, a la restricción del tráfico en el centro de la ciudad y a la eliminación de aparcamientos en superficie.

En referencia a los aparcamientos en superficie, también se suele justificar la construcción de vías ciclistas segregadas para eliminar aparcamientos. Este tipo de acciones se presentan como una disyuntiva entre bici o aparcamientos. Sin embargo, se pueden dar soluciones para la bicicleta sin afectar a los aparcamientos. Otra cosa bien distinta es que el objetivo sea eliminar aparcamientos (lo cual tiene grandes beneficios sociales, ambientales y urbanos). En este sentido, utilizar la bicicleta para ello crea innecesariamente detractores contra este medio de transporte (tal y como ocurrió hace años en la Av. de Dílar de Granada). Si se quieren restar plazas de aparcamiento, se pueden utilizar otros mecanismos beneficiosos para un mayor número de vecinos (y no solo para algunos ciclistas) como, por ejemplo, mejorar la accesibilidad y la amabilidad de las aceras, liberándolas de obstáculos, haciéndolas más anchas y dotándolas de mobiliario y árboles adecuados (Biciescuela Granada, Camina Granada, Ecologistas en Acción, enbicielectrica.com y La Biciclona, 2016)

Como dice Reid (2013) refiriéndose a la ciudad de Stevenage: “si es fácil ir en coche, ni la mejor red de vías ciclista segregadas lo va a evitar“.  De hecho, las ciudades donde más se usa la bici en Europa no son las ciudades donde menos se usa el coche.

Ciudades europeas con más del 25% de los desplazamientos en bici (EPOMM, 2016)

Ciudades europeas con menos del 25% de los desplazamientos en coche (EPOMM, 2016)

En definitiva, está más que demostrado que si lo que se quiere es reducir el uso del coche la fórmula pasa por poner directamente trabas a las ventajas que incentivan su uso: dispersión urbana, grandes infraestructuras viales, aparcamientos,… Por tanto, una bici más no es un coche menos. Sin embargo, un coche menos sí puede ser un peatón, una bici, unos patines, un caballo… más.

3. ¿ES MÁS SEGURO IR EN BICI POR SEVILLA?

Los documentos Efecto del carril bici sobre la accidentalidad ciclista en Sevilla (SIBUS, 2013) y Análisis sobre la movilidad ciclista en Sevilla 2015 (SIBUS, 2016) comparan los datos sobre la siniestralidad ciclista urbana entre antes y después de la construcción de la red de vías ciclistas segregadas. Según estos documentos las vías ciclistas segregadas han reducido el número de accidentes graves y fallecidos.

Sin embargo, el primero de los estudios, por ejemplo, saca conclusiones sin ni siquiera saber si los accidentes ciclistas previos a la construcción de la red de vías segregadas ocurrieron en solitario o por colisión con otro vehículo. En el segundo, por contra, aparecen desglosados los tipos de accidente. En ninguno de los dos casos se conocen los datos imprescindibles para saber los motivos por los cuales ocurrieron colisiones entre bicicletas y otros vehículos antes de la construcción de la red de vías ciclistas segregadas. Y, lógicamente, no es posible saber si dichas colisiones se habrían evitado si el ciclista hubiera circulado por una acera bici. Se desconoce:

  • ¿dónde se produjo el accidente?: ¿el ciclista iba por acera o por calzada?; ¿en intersección, en recta?, …
  • ¿dónde estaba ubicado el ciclista?: ¿en el lateral derecho de la calzada o en el centro del carril de la calzada?
  • ¿Era de noche? ¿El ciclista llevaba luces?
  • ¿Alguien no respetó alguna señal de tráfico?

Por todo lo expuesto podemos decir que el estudio realizado por SIBUS no tiene información ni fundamentos para decir que la red de vías ciclistas segregadas de Sevilla ha evitado los accidentes que se producían en la calzada antes de su construcción, pues por los datos aportados no se sabe qué ocurrió, ni por dónde circulaba la bicicleta, ni qué hacían los implicados.

Por su parte, Mulvaney et al. (2015), tras una reciente y basta revisión bibliográfica de investigaciones realizadas en diversos países sobre la seguridad de las infraestructuras ciclistas, aseguran que no existen evidencias que demuestren la efectividad de los carriles bici para evitar colisiones. Por tanto, no podemos decir que la construcción de una red de vías ciclistas segregadas aumente la seguridad de los ciclistas. De hecho, Alves (2006) recoge numerosas investigaciones realizadas en diversos países donde se aprecia que la probabilidad de colisión es entre 1,8 y 4 veces mayor en las intersecciones cuando se circula por una vía ciclista segregada que cuando se va por la calzada. Las intersecciones de las vías ciclistas segregadas bidireccionales como las de Sevilla son todavía más arriesgadas para los ciclistas que circulan en el sentido contrario ya que, según los resultados de los estudios citados, tienen una probabilidad de colisión entre 4,5 y 11,9 veces mayor que si circularan por la calzada (las intersecciones reguladas por semáforo en Sevilla han evitado la multiplicación del riesgo de colisión porque el ciclista se ve obligado a cruzar como un peatón, reduciendo de esta forma su potencial como medio de transporte).

“Es difícil imaginar que nuestra red ciclista pueda ser reconstruida. Pero en países y ciudades que en este momento están comenzando a construirlas, los carriles bici bidireccionales deben ser evitadas en las zonas urbanas” (Pasanen, 2001).

En este sentido, los manuales y las recomendaciones de diseño de vías ciclistas en España y las comunidades autónomas, así como en diversos países, reconocen que las vías ciclistas segregadas bidireccionales provocan mayores riesgos en las intersecciones y, por este motivo y como en las vías urbanas los cruces suelen ser muy frecuentes, desaconsejan la construcción de estas vías en zona urbana (Sanz, Pérez y Fernández, 1996; DGT, 2000; Julien, 2000; CERTU, 2000; Sanz, 2006; CROW, 2007; Cañavate y Ruiz, 2008; Nadal, Tomàs y Dombriz, 2008; Andersen et al., 2012; NACTO, 2014; Sanz y González, 2015; Pardo y Sanz, 2016). Además, las vías ciclistas segregadas bidireccionales en zona urbana “tienden a fomentar una lógica peatonal en el ciclista y a alejarlo de la lógica circulatoria normal” (Sanz, 2009, p. 56). Lo cual hace que los ciclistas que vayan en sentido contrario se vean obligados a invadir espacios peatonales para incorporarse a calles transversales que están al otro lado de la calle, así como para salir de la vía ciclista y para acceder a ella.

  • Andersen, T., Bredal, F., Weinreich, M., Jensen, N., Riisgaard-Dam, M., Nielsen, M.K. (2012). Collection of Cycle Concepts 2012.Copenhague: Cycling Embassy of Denmark.
  • Cañavate, J.L. y Ruiz, F.J. (coords.). (2008). Plan Director de bicicletas. Inclusión de la bicicleta en los sistemas de movilidad de Málaga. Ayuntamiento de Málaga.
  • Centre for Research and Contract Standardization in Civil and Traffic Engineering of Netherlands (CROW). (2007). Design manual for bicycle traffic. Utrecht: Record 25.
  • CERTU. (2008). Recommandations pour des aménagements cyclables. Lyon: Éditions du Cer.
  • Julien, A. (2000). Aménagement cyclable et espace urbain. Association Metropolis.
  • Nadal, M., Tomàs, E. y Dombriz, M.A. (2008). Manual para el diseño de vías ciclistas de Cataluña. Barcelona: Generalitat de Catalunya.
  • National Association of City Transportation Officials (NACTO). (2014). Urban bikeway design guide (2ª ed.). Washington DC: Island Press.
  • Pardo, C. y Sanz, A. (coords.). (2016). Guía de ciclo-infraestructura para ciudades colombianas. Bogotá: Ministerio de Transporte de Colombia.
  • Sanz, A., Pérez, R. y Fernández, T. (1996). La bicicleta en la ciudad. Manual de políticas y diseño para favorecer el uso de la bicicleta como medio de transporte. Madrid: Ministerio de Fomento.
  • Sanz, A. (coord.). (2006). Manual de vías ciclistas de Gipuzkoa. Recomendaciones para su planificación y proyecto. Diputación Foral de Gipuzkoa.
  • Sanz, A. y González, M. (2015). Guía municipal de la bicicleta. Cómo desarrollar políticas locales de movilidad ciclista. Diputación Foral de Gipuzkoa.

Articulo original (Biciescuela Granada, 2016):Las cuentas claras sobre el Plan de la Bicicleta de Sevilla 2007-2010

Nota: Existe una errata en el texto. Se menciona en uno de los comentarios del artículo original que copio a continuación donde se corrige esa errata.

“En primer lugar, la comparación entre el número de usuarios de 2006 con el número de usuarios de 2010 (y en los sucesivos años) se hace con la cantidad de personas que utilizan la bici diariamente (41.744 en 2006; 72.565 en 2010; 69.500 en 2013; 61.700 en 2015). En ninguno de los casos de los años posteriores a 2006 se ha conseguido una cifra equivalente a los potenciales usuarios de la bici en 2006 (88.692), es decir, a la suma de personas que usaban a diario la bici en 2006 (41.744) más las que la usaban varias veces a la semana (47.554). El reparto modal es el porcentaje que estas cantidades de personas que usan la bici a diario representan en el total de los desplazamientos (del 3,2% en 2006 se pasó al 5,6% en 2010 -actualmente, según los últimos datos disponibles, el uso de la bici ha descendido y, por lo tanto, el porcentaje podría ser menor-).

En segundo lugar, hemos cometido un error en el cálculo de lo que el aumento de la bici ha contribuido a la reducción del uso del coche. Tienes razón.

El 21,44% de los ciclistas iban en coche antes de la construcción de la red de vías segregadas.
Si el 5,6% del total de desplazamientos en la ciudad de Sevilla se hace en bici, esto significa que un 1,2% de los desplazamientos totales en la ciudad de Sevilla antes se hacía en coche y ahora se hacen en bici (5,6% * 0,2144 = 1,2%). Si el índice medio de ocupación de coches en España es de 1,2 entonces 1,2% / 1,2 = 1%. Efectivamente, se refiere al 1% del total de los desplazamientos (1.289.727). Es decir, 12.897.
O más fácil. El 21,44% de 72.565 son 15.580, que dividido por el índice medio de ocupación de coches (1,2) nos da 12.897 viajes en coche. Si los viajes diarios en coche son 473.021, las vías ciclistas segregadas de Sevilla contribuyeron a reducir un 2,72 % el uso del coche (12.897 viajes diarios). En cualquier caso, una cantidad muy pequeña. Y, además, que podría deberse a otras causas no directamente atribuibles a la red de vías ciclistas segregadas, por ejemplo, la peatonalización del centro, la crisis económica o la pérdida del número de aparcamientos.”

¿Qué tienen en común Copenhague, Sevilla y Madrid?

Creer en la magia de los carriles-bici, creer que existen los carriles bici urbanos perfectos y seguros si están BIEN DISEÑADOS y BIEN HECHOS. Ahí está el ayuntamiento de Madrid obcecado en hacer carriles-bici, perdón, itinerarios ciclistas, 40 millones de euros mediante.

200 000 € por kilómetro de media para vías ciclistas en las calles madrileñas, no nos engañemos, dan para lo que dan. La imposición de un Apartheid ciclista aprovechando el miedo y el desconocimiento de los segregados, usando la ambigüedad, la confusión e indeterminación que surge de llamar a cualquier cosa carril-bici, perdón, itinerario ciclista, y alabar sus bondades espirituales o denostarlas dependiendo de la latitud y longitud donde se encuentre. Vaguedades y generalidades que según diría “El Super” nos conducen a un desastre nefasto de carácter funesto’, sin ningún tinte de humor una vez está ejecutado, pero oiga que cuarenta milloncejos de lereles son muy suculentos y se puede aprovechar el crecimiento espontaneo de la bici en Madrid y apuntarse un tanto. Como ese mantra repetido hasta la saciedad que en Sevilla no había bicis antes de los carriles-bici, mejor dicho aceras-bici, que es lo que tienen.

 

Las infraestructuras ciclistas pueden ser de muchos tipos y dentro de ellas, las vías ciclistas que son de tres tipos:

  • -Vías segregadas, que incluyen tal cual se describe en los manuales y Reglamento de Circulación, los carriles bici y las aceras bici. Y según estos manuales de diseño tienen unas especificaciones técnicas que los hacen estrechos y peligrosos por definición y no hay buen diseño que lo arregle. Bien hecho, bien diseñado, carecen de sentido cuando se parte de una mala idea que un buen diseño nunca hará buena.
  • -Vías reservadas, las pistas-bici, las vías verdes, las sendas bici a través de parques, las calles compartidas peatón/bici, las calles de tráfico exclusivamente ciclista,…
  • -Vías integradas, como pueden ser los ciclocarriles 30 que hay en Madrid.

El resto es crear confusión.

Dicho esto ilustremos el glamour de todo lo que envuelve a la bici dependiendo de que ciudad citemos, si mal vamos teniendo fe absoluta en la movilidad en bicicleta entendida como ¡carril-bici Ya!, usando silogismos de Barrio Sésamo, por aquello de que en Madrid no hay carriles-bici (signifique lo que signifique) empecemos con esta gráfica realizada por Ballena Blanca, en la cual se ve como Madrid es la ciudad con más kilómetros de carril-bici (sea lo que sea eso) de España, en esos kilómetros no se cuentan los ciclocarriles 30.

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Como las comparaciones dan asco vamos a realizar un combat fight entre dos ciudades que dicen debe usar Madrid de modelo:

Y siendo idílicos como en otras ciudades, vamos a utilizar fotos propias sacando lo mejor de alguno de los carriles-bici de Madrid, sin mostrar intersecciones evidentemente, una foto de un carril-bici que promocione tu ciudad no debe tener intersecciones,…

No puede ser de otra manera que unos estupendos tramos de senda bici de un par de kilómetros sin intersecciones:

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Visto lo visto, igual esto también es una autopista ciclista y está en Madrid,… :D

PUENTES, qué es una promoción de carriles bici sin puentes:

Cómo no, el mega publicitado, como si no hubiese otro, Cykel Slangen de Copenhague, un ejemplo de lo que es bueno para la bici:

 

Pero si está en Madrid, será malo malisimo y como no es slangen niná, no se merece un mínimo de publicidad:

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Son dos puentes colgantes de la senda bici que salvan las barreras arquitectónicas de la R-3 y M-40, no soy tan pro haciendo vídeos pero creo que vale para el caso:


Se deberían haber construido 1 km más al norte, como una continuación real de la Av Daroca, pero eso es otro tema.

Y todo esto a qué viene, como se puede ver, todos esos carriles bici y senda bici están petados de críos aprendiendo a montar en bici y de abuelos dándose una vuelta en bici,… 8-80 dicen, sin embargo los abueletes lo que quieren es que los dejen en paz tomar el sol en un banco y sin bici y los críos, bueno los niños y niñas están encarcelados cumpliendo una condena de 18 años y 1 día por tanto no los vamos a ver,…
Si tan imprescindible es gastar 40 milloncejos, aquí lanzo una idea a especuladores y mega empresas dedicadas al ladillo y al cemento, aprendan, si quieren gastarse pasta gansa del erario público olvídense de la miserias del carril-bici y dejen de sodomizar ciclistas, propongan salvar todas las barreras arquitectónicas que han creado estos años, eso si que sería hacer caja,… :-D

 

Accidentabilidad carrilbicista y cicletonal

Desde hace unos años tengo la sensación de ser un espectador de un cierto aumento de accidentes ciclistas en la ciudad. Algunos dirán que se debe a aumento del número de personas que usan este medio de transporte. Pero si tenemos en cuenta los datos que nos reflejan cómo suceden estos accidentes llego a la conclusión de que se podrían haber evitado modificando la conducción del ciclista, concretamente, si se ubicara en la posición de seguridad en la calzada: el centro del carril de la calzada.

Por otro lado, hay que destacar que muchos de estos accidentes han sido incitados por la propia infraestructura que se ha construído para “proteger” a los ciclistas e, incluso, por la forma de conducir la bicicleta que estas infraestructuras han generalizado, incluso, en calles donde no existen: circular por la acera y circular pegado a la derecha de la calzada.

En las últimas semanas hemos conocido dos accidentes que se vienen repitiendo constantemente en todas las ciudades españolas y que ahora le ha tocado a (Sevilla y Burgos). Se trata de accidentes ciclistas ocurridos en interseciones entre carril bici con calzada. También hemos conocido los datos de cómo se produjeron durante los últimos años los accidentes ciclistas en Pamplona. Y, por último, los datos de la DGT de 2010 sobre cómo se produjeron los accidentes ciclistas en la ciudad.

Similares a los datos mostrados por la DGT en 2010 para toda España, en Pamplona han sido 67 los accidentes ciclistas urbanos ocurridos en los últimos 7 meses: 36 fueron por embestida lateral del vehículo al ciclista en paso de peatones; 6 fueron por colisión lateral de un vehículo a ciclista en una intersección; 6 fueron por el corte de trayectoria en rotonda de un vehículo a ciclista y 4 fueron atropellos de ciclista a peatón en zona peatonal. En cuatro ocasiones, el accidente se produjo porque el vehículo estacionado abrió la puerta cuando pasaba el ciclista y otras tantas sucedieron por la embestida de un vehículo a un ciclista cuando éste salía del garaje. Por último, en dos casos fueron embestidas de vehículos a ciclistas realizando marcha atrás, otros dos casos fueron caídas de ciclistas debido al estado de la calzada o la presencia de una arqueta, y otras tres por otras causas, como alcance de bici-coche, colisión entre dos bicicletas, etc.

Como habréis observado todos ellos se hubieran evitado simplemente si el ciclista circulara por el centro del carril de la calzada. La temida velocidad de los coches y el alcance por detrás es insignificante. En definitiva, no se justifica la construcción de ninguna vía ciclista segregada en la ciudad para usar la bicicleta como medio de transporte. Sin embargo, sí es necesaria la formación ciclista para evitar las primeras malas experiencias que pueden hacer abandonar la idea de seguir usando la bici.

Por ejemplo, en el caso de los citados accidentes ciclistas ocurridos en Sevilla y Burgos, en los cruces de acera bici con calzada en forma y junto a un paso de peatones, como ya se ha comentado en numerosas ocasiones, los ciclistas que circulaban a una velocidad superior a la de un peatón, lo cual les hace invisibles para los conductores de la calzada. Recordad lo que decía vuestra madre: ¡No cruces la calle corriendo!

Quiero valorar cómo la propia infraestructura puede incentivar o multiplicar la probabilidad de sufrirlo. En este tipo de intersecciones calzada – acera bici:

– el ciclista accede al paso de peatones a una velocidad superior a la de un peatón. A dicha velocidad resulta invisible para el conductor de la calzada que se acerca a la intersección. El ciclista aparece como un rayo inesperado en el campo visual del conductor que circula por la calzada, incluso a velocidad adecuada.

– el problema se agrava si la ciclista circulaba a contramano, pues el conductor que se acerca a la intersección desde una calle perpendicular a la acera bici mira de manera automatizada hacia la izquierda, hacia donde prevé que pueden aparecer vehículos.

Realmente los ciclistas accidentados en estas vías de Sevilla y Burgos podrían modificar su conducción y adaptarla a las posibilidades reales que orece la vía: circular a menos de 10Km/h; parar en cada intersección; frenar y mirar detrás de cada mobiliario urbano; reducir más todavía la velocidad cuando circule pegado a los coches aparcados, frenar ante una parada de autobuses; etc. En definitiva, una conducción ineficaz e incómoda si la comparamos con la potencialidad de la bici como medio de transporte en la calzada (motivo también suficiente para no llevar a cabo este tipo de política para promocionar el uso de la bicicleta).

Dicha adaptación de la conducción no ocurre en la dirección correcta sino que los ciclistas ponen en marcha lo que se llama compensación del riesgo, creen que están a salvo y se comportan de forma arriesgada, a velocidades para las que la vía no ha sido diseñada. Dicha compensación del riesgo, además, ha venido siendo alimentada por los medios de comunicación que han transmitido el mensaje elaborado por los responsables de dichas construcciones (líderes de colectivos ciclistas, políticos y técnicos) que han repetido hasta la saciedad que es una infraestructura segura, que salva al ciclista de los peligros de la calzada, es decir, un lugar donde no hay que preocuparse de nada: ideal para niños.

Es completamente inmoral y demagógico reivindicar estas infraestructuras para que vayan en bici los mayores, los niños o los inexpertos.

Por todo ello, muchas veces me pregunto hasta que nivel de responsabilidad tienen los líderes de los colectivos ciclistas que han reivindicado estas infraestructuras, los técnicos que han planificado estas intervenciones con las que se han enriquecido y los políticos que han tomado estas decisiones con las que han ganado popularidad ecológica.

Sin embargo, por ejemplo ConBici (facebook, 23 febrero 2014) o Burgos ConBici, centran el debate en cómo diseñar “adecuadamente” estas intersercciones. Los primeros muestran sesudas propuestas de ingenieros preocupados en resolver la grave problemática que existe debido a la segregación ciclistas en Holanda o Dinamarca que tantos accidentes y muertes a ocasionado; esta “solución” hace la trayectoria ciclista más tortuosa y larga (si vas recto, y sobretodo si quieres girar a la izquierda), multiplica el número de intersecciones y aumenta el tiempo de espera para cruzar debido a la duplicidad de semáforos.

Los segundos plantean eliminar los “ceda el paso” que tienen los ciclistas en la acera bici cuando van a cruzar la calzada, pues los ciclistas en dicha intersección tiene prioridad de paso. Adentrarse en este debate técnico obvia por completo que la solución para ser más visible está circulando por el centro del carril de la calzada, donde se es más visible y, además, donde la trayectoria es más recta y con menos tiempo de espera que la “solución” técnica planteada para las intersecciones de los carriles bici. Tampoco tienen en cuenta otros muchos factores que multiplican la probabilidad de tener un accidente en un carril bici si se circula por él a más de 10Km/h (estrechos, distancias laterales de seguridad inexistentes, ángulos de visibilidad reducidos, etc.). Con esta postura  de los “defensores” de los intereses ciclistas no es necesario que el lobby de la construcción de carriles bici (el gremio de ingenieros, constructoras, etc.) se organice, son los propios ciudadanos organizados los que hacen esta labor y centran el debate donde les interesa a este gremio.

Algunos de esos otros problemas de los carriles bici se podrían resolver colocando la vía en la calzada y añadiendo un espacio libre para una de las distancias laterales de seguridad ciclista, pero le falta el otro lado y, por supuesto, resolver las intersecciones, además, ¿cómo giramos a la izquierda?:

Bien, pues añadamos otro espacio de seguridad ciclista en el otro lateral y resolvamos las intersecciones:

La distorsión terminológica hace que todavía algunos sigan llamando a esto CARRIL BICI, cuando no es más que un carril de la calzada reservado (o de prioridad) para ciclistas. La única vía ciclista urbana (además de la propia calzada sin señalizar) para usar la bici como medio de transporte que no destruye la potencialidad de este vehículo.  El carril bici, está suficientemente definido en los manuales de criterios para su construcción y su resultado es lo que tenemos en nuestras ciudades: no están mal hechos, son una mierda.

Volviendo a los accidentes, como veíamos en los datos arrojados, fuera de los carriles bici también están ocurriendo. Algunos ciclistas han creído que circulando por la acera (sin carril bici) están también a salvo, sin embargo, están siendo atropellados en los pasos de peatones. El asunto es todavía más perjudicial cuando algunos municipios han legalizado la circulación de bicicletas en la aceras o cuando la propia DGT, en su primer borrador de la reforma del Reglamenteo de Circulación, ha planteado que los ciclistas puedan pasar por los pasos de peatones montados en su bici. También los carriles bici hacen creer a los ciclistas que en calles donde no existe esta infraestructura el lugar seguro sigue siendo el extremo derecho de la calzada, es decir, donde se multiplican los riesgos de sufrir un accidente (según los datos de la DGT y del Ayto. de Pamplona).

Respecto a los riesgos de circular en bici por las aceras bici de Sevilla velocidades para las que no están diseñadas estas vías, el Ayuntamiento de Sevilla quiere limitar la velocidad máxima de los ciclistas a 15Km/h en los carriles bici pero, sin embargo, A Contramano (el grupo carrilbicicista de Sevilla) se opone a esta medida. Yo considero que esta limitación, incluso, debería ser mayor de 10Km/h, ya que en este caso estamos hablando de aceras bici, de un espacio eminentemente peatonal.

Como conclusión, la solución está en nuestras propias manos. Nuestra seguridad depende de nosotros mismos. No podemos delegar en técnicos, expertos y políticos que nos dicen qué es bueno para nosostros. Es una pena que los ciclistas organizados defiendan los intereses de otros que se fortan las manos cada vez que un líder ciclista aparece en la prensa para pedir millones de euros para el gremio de la ingeniería civil. Somos nosotros, los ciclistas, los que podemos tomar el rumbo de las políticas: creando puestos de trabajo para nosotros mismos, por ejemplo. Con todos los millones de euros tirados a la basura que han provocado todo el desastre cicleatonal de nuestras ciudades podríamos haber formado a toda la población para conducir la bicicleta con seguridad por la calzada (la infraestructura existente) y para contribuir en el crecimiento personal y autonomía de los niños (citando a Francesco Tonucci) para que adquieran las habilidades básicas para utilizar la bicicleta de forma normalizada, como quien se pone los zapatos para salir a la calle (evidentemente, esto no se consigue con las actuaciones de incapacitación ciclista que llevan a cabo algunas asociaciones de ConBici, por ejemplo, Granada al Pedal). Y, como adjuto a este eje vertebral otras medidas para mejorar la accesibilidad ciclista, por ejemplo estas.

[Sevilla] A Contramano confunde una acera bici con una calle de prioridad peatonal

El pasado 14 de febrero de 2014, una mujer fue atropellada cuando circulaba con su bicicleta por una acera-bici de la Av. Italia en Sevilla. Según los datos de los que disponemos y las imágenes de la calle, se llega a la conclusión de que dicho atropello se produjo en un paso de peatones. Podría haberse dado tanto cuando el automóvil se incorporaba a la Av. Italia desde una calle perpendicular o cuando el automóvil giraba hacia la derecha saliendo de dicha avenida. Hay otras posibilidades pero que van más allá de mi objetivo, que es valorar cómo la propia infraestructura puede incentivar o multiplicar la probabilidad de sufrir un accidente.

En los dos primeros casos presentados el accidente ocurre si:

– la ciclista accede al paso de peatones a una velocidad superior a la de un peatón. Ya que a dicha velocidad resulta invisible para el conductor de la calzada que se acerca a la intersección. La ciclista aparece como un rayo inesperado en el campo visual del conductor que circula por la calzada, incluso a velocidad adecuada.

– el problema se agrava si la ciclista circulaba a contramano, pues el conductor que se acerca a la intersección para acceder a la Av. Italia, desde una calle perpendicular, mira de manera automatizada hacia la izquierda, hacia donde prevé que pueden aparecer vehículos.

Multiplicación de la probabilidad de sufrir un accidente en las intersecciones del carril bici y la acera bici

Multiplicación de la probabilidad de sufrir un accidente en las intersecciones del carril bici y la acera bici

Por otro lado, en innumerables ocasiones hemos advertido que los carriles bici y, especialmente, las aceras bici no sirven para circular con seguridad a más de 10 Km/h (1 y 2). Se trata de vías extremadamente estrechas (1 ó 1,2 metros por sentido) como para alcanzar con seguridad mayor velocidad. Además, las distancias laterales de seguridad son insuficientes (respecto a peatones, mobiliario urbano, vehículos estacionados y en circulación y otros ciclistas), los ángulos de visión se ven cerrados por mobiliario urbano y ofrece itinerarios y trazados tortuosos que también dificultan alcanzar con seguridad más de 10Km/h.

Pues bien, el actual gobierno de la ciudad de Sevilla ha publicado un borrador de una nueva Ordenanza de Circulación. En la cual, su artículo 46, limitaría la velocidad máxima de los ciclistas en los carriles bici a 15Km/h.

Como era de esperar la asociación A Contramano “no entiende la razón para ello“. Ni siquiera los accidentes ocurridos en la acera bici en perjucio de ciclistas y de peatones les hace entrar en razón. No pueden reconocer que su querida infraestructura es un auténtico fraude. Pero como todavía consideran que no han hecho el suficiente ridículo añaden algo más: confunden una acera con cualquier zona de prioridad peatonal.

(sin embargo a) “todos los vehículos que transitan por zonas de prioridad peatonal (coches, motos, tranvía…) sólo se impone el límite de 20 km/h”.

Como el Tribunal Supremo resolvió que las aceras de Sevilla donde se había construido un carril bici dejaba de ser acera, han olvidado que ni la bici, ni ningún otro vehículo, puede ni debe circular por la acera y, menos todavía a más de 10 Km/h. No solo por la seguridad de los peatones, en este caso, también por la de los propios ciclistas. Es decir, los otros vehículos no circulan por las aceras (como hacen las bicicletas en las aceras bici o sin ellas) y, por lo tanto, no cabe dicha comparación.

Por otro lado, me hace gracia que sea ahora cuando soliciten que los carriles bici no sean obligatorios en la nueva ordenanza de circulación y, sin embargo, no lo hicieran cuando ellos mismos participaban de la fiesta de inauguración de las aceras bici y de la Ordenanza de Circulación de Peatones y ciclistas de Sevilla (2008) cuyo artículo 35 impedía el uso de la bici por la calzada en calles con carril bici.

En el siguiente caso, sin embargo, están acertados, coherentes, no confunden términos y se ajustan a los 10Km/h:

Que cuando a “todos los vehículos” se les permita circular por las zonas peatonales el límite de velocidad sea de 20 km/h (Art.59), excepto a las bicicletas, a las que sólo se les permite circular a un máximo de 10 km/h. La limitación debería ser la misma (10 km/h) para todos.

Ahora soy yo el que no entiende por qué en las aceras bici no quieren el límite de 15Km/h y, sin embargo, en las zonas peatonales quieren que la velocidad máxima para todos los vehículos sea de 10Km/h. Claro, la acera ha dejado de ser zona peatonal cuando ha sido ocupada por una acera bici.

Acera bici en Sevilla

Acera bici en Sevilla

Vaya con la “seguridad” de las aceras-bici de Sevilla…

Ciclista herida al ser atropellada en un cruce de acera-bici con la calzada en la Av. Italia (Sevilla) (El Correo, 14 de febrero de 2014)

Mientras, el Viceconsejero de Fomento de la Junta de Andalucía deja que su hija se mueva sola en bici por las aceras-bici de Sevilla… Qué inconsciente!

 

Carril bici, el placebo del ciclista

El placebo es capaz de provocar un efecto positivo a ciertos individuos enfermos, si éstos no saben que están recibiendo un medicamento falso y que creen que es uno verdadero. Esto se denomina efecto placebo y es debido a causas psicológicas

Acera bici de Sevilla

Acera bici de Sevilla