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Alegaciones al Anteproyecto de Ley Andaluza de Movilidad Sostenible

COPIADO DE: Oficina de la Bicicleta de Granada (6 octubre 2014)

El Consejo de Gobierno de Andalucía ha acordado iniciar los trámites del Anteproyecto de Ley Andaluza de Movilidad Sostenible. La Asociación Biciescuela Granada ha presentado las siguientes alegaciones que podéis leer a continuación:

JUSTIFICACIÓN

En los últimos años estamos viviendo un aumento imparable del uso de la bicicleta como medio de transporte en las ciudades y, sin embargo, las políticas de promoción de la bicicleta no se han ocupado de un aspecto que consideramos fundamental: la formación de los ciclistas para que circulen de forma autónoma, segura y responsable por la calzada.

En primer lugar, en muchas ocasiones el incremento del número de ciclistas en la ciudad está ocasionando un grave conflicto con los peatones. Los miedos, las inseguridades y las malas experiencias con la bicicleta están ocasionando que muchos invadan las aceras o abandonen la idea de desplazarse en bicicleta. Por ejemplo, según un estudio del Ayuntamiento de Vitoria, el 68% de los ciclistas circulan habitualmente por las aceras [1]. También en Barcelona entre el año 2010 y 2011 se incrementó en un 264% el atropello de ciclistas a peatones [2]. En general, en muchas ciudades (San Sebastián, Valencia, Zaragoza, Pamplona, etc.) son recurrentes las noticias que muestran el malestar peatonal y una de las primeras quejas de los vecinos, lo cual lo convierte en un auténtico quebradero de cabeza para los ayuntamientos. Por todo ello, el Foro Andando se ha visto en la obligación de recordar que “las aceras no son exclusivamente un espacio para un tránsito ordenado, lineal y de velocidades regulares, sino también un espacio de convivencia, juego, conversación y estancia, con cambios de trayectoria transversales, paradas indiscriminadas y giros no previsibles. Por lo tanto, la circulación de bicicletas por las aceras resulta perturbadora y generadora de conflictos y accidentes” [3]. Además, debido al aumento de ciclistas atropellados en pasos de peatones, también tenemos que recordar que resulta especialmente peligroso cruzar los pasos de peatones montados en bicicleta a una velocidad superior a la de un peatón, pues se es invisible para los conductores que van por la calzada.

En segundo lugar, según los últimos datos publicados por la DGT relacionados con los accidentes de tráfico en zona urbana, durante el 2010 se dieron 1.733 colisiones entre ciclistas y otros vehículos, el 78,2 % de las mismas fueron la suma de colisiones laterales (16,17 %) y colisiones frontolaterales (62,03 %) [4] Estos accidentes se dan en las intersecciones (entre dos calles, entre calzada y vía ciclista o entre calzada y acera) y suelen estar directamente relacionados con la circulación ciclista por el borde derecho de la calle y por los ángulos muertos del resto de vehículos. Para evitarlos no basta con pedalear y mantener el equilibrio, sino que es imprescindible aprender a ubicarse adecuadamente en la calzada, a gestionar el espacio, a señalizar, a comunicarse con los demás, a ser visible, a condicionar el comportamiento del resto de conductores, etc. Habilidades que están al alcance de cualquier persona interesada en utilizar este medio de transporte mediante una formación que le permite adquirir las competencias necesarias para gestionar su propia seguridad sin delegar en los demás.

Por estos motivos, la asociación Biciescuela Granada considera que la formación ciclista se erige como un pilar fundamental en toda política de promoción del uso de la bicicleta como medio de transporte dirigida al alumnado de primaria y de secundaria, así como a las personas adultas.

La formación de personas adultas para conducir la bicicleta de forma autónoma y segura por la calzada en nuestro país forma parte de una nuevo paradigma en el ámbito de la movilidad que es cada vez más demandado. Por ejemplo, la formación llevada a cabo dentro del Plan de Movilidad Laboral del Hospital Universitario Virgen de las Nieves de Granada ha logrado que el 6% de su plantilla se desplace en bicicleta.

Además de la formación ciclista para adultos, también es fundamental integrar este tipo de formación en el sistema educativo, especialmente en la educación primaria y secundaria. Desde que se introdujo la educación vial como un tema transversal en la educación han sido muchos los colegios e institutos que, en colaboración con los ayuntamientos, la han impartido a través de la policía local. Comenzaron con simples visitas para impartir charlas y repartir folletos informativos. Más tarde, derivaron en jornadas más largas en donde, además, se añadieron clases prácticas desarrolladas en circuitos cerrados. Sin embargo, ni estas prácticas, ni tampoco las actividades de sensibilización sobre los beneficios del uso de la bici y la movilidad sostenible no son eficaces para lograr que el alumnado adquiera el hábito de usar la bicicleta como medio de transporte de forma autónoma y segura. Según el pedagogo Francesco Tonucci, esto se debe a la sobreprotección y los miedos de los adultos que niegan a los niños la posibilidad de desarrollarse como personas autónomas:

“La necesidad de tener siempre el control directo de los adultos impide a los niños vivir experiencias fundamentales como explorar, descubrir, la aventura, la sorpresa, superando progresivamente los riesgos necesarios. La imposibilidad de probar estas emociones y de construir estos conocimientos crea graves lagunas en la construcción de una personalidad adulta, en las reglas de comportamiento, de conocimiento y de defensa.” (TONUCCI, F.) [5]

La asociación Biciescuela Granada, basándonos en la formación ciclista realizada en otros países avanzados en esta materia, considera que es fundamental contribuir a la construcción de la autonomía personal de los niños y jóvenes para que adquieran el sentido de la responsabilidad, el conocimiento de los riegos del tráfico y las medidas de defensa y seguridad como usuarios de la bicicleta, sin los miedos que atenazan a la población adulta que no ha tenido esta oportunidad. En definitiva, este tipo de formación es una auténtica apuesta de futuro para lograr con éxito que en nuestra sociedad madure la cultura y el hábito de realizar los desplazamientos cotidianos de forma sostenible.

Alegaciones al Anteproyecto de Ley Andaluza de Movilidad Sostenible by biciescuelagranada

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Solicitamos ante las embajadas que la cultura peatonal sea protegida como patrimonio de la humanidad

El jueves 21 de marzo algunos colectivos ciclistas pertenecientes a ConBici pedirán asilo en consulados y embajadas europeas donde no es obligatorio para los ciclistas el uso del casco en la ciudad.

No estoy en contra de esta actividad, ya que comparto que el casco no debe ser de uso obligatorio. Sin embargo, considero que la estrategia de estos grupos significará (consciente o inconscientemente)  aprovechar la posibilidad de una fácil una movilización social entorno a una cuestión que todos los ciclistas compartimos para conseguir que las alegaciones presentadas por ConBici (que no compartimos todos los ciclistas) obtengan un mayor peso ante el borrador de reforma del Reglamento General de Circulación redactado por la DGT .

Como comentaba estas alegaciones tienen un contenido que va más allá de la oposición a la obligatoriedad del uso del casco y que comparto en su oposición a 4 de sus puntos:

1. Obligación del uso del casco

2. Circulación del ciclista preferentemente por la parte derecha del carril en vías urbanas de un único carril por sentido

3. Desproporcionalidad de las multas en referencia a un vehículo como la bicicleta en comparación con otros vehículos

4. Obligatoriedad de uso de las vías ciclistas

Sin embargo, el punto con el que discrepo (así como otros ciclistas y entidades de usuarios de la bici que firmaron el manifiesto “la acera es peatonal” del Foro Andando) es su propuesta para legalizar la circulación de bicicletas por las aceras. Y, por lo que se ve entre las entidades ciclistas que firmaron este manifiesto, dentro de ConBici no hay un consenso sobre este respecto. Pero, sin embargo, sus alegaciones no recogen esta sensibilidad sino que propone la legalización de la circulación de bicicletas por las aceras.

Posiblemente los países europeos a los que pedirán asilo los ciclistas españoles (que ni por asomo alcanzan nuestra cultura peatonal) permitan la circulación de bicicletas por la acera. En ese caso, mejor no ser europeo.

Por todo esto,  considero que los peatones (es decir, toda la población en algún momento) deberíamos pedir asilo y solicitar que la cultura peatonal de nuestro país alcance una especial protección como patrimonio de la humanidad para que no se vea legalmente invadida por ciclistas.

NO SIGNIFICA NO: BICICLETAS EN LAS ACERAS NO

ConBici no nos representa ante la DGT en el GT-44. No significa no: bicicletas por las aceras no

Un grupo numeroso de ciclistas, asociaciones ciclistas y colectivos de usuarios de la bici no nos encontramos debidamente representados ni por ConBici, ni por las alegaciones que han presentado ante el borrador de la reforma del Reglamento General de Circulación redactado por la DGT.

Igual que ConBici mostramos nuestra disconformidad más enérgica sobre:

1. Obligación del uso del casco

2. Circulación del ciclista preferentemente por la parte derecha del carril en vías urbanas de un único carril por sentido

3. Desproporcionalidad de las multas en referencia a un vehículo como la bicicleta en comparación con otros vehículos

4. Obligatoriedad de uso de las vías ciclistas

Sin embargo, en las páginas 10 y 11 de las citadas alegaciones de ConBici podemos leer su propuesta sobre la circulación de bicicletas por las aceras:

3. En el ámbito urbano, se podrá permitir que las bicicletas transiten por las aceras y demás zonas peatonales, en los términos que se establezcan mediante ordenanza municipal. En ningún caso podrá permitirse el tránsito de bicicletas por las aceras y demás zonas peatonales en los siguientes supuestos:

a) En las aceras de anchura inferior a 5 metros, o con menos de 3 metros libres de obstáculos (alcorques, terrazas, mobiliario urbano, etc.)

b) Cuando exista en la misma vía pública una vía ciclista.

c) En las aceras de calles con limitación de velocidad a 30 km/h, o menos, en la calzada.

d) Cuando la densidad de peatones lo impida por causar riesgo o entorpecimiento indebido.

e) A una distancia inferior a 1 metro de la fachada de los edificios.

Los menores de 14 años podrán circular en bicicleta por las aceras y demás zonas peatonales, siempre que la densidad de peatones lo permita y no exista una vía ciclista alternativa. Un adulto podrá acompañar a uno o varios menores circulando por la acera, en las mismas condiciones.

En la circulación del ciclista por la acera y por las demás zonas peatonales, el peatón tendrá siempre la prioridad sobre el ciclista y éste deberá adaptar la velocidad de su marcha para no poner en riesgo el tránsito normal de éstos

4. En la circulación por las aceras-bici, se estará a las siguientes reglas:

a) El ciclista circulará a velocidad moderada, atendiendo a la posible irrupción de peatones y, muy especialmente, de niños y de personas con movilidad reducida, y no podrá utilizar el resto de la acera que queda reservada al tránsito de peatones. (se ha eliminado el párrafo que dice “con las excepciones previstas en el apartado anterior”)

b) El peatón no podrá transitar de un modo continuado sobre las aceras-bici, aunque podrá atravesarlas en todo momento. En este caso, la preferencia de paso corresponde al ciclista.

5. En los pasos para peatones que no cuenten con pasos específicos para bicicletas, los ciclistas que circulen por la acera-bici o por la acera podrán utilizar aquéllos para cruzar la calzada, adaptando su velocidad a la del peatón y cuidando de no ponerlos en peligro. En este caso, las bicicletas tendrán prioridad de paso sobre los vehículos a motor, y los peatones sobre las bicicletas 

Queremos mostrar también nuestra disconformidad con la propuesta de ConBici en referencia a la legalización de la circulación ciclista por aceras, tal y como hicimos apoyando el manifiesto el Foro Andando “La acera es peatonal“, por lo que consideramos que nuestra sensibilidad ciclista no está debidamente representada por ConBici ante la DGT en el GT-44.

Según el borrador de reforma del Reglamento (artículo 176. 6.) permitirá al ciclista “(…) se podrá permitir que las bicicletas transiten por las aceras y demás zonas peatonales, en los términos que se establezcan mediante ordenanza municipal”.

También (artículo 176. 7 b) “(…) en la circulación por las aceras-bici, se estará a las siguientes reglas: el ciclista tendrá prioridad en las denominadas “aceras bici” (…) El peatón no podrá transitar sobre las aceras-bici, salvo para atravesarlas. En este caso, la preferencia de paso corresponde al ciclista”.

Y por último (artículo 176. 8.) “(…) los ciclistas que circulen por la acera-bici o por la acera podrán utilizar aquéllos para cruzar la calzada, adaptando su velocidad a la del peatón y cuidando de no ponerlos en peligro”.

Entendemos la dificultad de integrar a los ciclistas en su espacio natural, la calzada, debido principalmente a la cultura vigente de la movilidad. Pero ello no debe ser disculpa para alimentar otro conflicto con el actor más débil del espacio público: el peatón. “las aceras no son exclusivamente un espacio para un tránsito peatonal ordenado, lineal y de velocidades regulares, sino también un espacio de convivencia, juego, conversación y estancia, con cambios de trayectoria transversales, paradas indiscriminadas y giros no previsibles, en el que la circulación de bicicletas resulta perturbadora y generadora de conflictos y accidentes”.

Lo cierto es que muchas administraciones locales y colectivos están tratando de aumentar el número de usuarios de la bicicleta mediante atención social y política, infraestructuras, sistemas de bicicletas públicas…, pero hasta la fecha están derivando mayoritariamente en una reducción del espacio peatonal y su perturbación, debido a errores en la concepción de las medidas favorables a la bicicleta. Y desgraciadamente las noticias que nos llegan del borrador no sólo evitan que prolifere ese agravio, ofrecer derechos a los ciclistas contra los de los viandantes, sino que parece querer normalizarlo y aumentar el desequilibrio entre el espacio peatonal, de circulación y estacional, y el ciclista.

En cuanto a seguridad ciclista también nos gustaría argumentarle los motivos que desaconsejan cambiar el ámbito actual de circulación de las bicicletas. Existen suficientes ejemplos, muchos recientes, de ciclistas que han sido atropellados al cruzar paso de peatones montados en sus bicicletas, ya que aparecen con apenas tiempo de reacción en el campo visual del conductor del vehículo motorizado resultando imposible reaccionar a tiempo y evitar la colisión, haciendo bueno y aconsejable aquel adagio de nuestras madres: “¡No cruces los pasos de peatones corriendo, hijo!”.

Por otro lado, también discrepamos con ConBici sobre su porpuesta para el artículo 50 de dicha reforma:

“En las vías donde la velocidad máxima sea de 50 Km/h se deberán establecer las medidas que garanticen la seguridad ciclista en las mismas, construyendo infraestructura especial para la bicicleta o limitando la velocidad a 30 Km/h el carril de la derecha, donde la bicicleta tendrá prioridad sobre los vehículos a motor y éstos deberán adaptar la velocidad de su marcha para no poner en riesgo el tránsito normal de los ciclistas”.

Razonamiento.
“Hay ciudadanos temerosos de circular en bici entre el tráfico a motor por la diferencia de velocidad y de masa. Otros muchos ciclistas por esta misma razón van indebidamente por las aceras. Aunque el 80% de las vías urbanas sean vías 30, si hay que pasar por vías 50, muchos no se decidirán por la bici (y/o por bajar de la acera). Tampoco parece razonable pedir al ciclista que de rodeos para evitar calles 50. El ciclista debe poder circular por todas las calles y elegir el camino más corto”

Sin embargo, por la experiencia podemos decir que en las vías urbanas de más de un carril en el mismo sentido y con límite de velocidad 50 Km/h es donde menor conflicto de espacio existe entre ciclistas y el resto de conductores, pues es evidente que existirán espacios o carriles disponibles para realizar los rebasamientos entre vehículos de forma cómoda y sin conflictos (al contrario de lo que ocurre en las calles de un solo carril donde no hay espacio posible para realizar adelantamientos), ya que a esas velocidades y con las características de las calles la visibilidad de un ciclista en la calzada es óptima desde varios cientos de metros atrás, siempre y cuando el ciclista sepa gestionar su espacio y posicionarse adecuadamente. Por lo que solo se puede justificar la necesidad de estas “infraestructuras especiales” desde el criterio que entiende a la bici como un estorbo para el tráfico motorizado.

Según los datos de siniestralidad existentes DGT 2010, pag.29 los accidentes ciclistas en ámbito urbano no se dan motivados por el límite de velocidad 50 Km/h, sino que ocurren mayoritariamente ocurren en las intersecciones (Impacto fronto-lateral, 48% de los accidentes). Tales accidentes, sin embargo, no se resuelven con “infraestructura especial para bicicleta” sino conduciendo la bicicleta de forma predecible y visible para el resto de conductores, es decir, circulando por el centro del carril.

Un vehículo que gira a la derecha cierra el paso al ciclista
Un vehículo impacta lateralmente contra un ciclista
Un vehículo aparcado abre una puerta cuando está pasando un ciclista

Un vehículo adelanta a un ciclista sin dejar distancia de seguridad





 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Dibujos de enbicipormadrid.es

No podemos caer en justificar un miedo que no confía en que un automovilista puede ver a un ciclista en la calzada, en el centro de su campo visual, desde varios cientos de metros atrás pudiendo adecuar con anticipación su conducción y, sin embargo, confía en que ese mismo conductor vea aparecer al ciclista, desde fuera de su campo visual, en las intersecciones del carril-bici con las vías convencionales por lugares totalmente impredecibles y anómalos (desde los ángulos muertos)

Las “infraestructuras especiales para ciclistas” (aceras-bici o carriles-bici), ejecutados tal y como se describen en los manuales existentes para su diseño, tienen unas características técnicas que las hacen inservibles para circular con seguridad a más de 5Km/h ó 10Km/h. Hay demasiadas evidencias e informes que alertan sobre los riesgos generados por estas infraestructuras: son estrechas; tienen ángulos de giro muy cerrados; ofrecen un itinerario tortuoso y más largo que la calzada; ocupan y atraviesan zonas de aglomeración y seguridad peatonal; entran en conflicto con las paradas de autobús; no tienen distancias laterales de seguridad respecto a vehículos en circulación, a vehículos estacionados, a peatones y a mobiliario urbano; restringe el ángulo de visión de los ciclistas; y en los cruces ubican a los ciclistas en los ángulos muertos del resto de conductores multiplicando la probabilidad de sufrir un atropello (las exigencias de estas vías superan las capacidades de respuesta del resto de conductores, por lo que la probabilidad de accidente se ve incrementada).

Un ciclista que circula por la calzada urbana gestionando su espacio adecuadamente es perfectamente predecible y visible por los conductores que circulan tras él. Circulando por el centro del carril de la calzada, en el campo visual del resto de conductores, logra tener mayor ángulo de visión, tanto para ser visto como para ver a los demás. Podemos decir, por tanto, que el citado miedo no tiene en cuenta que los automóviles son conducidos por personas capaces de reaccionar y adaptar su conducción a las circunstancias que se encuentran durante su trayecto cuando ocurren en su campo visual (por ejemplo, la presencia predecible de un ciclista en medio de la calzada), pero no pueden hacerlo circulando a 50, 40 ó 30 Km/h cuando aparecen en las intersecciones de forma imprevista desde los ángulos muertos (por ejemplo, en los cruces de los carriles bici con las vías convencionales).

Por último, esta “infraestructura especial para bicicletas” no enseña lo más básico a los ciclistas atraídos por esta política: conducir su bicicleta con autonomía y seguridad en cualquier calle. Por lo que, seguirá teniendo miedo y, una vez finalizada la infraestructura o al escoger otro itinerario, invadirá la acera para continuar su trayectoria (incluso en las calles con límite 30Km/h el ciclista seguirá sin saber posicionarse en la calzada, comunicarse con los demás, señalizar, etc.). Por lo que, finalmente, volvemos al punto anterior: ¿legalizar la circulación de ciclistas por las aceras?.

NO SIGNIFICA NO: BICICLETAS POR LAS ACERAS NO

Llamamiento para adherirse a la Carta dirigida a la DGT contra tres puntos del nuevo RGC: aceras, carril bici y posición en el carril

Carta consensuada por personas que participan en Ciudad Ciclista, EnBiciPorMadrid y Biciescuela Granada para ser enviada a la DGT debido a que consideramos que ciertas sensibilidades ciclistas no están siendo debidamente representadas por la Mesa Nacional de la Bici en el grupo de trabajo GT-44.

Muy Sr. Nuestro:

Tenemos el gusto de dirigirnos a Usted en referencia al borrador que han remitido a la coordinadora Conbici y que ésta ha colgado en su página web con el texto completo de la propuesta de reforma del Reglamento General de Circulación.

Quien tiene el gusto de dirigirse a Usted mediante este escrito es un grupo numeroso de ciclistas, asociaciones ciclistas y colectivos de usuarios de la bici que no nos encontramos debidamente representados ni por la Mesa Nacional de la Bicicleta, ni por las propuestas que han realizado a la DGT. Entendemos nuestra falta de representación en la comprobación de que no se les ha hecho llegar adecuadamente las necesidades reglamentarias de los usuarios de la bicicleta en el ámbito urbano a tenor de lo que se presenta en el mencionado borrador del RGC.

En concreto nos gustaría hacerle llegar nuestra disconformidad más enérgica sobre los siguientes tres temas:

1. Legalización de la circulación ciclista por aceras

2. Uso obligatorio por parte de los ciclistas de las vías señaladas a tal efecto

3. Circulación del ciclista preferentemente por la parte derecha del carril en vías urbanas de un único carril por sentido.

1. Disconformidad con la legalización de la circulación ciclista por aceras, prioridad ciclista en las “aceras-bici” y el permiso de cruzar la vía montado sobre la bicicleta por los pasos de peatones cuando se acceda desde la acera.

Según la texto que nos presenta Conbici en su página web el nuevo Reglamento (artículo 176. 6.) permitirá al ciclista “(…) se podrá permitir que las bicicletas transiten por las aceras y demás zonas peatonales, en los términos que se establezcan mediante ordenanza municipal”.

También (artículo 176. 7 b) “(…) en la circulación por las aceras-bici, se estará a las siguientes reglas: el ciclista tendrá prioridad en las denominadas “aceras bici” (…) El peatón no podrá transitar sobre las aceras-bici, salvo para atravesarlas. En este caso, la preferencia de paso corresponde al ciclista”.

Y por último (artículo 176. 8.) “(…) los ciclistas que circulen por la acera-bici o por la acera podrán utilizar aquéllos para cruzar la calzada, adaptando su velocidad a la del peatón y cuidando de no ponerlos en peligro”.

Entendemos la dificultad de integrar a los ciclistas en su espacio natural, la calzada, debido principalmente a la cultura vigente de la movilidad. Pero ello no debe ser disculpa para alimentar otro conflicto con el actor más débil del espacio público: el peatón. “las aceras no son exclusivamente un espacio para un tránsito peatonal ordenado, lineal y de velocidades regulares, sino también un espacio de convivencia, juego, conversación y estancia, con cambios de trayectoria transversales, paradas indiscriminadas y giros no previsibles, en el que la circulación de bicicletas resulta perturbadora y generadora de conflictos y accidentes”.

Lo cierto es que muchas administraciones locales y colectivos están tratando de aumentar el número de usuarios de la bicicleta mediante atención social y política, infraestructuras, sistemas de bicicletas públicas…, pero hasta la fecha están derivando mayoritariamente en una reducción del espacio peatonal y su perturbación, debido a errores en la concepción de las medidas favorables a la bicicleta. Y desgraciadamente las noticias que nos llegan del borrador no sólo evitan que prolifere ese agravio, ofrecer derechos a los ciclistas contra los de los viandantes, sino que parece querer normalizarlo y aumentar el desequilibrio entre el espacio peatonal, de circulación y estacional, y el ciclista.

En cuanto a seguridad ciclista también nos gustaría argumentarle los motivos que desaconsejan cambiar el ámbito actual de circulación de las bicicletas. Existen suficientes ejemplos, muchos recientes, de ciclistas que han sido atropellados al cruzar paso de peatones montados en sus bicicletas, ya que aparecen con apenas tiempo de reacción en el campo visual del conductor del vehículo motorizado resultando imposible reaccionar a tiempo y evitar la colisión, haciendo bueno y aconsejable aquel adagio de nuestras madres: “¡No cruces los pasos de peatones corriendo, hijo!”.

2. Disconformidad con el uso obligatorio de vías ciclistas señaladas como tales

Las aceras-bici y carriles-bici, ejecutadas tal y como se describen en los manuales existentes para su diseño, tienen unas características técnicas que las hacen inservibles para circular con seguridad a más de 5Km/h ó 10Km/h.

Hay demasiadas evidencias e informes que alertan sobre los riesgos generados por estas infraestructuras: son estrechas; tienen ángulos de giro muy cerrados; ofrecen un itinerario tortuoso y más largo que la calzada; ocupan y atraviesan zonas de aglomeración y seguridad peatonal; entran en conflicto con las paradas de autobús; no tienen distancias laterales de seguridad respecto a vehículos en circulación, a vehículos estacionados, a peatones y a mobiliario urbano; restringe el ángulo de visión de los ciclistas; y en los cruces ubican a los ciclistas en los ángulos muertos del resto de conductores multiplicando la probabilidad de sufrir un atropello (las exigencias de estas vías superan las capacidades de respuesta del resto de conductores, por lo que la probabilidad de accidente se ve incrementada).

Por este motivo, la petición a la DGT en nombre de la Mesa Nacional de la Bicicleta -“(…)Si existe una norma prohibitiva del uso de las aceras, debe de ir acompañada de una norma que obligue a los municipios a reducir por ley la velocidad de sus vías a máximo 30 Km. la hora y en las calles a 50 km, hora ha de ser obligatorio el carril bici en calzada y protegido(…)”- es inaceptable. Los datos de siniestralidad no justifican la segregación de los ciclistas, sino todo lo contrario: hay demasiadas evidencias e informes que alertan sobre riesgos generados por los carriles bici como para pedir alegremente que se realice una inversión general.

3. Disconformidad con la circulación del ciclista preferentemente por la parte derecha del carril en vías urbanas de un único carril por sentido

En este tema nos gustaría aportar una matización importante en materia de seguridad ciclista (artículo 176. 2.) “(…) En las que dispongan de un carril de circulación por sentido, los ciclistas circularán preferentemente por la parte derecha del carril en la medida en que su seguridad y la de los otros usuarios lo permitan, favoreciendo el paso a otros vehículos.”

Queremos reseñarle que en la calzada urbana la posibilidad de circular en todo momento por el centro del carril disminuye la probabilidad de sufrir un accidente (según los datos recogidos por la DGT de 2010) ya que faculta a los demás usuarios de la vía una mejor, y más temprana, visión del ciclista por detrás y en las intersecciones. Por todo ello, sugerimos la modificación del mencionado artículo en favor de que el ciclista pueda ocupar el centro del carril.

Por último nos gustaría solicitar una reunión con usted donde podamos conocernos y trasladarle estas y otras sensibilidades ciclistas, argumentándolas y documentándolas, que no recogen los actuales miembros de la Mesa Nacional de la Bicicleta. Por este motivo, así mismo, solicitamos la participación en el grupo de trabajo GT-44.

NOTA: No hemos incluido la oposición al casco obligatorio porque consideramos que ya hay suficiente esfuerzo por parte de otras entidades ciclistas en este sentido. Pero consideramos que no se le está dando la debida importancia a los tres aspectos citados que tratamos de rescatar.

Manifiesto ‘La acera es peatonal’ del foro Andando al que Ciudad Ciclista se une

Fuente: peatones-andando.blogspot.com.es ante el estado del borrador del RGC

Las aceras de nuestras calles son espacios públicos esenciales para la vida urbana. Son lugares en los que nos comunicamos, conversamos, intercambiamos, jugamos, corremos, caminamos o, simplemente, estamos de pie o sentados.

Manifiesto 'La acera es peatonal' del foro Andando al que nos unimos
Las aceras no son canales de circulación de vehículos. El tránsito de vehículos rompe la complejidad y el carácter que tienen, es decir, la forma en la que estamos y nos comportamos en ellas.

La circulación de vehículos por las aceras es especialmente negativa para los grupos más vulnerables de la sociedad; para los niños y niñas, las personas mayores o las personas con diversidad funcional. El sentimiento de confianza se torna en percepción de riesgo o incomodidad.

En los últimos tiempos, para resolver los problemas de seguridad y espacio disponible en la calzada que tienen vehículos como las motos, las bicicletas o los diversos patines motorizados, algunos ayuntamientos están pervirtiendo el carácter de las aceras permitiendo que aparquen o circulen por ellos, contraviniendo las leyes y rompiendo la cultura de uso del espacio público.

Las normativas de tráfico y, en particular, la legislación de seguridad vial desde sus inicios en los años veinte del siglo pasado, han considerado las aceras como un espacio exclusivamente peatonal.

La reforma del Reglamento General de Circulación vigente, la norma básica que orienta el comportamiento de conductores y peatones, que está siendo elaborada en la actualidad, es una oportunidad de reafirmar el carácter peatonal, no circulatorio de las aceras. Los problemas de circulación y aparcamiento de los vehículos más débiles en el tráfico no deben resolverse en las aceras, a costa de la seguridad y comodidad de los peatones.

Además, es también el momento de apostar por una movilidad más sostenible cuyos pilares deben ser la defensa y promoción de la movilidad peatonal y ciclista. La movilidad ciclista tiene un gran potencial como modo de transporte urbano y sin duda puede contribuir a la mejora ambiental de nuestras ciudades. Sin embargo sería un gravísimo error que la promoción de la bicicleta se hiciese a costa del especio peatonal, de sus aceras.

En conclusión, las organizaciones y personas abajo firmantes, conscientes de que las normativas contribuyen a generar comportamientos, instan a la Dirección General de Tráfico del Ministerio del Interior a mantener en la legislación de seguridad vial los rasgos peatonales y no circulatorios de las aceras, a reforzar la idea de que LA ACERA ES PEATONAL.

El Pleno del Ayuntamiento aprueba el PMUS de Granada: la amenaza de prohibir el paso de ciclistas por Gran Vía y Reyes Católicos

El pasado viernes 22 de febrero, el Pleno del Ayuntamiento de Granada aprobó de forma definitiva el Plan Urbano de Movilidad Sostenible de Granada (PMUS) (Ideal, 22/02/13; Radio Granada, 22/02/13; Granada Digital, 22/02/13) y mantiene la amenaza de prohibir el paso de ciclistas por Gran Vía y Reyes Católicos, pese a las alegaciones en su contra presentadas por la asociación de ciclistas Biciescuela Granada y a la multitudinaria marcha ciclista del 16 de diciembre que rechazó tal amenaza.
De la forma más sutil posible, en el capítulo 13, apartado 5.4.2.b del Plan de Movilidad Urbana Sostenible de Granada, se dice que las bicicletas podrán circular (como hasta ahora) por las calles reservadas al transporte público. Sin embargo, no podrán hacerlo por las calles reservadas al transporte público por las que pase la futura Línea de Alta Capacidad (LAC). Es decir, las calles que están reservadas para el transporte público que coinciden con el itinerario previsto para la futura línea LAC son: Gran Vía y Reyes Católicos. Por lo tanto, esto significa que prohibirán el paso de ciclistas por estas calles cuando se implante la LAC para el transporte público.
La prohibición todavía no está hecha efectiva, ni vamos a permitir que ocurra. Seguiremos contrarrestando esta amenaza del Ayuntamiento de Granada con la recogida de firmas on-line y, además, en breve iniciaremos una campaña de adhesiones para que las asociaciones de ciclistas, los comercios relacionados con la bici y otros colectivos sociales se pronuncien en contra de esta amenaza. Del mismo modo, anunciamos que próximamente convocaremos la segunda marcha ciclista contra la amenaza de prohibir el paso a los ciclistas por Gran Vía y Reyes Católicos. ¡Ánimo!

Llamamiento ciclista a pronunciarse contra la posible legalización de circular en bici por las aceras

El 14 de febrero tuvo lugar en la DGT una reunión del GT-44, grupo de trabajo de seguridad vial del ciclista, donde la Subdirectora Mónica Colás hizo una presentación del borrador de reforma del Reglamento General de Circulación que está a punto de convertirse en propuesta definitiva para ser enviado al Ministerio de Interior. Según Alfonso Triviño, entre otras cosas, se ha conseguido:

“(…) que al ciclista se le permita cruzar la vía por los pasos de peatones subido a su bicicleta cuando acceda desde la acera, acompasando la velocidad a la del peatón y respetando su prioridad. También hemos podido convencer a todos que el ciclista tendrá prioridad en las denominadas “aceras bici” (…) También se acepta la posibilidad de que se permita por las ordenanzas municipales la circulación por aceras y zonas peatonales, con las debidas garantías mínimas de espacio para peatones y la prioridad de éstos, acompasando la velocidad el usuario de la bici a la de aquéllos.”

La Mesa Nacional de la Bici (organismo que agrupa a empresas, asociaciones de usuarios y de profesionales, y ayuntamientos), entre otras cosas, propuso en esta reunión lo siguiente:

” (…)Si existe una norma prohibitiva del uso de las aceras, debe de ir acompañada de una norma que obligue a los municipios a reducir por ley la velocidad de sus vías a máximo 30 Km. la hora y en las calles a 50 km, hora ha de ser obligatorio el carril bici en calzada y protegido (…)”

Encuentro de la Mesa Nacional de la Bici con la Directora General de Tráfico, Dª María Seguí

Encuentro de la Mesa Nacional de la Bici con la Directora General de Tráfico, Dª María Seguí

Recogemos lo publicado hace unos días en el blog de EnBiciPorMadrid con respecto a la negociación de legalizar la circulación de las bicicletas por las aceras:

Es un error generalizar la circulación de bicis por la acera por los siguientes motivos:

1. Por seguridad. El ciclista que usa la acera es principalmente el inexperto, que se cree a salvo del tráfico y que no sabe que lo que él juzga como “ir despacito” puede ser fácilmente el equivalente de una persona corriendo, que no tiene control sobre lo que le puede pasar al cruzar un paso de peatones. Menos, si encima sabe que eso es legal, y piensa que eso automáticamente le protege de un coche que no tiene tiempo de reaccionar. ¿Nunca te dijo tu madre, “no cruces un paso de peatones corriendo, por mucha prioridad que tengas?” Pues eso.

2. Porque los peatones no tienen porqué comerse los miedos del ciclista sólo porque queramos fomentar la bici. Vivimos en ciudades en las que se camina mucho. Todavía estamos por conocer al ciclista que reconozca ser una molestia en la acera, eso lo tienen que juzgar los peatones. No torpedeemos eso por un ecologismo mal entendido.

3. Porque es una excusa para los ayuntamientos para NO HACER NADA para calmar el tráfico de las grandes avenidas. ¿Para qué, si la bici tiene la acera?

4. Porque genera un conflicto por el espacio peatonal que no existía, cuando lo que hay que redistribuir es la calzada.

5. Porque nos enemista como colectivo al resto de la sociedad, dando la imagen de “queremos derechos a costa de los demás, pero no obligaciones”. Así, es imposible defender que no queremos casco, ni seguro obligatorio, ni matriculación, etc…

6. Porque refuerza el miedo irracional. En calles pacificadas de Vitoria y Zaragoza, los ciclistas se niegan a abandonar la acera, imaginando peligros y descuidando otros (véase 1.)

La postura “no abandonamos las aceras hasta que la calle no esté pacificada o haya carril-bici” es inaceptable, porque toma de nuevo a los peatones como rehenes, esperando a que se limite el coche. ¿Y si el ayuntamiento de turno no quiere restringir el coche? Frases así, nos enemistan con el resto de la sociedad.

El pretendido “consenso” presuntamente alcanzado a día de hoy por Tráfico con el “colectivo ciclista” acerca la legalización de la circulación por las aceras no es tal. Podemos decir que el colectivo ciclista no está correctamente representado a día de hoy en el GT-44 porque somos muchos los ciclistas que estamos totalmente en contra de que se legisle en el sentido que se está apuntando de barra libre en los Ayuntamientos para dar el visto bueno a los cicleatones

Este texto no es más que un sincero llamamiento a todos los colectivos ciclistas que no se sienten representados por estas propuestas. Queremos hacer llegar a la DGT el mensaje de que hay colectivos ciclistas que no se sienten representados por la “Mesa” y que están en abierta oposición a lo que la Mesa está “consensuando” para legalizar la circulación en bici por las aceras.

“las aceras no son exclusivamente un espacio para un tránsito peatonal ordenado, lineal y de velocidades regulares, sino también un espacio de convivencia, juego, conversación y estancia, con cambios de trayectoria transversales, paradas indiscriminadas y giros no previsibles, en el que la circulación de bicicletas resulta perturbadora y generadora de conflictos y accidentes” (ANDANDO -foro de organizaciones peatonales-, Propuestas para el nuevo Reglamento General de Circulación)