Curso circulación ciclista

Biciescuela Valencia: Una escuela para ciclistas urbanos

COPIADO DE: El País (8 de junio de 2014)

Valencia es la ciudad ideal para la bicicleta: hace buen tiempo todo el año y no tiene pendiente. Barata, ligera y fácil de aparcar, en los últimos años, quizá por el azote de la crisis, la bici ha irrumpido como medio de transporte habitual. Pero circular no es coger la bici y poco más. Con una ordenanza municipal que prohíbe conducir por las aceras, los ciclistas que se lanzan a la calle se sienten inseguros. La asociación Biciescuela Valencia ha iniciado desde hace unos meses un taller en el que acompañan a los ciclistas urbanos a sus trabajos para que aprendan a ir por la calzada, en hora punta y con seguridad.

La dinámica del grupo recuerda a las bandadas de aves. Un monitor guía va delante. Le sigue el aprendiz que circula por el centro del carril y, tras él, un par de miembros de Biciescuela, en paralelo, le cubren las espaldas. Si el alumno se equivoca o no consigue señalizar correctamente, los últimos monitores se encargarán de hacer las indicaciones para que los coches anticipen su movimiento.

“El objetivo es que la gente se acostumbre al tráfico y pierda el miedo”, explica Antonio Mateu, presidente de esta asociación sin ánimo de lucro. “La bici es un vehículo y como tal, debe ir por la calzada porque somos tráfico”, remarca. Con esta actividad, que ofrecen de manera gratuita, han acompañado ya a 25 personas en el último mes. En Biciescuela explican que no se necesita tener un vehículo de último modelo sino respetar unas normas de circulación que son para todos: el semáforo en rojo es para parar y las bicis no son una excepción; cada movimiento lateral se señaliza con los brazos y el carril bus, como su nombre indica, es exclusivo para autobuses y excluyente para bicicletas.

El objetivo es que se acostumbren al tráfico y pierdan el miedo

“Lo importante es hacerte visible. Cuando llega un semáforo en rojo y estoy la primera del carril, me gusta avanzar un poco y traspasar la línea para que los coches de los lados me vean bien. Así me tienen en cuenta cuando se pone en verde y van a arrancar”, explica Ana García Sevilla, vicepresidenta de Biciescuela. La ordenanza municipal de Tráfico de Valencia exige a los ciclistas que en las zonas donde no hay carril bici, circulen por la calzada. Pero en hora punta, cuando todos parecen tener prisa, la convivencia sobre el asfalto se complica.

“Uso la bici todos los días para ir al trabajo, pero desde hace unos meses tenía dudas sobre como circular para que los coches no me adelantaran con esa agresividad”, cuenta Eva Aparisi, alumna de la Biciescuela, a la que han acompañado dos veces en las últimas semanas. Cada mañana, cerca de las nueve, Eva recorre la Gran Vía, la Calle Xàtiva y Guillén de Castro, en medio de cientos de vehículos que aprietan el acelerador porque llegan tarde a trabajar. “Hace un año le cogí miedo a la bici porque mi ruta es bastante peligrosa y la gente conduce a lo bestia. Este invierno pensé, pero ¿por qué tengo yo que dejar de ir en bici? Conocí Biciescuela y pensé que ellos podían ayudarme para ver si cometo infracciones. Y me han ayudado bastante”, cuenta.

No circular por el carril bus sino por el contiguo, señalizar y conducir por el centro de tu carril son las tres primeras claves fundamentales para evitar riesgos. “Circulando así me han dejado de pitar porque me respetan como vehículo”, explica Eva. Tanto si eres un ciclista experimentado como si acabas de subirte a las dos ruedas, aprender a moverte en la ciudad resulta útil.

El semáforo en rojo es para detenerse y las bicis no son una excepción

“Trabajo en la Universitat Politècnica hace 15 años. Opté por la bici porque cuando iba en coche, no encontraba aparcamiento, el bus tardaba un montón y al final esto era lo más sencillo”, cuenta Cristina Gallano, otra alumna de Biciescuela. Explica que acude al trabajo a mediodía, momento de bastante tráfico, porque es el paréntesis de la comida. “La bici es ideal pero me daba miedo porque los conductores no respetan, las bicis dudamos mucho y generamos situaciones de peligro”, reconoce. El gran éxito de Valenbisi [servicio municipal de alquiler], que tiene en la calle 2.750 bicicletas ha hecho que cualquiera tenga acceso a este vehículo y sea todavía más habitual en la ciudad. “No conoces tus derechos y este taller puede ayudar a quienes cogen una bicicleta pública y no saben qué tienen que hacer”, agrega Cristina.

A las empresas no les pasa desapercibido el uso creciente de la bicicleta para ir hasta los centros de trabajo y son muchas las que empiezan a valorar los beneficios de desplazarse y hacer actividad física al mismo tiempo. Los talleres ciclistas empiezan también a aprovechar un nuevo nicho de mercado abierto por los ciclistas urbanos.

Serbicis, es el primer taller en Valencia que repara bicicletas a domicilio. Su propietario, Abel Gómez, ofrece a las empresas sus servicios para que, sin coste para el empresario, sus empleados puedan ir al trabajo en bicicleta y tenerla reparada mientras realizan su jornada laboral. “La empresa solo tiene que ofrecer el servicio de reparación a clientes y trabajadores mientras están en sus instalaciones y nosotros nos encargamos de todo: de la recogida y entrega de la bici en la oficina o la fábrica, elaborar y distribuir los carteles informativos, especificar las tarifas de precios para los usuarios…”, cuenta el gerente de Serbicis, Abel Gómez.

En su taller, abierto hace menos de un año, tienen una idea clara: “Una persona que va en bici al trabajo es más prudente, más responsable, más sana y más feliz. Si conseguimos que las empresas sean conscientes de todas estas ventajas, tendrán un nuevo valor, un nuevo principio, la empresa será más saludable y su plantilla mucho más productiva”.

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¿Se puede enseñar la confianza en bici?

COPIADO DE: Bicicletas, ciudades, viajes… (11 mayo 2012)

Arduo tema el de instruir a la gente en los hábitos, prevenciones y buenas prácticas a la hora de montar en bicicleta en la ciudad. Arduo pero necesario. Sobre todo entre personas mayores, que son las que más prejuicios y miedos infundados tienen. Porque, si demandan formación es porque han perdido el hábito o nunca lo han tenido. Y son torpes, desconfiados, dubitativos.

La inseguridad que provoca el miedo es un monstruo muy difícil de controlar. Impone tanto que nos agarrota, nos impide actuar con soltura, condiciona nuestra capacidad de percepción, nos subyuga. Somos presas de nuestros propios miedos y muchos, la mayoría, son irracionales. Tratar de combatirlos en un par de sesiones (o cuatro) de práctica guiada es una pretensión que difícilmente tiene buenos resultados. Porque no es lo mismo ir en grupo, todos provistos de fabulosos chalecos reflectantes, al abrigo de un pelotón y siguiendo los consejos de un instructor que enfrentarse uno mismo, solo y sin ayuda, a esas mismas situaciones.

Repetir unas cuantas pautas es fácil, atreverse a lidiar con nuestra bestia interior es otro cantar. Por eso cuando alguien nos solicita que impartamos o participemos en un taller o jornada de seguridad vial para usuarios de bicicletas solemos preguntar antes de embarcarnos ¿a qué público irá dirigido? ¿qué objetivos se buscan? y ¿qué resultados se esperan?

Pareceremos muy mirados, pero las cuestiones tienen sentido. De hecho, en este mundo de la iniciativa voluntariosa, del esfuerzo testimonial y de las propuestas que se miden en votos, empezamos a estar cansados de vaguedades, de mensajes lanzados a un gran público apático y descreído y de sesiones de eco y autobombo entre allegados. Así que, si no es mínimamente ambiciosa la propuesta y no es capaz de definir y concretar destinatarios y objetivos (que no lo suelen ser) preferimos participar en mesas en las que se cuestione y se discuta el tema y luego, cada uno a su casa, normalmente en coche todos.

Porque la seguridad en la calle, en bicicleta, sólo se adquiere andando. Y eso más vale saberlo para empezar cuanto antes. Los grandes sustos sólo se pueden evitar con pequeños sustos. Las maniobras comprometidas, el posicionamiento, la señalización, la interrelación con el resto del tráfico, el respeto, la dignidad, la prevención, la anticipación, la visibilidad, la empatía… todas esas cosas se aprenden con el tiempo y con las incidencias. Tratar de poner en antecedentes a un grupo de alumnos es una tarea imposible. Para aprender a andar hace falta andar.

Ahora bien, se puede adelantar algo intentando ver la educación vial desde la perspectiva del manillar también y no sólo desde los intereses de los coches, como suele ser habitual. Sobre todo entre los niños y jóvenes que aún utilizan la bicicleta de manera más o menos frecuente y que todavía no están condicionados. Programas en escuelas e institutos. Para toda la población. Aunque sólo sean una jornada o dos, pero de manera universal y obligatoria.

Ahora bien, con esto seguiremos sin transmitir confianza, sólo explicaremos las posibilidades, las peculiaridades y las condiciones de la bici. La confianza, por destracia, no se enseña en un curso, ni en unas cuantas sesiones. Para eso la mejor escuela es la calle, los familiares, los amigos, las situaciones y el sentido común. Basta con vencer el miedo y experimentar.

El ciclista ejemplar

COPIADO DE: Bicicletas, ciudades, viajes… (3 junio 2012)

¿Qué debe hacer una persona para ser considerada ejemplar en la práctica del ciclismo urbano cotidiano? ¿Cómo catalogaríamos a un individuo sobre una montura de dos ruedas implusada a pedales como modélico en su ejercicio ciclista? Ahí va un intento de categorizar algo tan difícil como la conducta humana para definir la virtud en relación con el uso de la bicicleta como medio de transporte urbano. Para facilitar la comprensión y, teniendo en cuenta que hablamos del camino de la virtud, lo formularemos a modo de decálogo, para redondear, como los mandamientos.

1. Sabe manejar su bicicleta

Algo más que mantener el equilibrio. Es capaz de circular manteniendo una línea, es capaz de soltar una mano para indicar sin miedo, es capaz de girarse y volverse sin perder el control, es capaz de sortear un obstáculo, bajar o subir un escalón, frenar en curva, anticipar las maniobras en mojado, acompañar sus movimientos, balancear el peso, cargar algo con facilidad, tocar un bordillo y seguir sin problemas. Andar en bici en la ciudad es algo más que saber mantenerse en dos ruedas. Requiere de una serie de habilidades.

2. Tiene su bici a punto

Conoce los mecanismos básicos que hacen que una bicicleta sea segura y los mantiene en buen estado. Se preocupa porque su bicicleta tenga a punto las ruedas, los frenos y los cambios. La mantiene razonablemente limpia y engrasada. La tiene puesta a su gusto, de acuerdo con la postura que quiere llevar. Y cuando algo le suena raro no tiene ninguna duda en acercarse a su taller de confianza, donde le conocen y saben que para él la bici es algo más que un juguete, es su medio de transporte, y le tratan de acuerdo a eso, porque ha elegido un taller sensible a sus inquietudes y capaz de responder a sus exigencias.

3. Se relaciona de manera natural con los demás

No trata de demostrar nada, porque cree que no hay nada que demostrar. El ciclista ejemplar utiliza una bicicleta y, de la misma manera que para él es totalmente natural, espera que para los demás lo sea y así lo hace ver. No tiene problemas con automovilistas, con moteros, con conductores de tranporte público y mucho menos con peatones. Porque actúa de manera tranquila, callada, armónica, educada y empática.

4. Cumple las normas del tráfico

Conoce y sigue la ley del tráfico. Porque sabe que jugar al mismo juego que juegan todos hace que sea mucho más seguro, mucho más previsible. No quiere sorpresas inoportunas así que procura no darlas tampoco. Se permite algunas relajaciones, siempre hechas con mucho tacto y cuando la ocasión lo permite: pasar un semáforo de regulación peatonal después de haber cedido el paso a los peatones, adelantarse en los semáforos de intersección unos metros para mejorar su posición y su visibilidad, por ejemplo.

5. Es escrupulosamente respetuoso con los demás

Esta es la clave de su éxito. Respeta y te respetarán. Todas las personas tienen derecho a utilizar las calles para desplazarse, pero este derecho tiene un límite: la libertad de los demás, sus derechos. Saberlo te hace ser más contemplativo, más educado, más cívico, pero a la vez más digno, más determinado y más convencido de lo que haces, de que puedes hacerlo y de cómo funcionan las cosas mejor. Por eso evita los enfrentamientos, los bocinazos, los timbrazos. Porque sabe que no llevan a ninguna parte. Porque sabe que no mejoran las cosas.

6. Es visible

Se hace ver. De día y de noche. Ocupa un espacio suficiente allá donde circula, un espacio seguro, aquél que le aleja de las zonas de riesgo como bordillos, puertas y obstáculos. Y se asegura de que los demás le hayan visto antes de hacer una maniobra comprometida, que siempre señaliza para que los demás sepan qué trata de hacer. Por eso mira a los ojos de los demás, para estar seguro de que le han visto. Si no está seguro no sale. De noche usa luces “de las de ver”, que le permiten circular con seguridad como un vehículo más en las zonas iluminadas y también en las más oscuras. Y lleva elementos reflectantes, sobre todo en su bici.

7. Es predecible

Señaliza. No acaba de entender como todavía hay mucha gente que no señaliza cuando circula en bici. Es su principal salvaguarda. Anunciar el giro sacando un brazo, con eso basta y con eso se mejora increíblemente la seguridad en los cruces y rotondas. Con suficiente antelación, para que quede claro lo que quiere hacer. Nunca actúa por sorpresa, nunca hace un giro brusco si no es para evitar una sorpresa, nunca circula en zigzag. Y no es porque no sepa, es porque sabe que su integridad depende de que sean bien interpretadas sus intenciones.

8. Es digno

Conoce sus derechos y los ejerce con dignidad. Le sorprende cómo mucha gente viaja apocada en su bici, casi pidiendo perdón por circular en determinados espacios, por ocupar un espacio. Cree que la bicicleta merece más reconocimiento, pero juega con las reglas que están escritas y trata de hacerlo con orgullo y humildad, pero sabiéndose amparado por la ley.

9. Sabe interpretar los distintos escenarios

No es lo mismo andar en un espacio compartido con los peatones, en una calle secundaria, en una gran avenida o en una carretera local o nacional, así que sabe extremar precauciones e interactuar en los distintos escenarios respetando las reglas de la convivencia. Así sabe ser cauto, guardar las distancias de seguridad, entender las trayectorias de las demás personas en movimiento y hacerse entender en las distintas circunstancias. Nunca irá intimidando peatones, invadiendo los espacios de seguridad de los automóviles, haciendo adelantamientos por la derecha, haciendo cruzadas inverosímiles o frenadas espectaculares.

10. Sabe anticiparse

Y siempre tratará de prever los acontecimientos. Para eso la bici le da una ventaja respecto a los demás modos de transporte. Su altura, su visibilidad, la ausencia de una carrocería, la versatilidad, la agilidad, la flexibilidad que le aporta le confieren una posición privilegiada para ver las cosas unos segundos antes que los demás y poder actuar antes de que sobrevengan. Eso y prestar toda la atención a la conducción, hacerlo con todos los sentidos. Por eso nunca lleva auriculares, ni elementos que condicionen su visión, por eso siempre conduce con las dos manos en el manillar y con un calzado que le permita un buen contacto con los pedales. Porque sabe que de todo eso depende su seguridad también. Y con eso no se juega.

El ciclista ejemplar no es una especie en vías de extinción, ni pertenece la nueva generación venidera, tampoco es un especimen concreto, simplemente no existe, es un modelo, es un arquetipo, es un ideal. De que cada vez más gente crea que este ciclista ejemplar es el modelo a seguir dependerá la seguridad, el reconocimiento y el respeto de las personas que circulan en bicicleta a diario.

[Granada] Charla conducción segura y autónoma de la bicicleta. Jueves 6 de junio a las 18:30h en La Qarmita, calle Águila 20

Charla: conducción segura y autónoma de la bicicleta.

Jueves 6 de junio a las 18:30h en La Qarmita, calle Águila 20.

Entrada gratuita hasta completar aforo.

COLABORAN:
Bicicletas 126 Fixed, calle Mirlo 26 (Pajaritos-Granada)
Bicicletas La Estación, calle Molinos 20 (Realejo-Granada)
La Qarmita Libros y Café, calle Águila 20 (Centro-Granada)

Bikeability en Vitoria: “Nuestra idea es que los niños sigan utilizando la bicicleta cuando llegue la edad de comprar un coche”

Haritz Ferrando y su bicicleta, junto a un colegio del centro.

Haritz Ferrando y su bicicleta, junto a un colegio del centro. (Foto: j.r.g.)

FUENTE: AQUÍ

¿Cuáles son las nociones básicas de esos cursos que imparte a los niños?

En Vitoria aplicamos el mismo modelo que hemos llevado a cabo en Terrassa. En dos sesiones de siete horas en total intentamos transmitir a los alumnos de Primaria, de diez a doce años, unas nociones básicas. En la primera sesión se les enseña el mantenimiento de la bicicleta, conocerla, saber hacer un chequeo rápido para que los neumáticos estén bien hinchados o que los frenos funcionen, saber candarla, comprobar las luces, evitar cordones sueltos, y luego les enseñamos habilidades en el patio, porque los monitores queremos comprobar que tienen la destreza básica. Cuando estamos seguros, al día siguiente vamos a la calle, es la novedad de este curso. Hacemos una sesión teórica de tres cuartos de hora explicando las maniobras que vamos a hacer, con fotos de la zona de prácticas, y luego hacemos un recorrido en grupo de unos siete kilómetros, todos juntos con tres o cuatro monitores. Hemos buscado calles tranquilas con tráfico calmado, pero con tráfico, y hemos encontrados dos zonas muy buenas, el barrio de Ariznabarra y Zaramaga. Con grupos más pequeños hacemos prácticas individuales; deben observar, señalizar, situarse en la calzada, respetar la prioridad, y si la tenemos, asegurarnos de que nos la respetan, no fiarse nunca. Se les entrega un diploma y con esto transmitimos a sus padres que tienen las nociones básicas. La idea es que utilicen la bicicleta para ir al polideportivo con sus amigos, pero que cuando tengan la edad de comprar una moto o un coche no dejen la bici.

La bicicleta puede ser un medio de transporte para un niño o niña de diez años, pero también es un juguete con el que corren, a veces de forma inconsciente. ¿Ha sido difícil enseñarles a usarla desde el punto de vista de la educación vial, al margen de lo lúdico?

Al encontrarse en el tráfico y experimentar el comportarse como un vehículo más, si hacen algo mal lo harán a conciencia, saben evaluar el riesgo que tiene cada cosa. Además, les transmitimos el respeto al peatón.

¿Durante los cursos han detectado que el conductor vitoriano respeta a los ciclistas?

Yo personalmente sí, he circulado muchísimo por la ciudad para descubrir las calles y me he sentido muy cómodo. Alguna vez te pueden pitar, pero en general he visto un gran respeto, sobre todo cuando el conductor ve que sabes lo que haces, si le transmites que no andas por ahí despistado.

¿Con qué centros y con cuántos alumnos han trabajado?

Cuatro centros, Urkide, San Viator, Aranzabela y Armentia, y en total 300 alumnos con doce cursos.

En Aldabe va a hablar del concepto ‘Bikeability’. ¿En qué consiste?

El Reino Unido y la metodología Bikeability son el ejemplo a seguir. Está documentado desde el año 47, ya entonces se hacían cursos de circulación segura en bicicleta en las escuelas. En el año 2000 el gobierno inglés decide establecer una metodología única y se le dio un nombre más comercial y atractivo, el Bikeability. Todos los cursos que se imparten en Inglaterra siguen esta metodología, todos los monitores están formados por instructores acreditados, con titulación y experiencia. En España sólo hay dos ciudades, Terrassa el año pasado y ahora Vitoria, a mayor escala, que han lanzado algo parecido. Nosotros hemos adaptados algunas cosas y cogido otras también del método belga; hemos introducido un pequeño examen, en Bélgica le llaman el graduado ciclista, que hacemos en el patio del centro con un circuito de conos. Cronometramos el tiempo que tardan en hacerlo, deben señalizar, mirar atrás, hacer un eslalon, y así se acredita de forma tangible que el alumno puede salir a la calle. También barajamos la posibilidad de hacer un examen práctico en la calle, buscar un circuito real con observadores y evaluar al alumno en varios cruces.

Después de años predicando en el desierto, quienes defienden el uso de la bicicleta deben estar satisfechos con la fiebre institucional en favor de este vehículo.

Hace unos años muy pocos ayuntamientos creían en la bicicleta, ahora muy pocos siguen empecinados en considerar la bicicleta como un elemento puramente deportivo o de ocio. Todo ayuntamiento tiene ya su propio plan de promoción de la bici. Incluso con el tema del casco nos hemos sorprendido de la cantidad de ayuntamientos, también del mismo color político que el gobierno central, que se han posicionado claramente en contra de su obligatoriedad, y también de la medida que se propone de que el ciclista vaya lo más a la derecha posible en la calzada.

¿Usted también está en contra de la obligatoriedad del casco?

Estoy totalmente alineado con la posición de la coordinadora ConBici, que engloba a grupos de toda España, que se ha pronunciado claramente contra la obligatoriedad. Eso no quiere decir que estemos en contra del casco, yo mismo lo uso, pero no tiene fundamento hacerlo obligatorio ni por estadísticas ni datos de siniestralidad. La bicicleta es segura, hay muy pocos accidentes, y esta medida es una losa en las políticas de promoción que están haciendo las ciudades. La DGT se está quedando muy sola en esto, porque todos los que apoyamos la bicicleta y conocemos de qué hablamos estamos totalmente en contra.

¿Cómo valora la propuesta del alcalde Maroto de vetar el tránsito por las calles peatonales del centro a las bicicletas durante la mayor parte del día?

Es un tema común a muchas ciudades, qué hacer con las zonas peatonales. Una minoría irá a toda pastilla y sin respeto, y se crea la sensación generalizada de que los ciclistas pueden causar molestias. ¿Por esa minoría vamos a penalizar a la gran mayoría que se comporta bien? Quizá antes de prohibir se deberían hacer campañas informativas o medidas sancionadoras para las conductas inapropiadas para esas zonas.

¿Cómo valora la política de Vitoria de sacar la bicicleta a la calzada para ralentizar el tráfico?

Sin lugar a dudas ha sido una sorpresa. Llevo casi dos meses aquí impartiendo cursos en las escuelas y me parece un acierto, ejemplo de una política ambiciosa, muchos delegados de toda España que estuvieron hace poco en un congreso se llevaron una sorpresa. No pensábamos que Vitoria estaba tan adelantada en estos aspectos, teníamos como referencias Sevilla, Barcelona, Donostia, Zaragoza… Si hiciésemos un ranking Vitoria sería de las ciudades más avanzadas en cuanto a planificación global del uso de la bicicleta.

Falta convencer al ciclista de que salga a la calzada. Da un poco de miedo.

Es un proceso, no podemos pedir que, de un día para otro, alguien que no ha circulado nunca en bicicleta por la ciudad lo haga perfecto. Ayuda hacer cursos, incluso para gente adulta, que también están programados para esta Semana de la Bicicleta. Son muy útiles, no llegan a tres horas y adquieres las nociones básicas para ir con confianza.

[Granada] Charla: conducción segura y autónoma de la bicicleta

Charla: conducción segura y autónoma de la bicicleta. Viernes 10 mayo, 18:30h en La Qarmita, calle Águila 20 (Granada). Entrada gratuita.

COLABORAN:
Bicicletas 126 Fixed, calle Mirlo 26 (Pajaritos-Granada)
Bicicletas La Estación, calle Molinos 20 (Realejo-Granada)
La Qarmita Libros y Café, calle Águila 20 (Centro-Granada)