cultura ciclista

La gente mayor anda en bici por la calzada

COPIADO DE: Bicicletas, ciudades, viajes… (23 marzo 2012)

No es el primero que veo y van tan tranquilos con su bici, a su paso, lentos, ocupando su carril, con dignidad, sin importarles nada. Me lo contaba el otro día alguien con una mezcla de estupor y admiración. ¿Son unos inconscientes? ¿Son acaso unos osados? ¿O es que simplemente han perdido el juicio consecuencia de su avanzada edad? Nada de eso.

La gente mayor anda en bici por la calzada porque es lo que han hecho toda la vida. Es lo que saben hacer y además toda la vida les ha ido bien haciéndolo. No comprenden eso de ir en bici de otra manera. Les enerva ver a esas jovenzuelas y esos maduritos (¿o era al revés?) intentando inútilmente poner en juego la tranquilidad de las aceras para tratar de circular en sus bicis. En la calzada no pasa nada o al menos no pasa nada especial, nada que no le pase a alguien que circula, que se pone en movimiento y que comparte el espacio con otros que circulan. La vida es así. No tiene más misterios.

Fotografía inspiradora gracias a Bici Clear

Pero ellos no andan aleccionando a nadie ni pidiendo derechos descabellados, porque no entienden bien por qué demonios hay que hacerlo y mucho menos para qué sirve. Ellos usan la bici porque les sirve y no se andan con monsergas, quizá porque ya hayan recibido demasiadas y les haya tocado dar algunas y saben, mejor que nadie, que el movimiento se demuestra andando. Y punto.

No los verás quizá por las grandes avenidas, nunca por las rondas ni por las superrotondas. Se las han apañado para buscar rutas rápidas, tranquilas, fáciles y convenientes. Tampoco les verás montando broncas, pasando rozándole la nariz a alguien, haciendo maniobras sin señalizar o cometiendo imprudencias. No. ¿Para qué? Eso no te lleva a ninguna parte y, sobre todo, no te hace más que perder el tiempo y ponerte en peligro. Además no tienen ningún empacho en bajarse de la bici y caminar un rato. La prisa no es buena consejera.

Lo que pasa es que esta sociedad en la que vivimos ha arrinconado a su gente mayor, porque ya no son competitivos, porque ya no pueden correr, porque han perdido su agresividad, porque no entienden la vorágine. Son lastres, reaccionarios, obsoletos, lentos y tienen demasiado cuajo para los tiempos que corren, endiabladamente. Y así nos va.

A ver cuándo maduramos un poquito y devolvemos a la gente mayor el respeto que se merece y aprendemos de la experiencia, que es la madre de la ciencia. A las sociedades que lo hacen les va bien, no me digas por qué.

¿Estamos protegiendo al frágil?

COPIADO DE: Bicicletas, ciudades, viajes… (9 octubre 2012)

Llevamos muchos años tratando de identificar las claves de la seguridad vial urbana y en todo este tiempo hemos hecho todo tipo de juegos malabares para intentar explicar y prevenir la movilidad motorizada, tratando de exculpar de alguna manera a los sufridos automovilistas del fracaso en el balance de accidentados en nuestras ciudades.

Así se ha ido organizando todo el ordenamiento del tráfico y se han ido orquestando toda una serie de medidas con el único objetivo de reducir la siniestralidad automovilística. Y se ha conseguido. Los accidentes de coches se han reducido en la última década de una manera ostensible.

No sorprende en absoluto que una política tan centrada en la seguridad de los automovilistas de buenos resultados para ese colectivo. Lo malo es que los daños colaterales de dicha estrategia los sufren los paganos de siempre, es decir, los no motorizados.

Caen más peatones inocentes que infractores

Uno de los datos más sorprendentes resulta del análisis de la siniestralidad peatonal. Curiosamente y en contra de lo que suele aducir la opinión pública gratuita, los peatones son atropellados en las condiciones que prevé la normativa como las más seguras para sus tránsitos, esto es, en los pasos de cebra.

No se registran accidentes ciclistas por alcance

Lo que también resultará sorprendente para aquellas personas que defienden que la circulación en bicicleta por la calzada es peligrosísima es que, dentro de las tipologías analizadas, no tenga un apartado específico el atropello por alcance, es decir, desde detrás.

¿Será porque no hay ninguno?¿O será simplemente que es una causa marginal? El caso es que eso demuestra que el miedo a compartir calzada es injustificado y que los ciclistas siguen siendo atrapados en intersecciones e incorporaciones, da igual que de dónde procedan.

El análisis sería mucho más rico y seguro que más dilucidador si se hubieran desmenuzado más las cifras y se hubiera realizado un análisis semejante al que se ha hecho con los infaustos peatones respecto a la ilegalidad de las maniobras. Seguro que las conclusiones hubieran sido palmarias: la circulación por aceras y carriles totalmente segregados provocan la mayoría de los accidentes por imprudencia temeraria y maniobras ilegales. Nos quedaremos sin saberlo, por el momento.

Lo que resulta alarmante aunque no sorprendente, son los datos porcentuales de la siniestralidad repartida por modos en las distintas ciudades. Ciudades a la cabeza de la defensa a ultranza del coche y de la denigración de la circulación ciclista y peatonal se llevan la palma en accidentes de peatones y ciclistas, y, de entre ellas, destaca de una manera excesiva Pamplona, plaza desde la que se escribe este blog.


¿Cómo se puede reducir el número y la gravedad de los accidentes de los no motorizados?

No por decirlo más veces deja de ser menos cierto: el día que en la gestión del tráfico se moderen las velocidades y se persiga a los infractores seguro que los resultados no serán los mismos. Si además se controla y se persigue la invasión repentina de ciclistas de manera transversal al flujo del tráfico, las cifras seguro que se reducen de manera importante.

Mientras eso no se produzca y los automóviles sean los dueños de la ciudad e incumplan sistemáticamente las limitaciones de velocidad y las obligaciones de ceder y respetar los pasos no motorizados y mientras los ciclistas sigan accediendo temerariamente a la calzada de manera imprevisible, esto seguirá siendo una sangría incontenible.

Aunque siempre encontraremos quienes enmascaren estas evidencias con juegos estadísticos sospechosos y acusen a los que les contradigan de poco veraces o tendenciosos. Es lo que tiene la estadística, que es tan interpretable…

Las tres BBB de la bici ya no funcionan

COPIADO DE: Bicicletas, ciudades, viajes… (10 octubre 2012)

BBB. ¿Buena, bonita, barata? No, no son esas. De ninguna manera. Son más bien las que definen la bestial burbuja de la bicicleta, que se ha venido montando en el último lustro, o lo que es lo mismo, esa fabulosa aparatología que, bajo el eufemismo de «bicicleta pública», auspicia una iniciativa privada y privativa de la bicicleta con la excusa de convertir su uso en un nuevo servicio de transporte público deficitario.

Cualquiera con un poco de decencia y sentido común se tendría que haber percatado en su momento de que esta maniobra tenía gato encerrado, pero la felicidad derrochadora de los años locos permitió que a muchos ayuntamientos les metieran un gol para muchos años y con cláusulas de rescisión realmente formidables, con la promesa de ver multiplicados sus ciclistas y de transmitir una imagen verde inigualable e inimaginable por muchos.

Que han sido años terribles no hace falta recordarlo, pero que se empiezan a acabar es una noticia que, aunque anunciada, nos sigue costando reconocer a los de la bici, con lo cual lo vamos a pasar mal tratando de tragarla y digerirla, a menos que empecemos a ver en ello la oportunidad de retomar las cosas con un poco más de humildad, con un poco menos de prisa y con menos daños colaterales, y aquí también hay que ampliar la reflexión a lo que se ha dado en llamar carriles bici, que no han sido sino una colección de barbaridades con muy pocas excepciones.

La noticia es que hay ya unas cuantas ciudades que han decidido no seguir manteniendo las bicicletas públicas, por no poder hacer frente a sus costes o bien por ser servicios con niveles de utilización ridículos. La de esta semana: Ciudad Real.

Los expertos, que en nuestro país no son sino unos cuantos estudiosos sobrevenidos más o menos interesados en que la cosa no decaiga para mantener sus expectativas, siguen insistiendo en que todo puede resolverse con un poco de reingeniería de gestión y nos recuerdan que todo sistema de transporte público es, por definición, deficitario, así que hay que asumirlo lógicamente y hay que compararlo con el coste de cualquier otro sea bus, tranvía, metro o tren. Nadie hace una contabilidad real de la eficiencia de los sistemas, nadie estudia en serio la procedencia de los usuarios, nadie.

Los que abogamos porque esto no es más que una treta comercial hurdida de manera magistral entre unos cuantos que, salvo en las grandes ciudades (Barcelona, Sevilla, Valencia y Zaragoza) que se han hecho acreedoras de la oferta de las multinacionales y que están entrampadas a otro nivel, no funciona más que como escaparate y realmente no hace más ecológico el sistema de movilidad de las mismas, a un precio alocado, mantenemos la tesis de que el «boom» de la bicicleta pública y del bicicarril no ha servido más que para dilapidar todo el presupuesto bici disponible e incluso más y para diferir el curso evolutivo normal y razonable de una tendencia que ya era indiscutible antes de que nos vendieran todo este invento.

Así pues, bienvenida la recesión en la bicicleta pública y bienvenida la crisis en la implementación de nuevas barbaridades, sólo así podremos tener nuevas oportunidades de reintroducir la bicicleta desde la base y promocionarla en los centros de actividad.

Incluso los propios magistrados en el asunto empiezan a dudar de su eficacia. Más vale tarde que nunca

El ciclista ejemplar

COPIADO DE: Bicicletas, ciudades, viajes… (3 junio 2012)

¿Qué debe hacer una persona para ser considerada ejemplar en la práctica del ciclismo urbano cotidiano? ¿Cómo catalogaríamos a un individuo sobre una montura de dos ruedas implusada a pedales como modélico en su ejercicio ciclista? Ahí va un intento de categorizar algo tan difícil como la conducta humana para definir la virtud en relación con el uso de la bicicleta como medio de transporte urbano. Para facilitar la comprensión y, teniendo en cuenta que hablamos del camino de la virtud, lo formularemos a modo de decálogo, para redondear, como los mandamientos.

1. Sabe manejar su bicicleta

Algo más que mantener el equilibrio. Es capaz de circular manteniendo una línea, es capaz de soltar una mano para indicar sin miedo, es capaz de girarse y volverse sin perder el control, es capaz de sortear un obstáculo, bajar o subir un escalón, frenar en curva, anticipar las maniobras en mojado, acompañar sus movimientos, balancear el peso, cargar algo con facilidad, tocar un bordillo y seguir sin problemas. Andar en bici en la ciudad es algo más que saber mantenerse en dos ruedas. Requiere de una serie de habilidades.

2. Tiene su bici a punto

Conoce los mecanismos básicos que hacen que una bicicleta sea segura y los mantiene en buen estado. Se preocupa porque su bicicleta tenga a punto las ruedas, los frenos y los cambios. La mantiene razonablemente limpia y engrasada. La tiene puesta a su gusto, de acuerdo con la postura que quiere llevar. Y cuando algo le suena raro no tiene ninguna duda en acercarse a su taller de confianza, donde le conocen y saben que para él la bici es algo más que un juguete, es su medio de transporte, y le tratan de acuerdo a eso, porque ha elegido un taller sensible a sus inquietudes y capaz de responder a sus exigencias.

3. Se relaciona de manera natural con los demás

No trata de demostrar nada, porque cree que no hay nada que demostrar. El ciclista ejemplar utiliza una bicicleta y, de la misma manera que para él es totalmente natural, espera que para los demás lo sea y así lo hace ver. No tiene problemas con automovilistas, con moteros, con conductores de tranporte público y mucho menos con peatones. Porque actúa de manera tranquila, callada, armónica, educada y empática.

4. Cumple las normas del tráfico

Conoce y sigue la ley del tráfico. Porque sabe que jugar al mismo juego que juegan todos hace que sea mucho más seguro, mucho más previsible. No quiere sorpresas inoportunas así que procura no darlas tampoco. Se permite algunas relajaciones, siempre hechas con mucho tacto y cuando la ocasión lo permite: pasar un semáforo de regulación peatonal después de haber cedido el paso a los peatones, adelantarse en los semáforos de intersección unos metros para mejorar su posición y su visibilidad, por ejemplo.

5. Es escrupulosamente respetuoso con los demás

Esta es la clave de su éxito. Respeta y te respetarán. Todas las personas tienen derecho a utilizar las calles para desplazarse, pero este derecho tiene un límite: la libertad de los demás, sus derechos. Saberlo te hace ser más contemplativo, más educado, más cívico, pero a la vez más digno, más determinado y más convencido de lo que haces, de que puedes hacerlo y de cómo funcionan las cosas mejor. Por eso evita los enfrentamientos, los bocinazos, los timbrazos. Porque sabe que no llevan a ninguna parte. Porque sabe que no mejoran las cosas.

6. Es visible

Se hace ver. De día y de noche. Ocupa un espacio suficiente allá donde circula, un espacio seguro, aquél que le aleja de las zonas de riesgo como bordillos, puertas y obstáculos. Y se asegura de que los demás le hayan visto antes de hacer una maniobra comprometida, que siempre señaliza para que los demás sepan qué trata de hacer. Por eso mira a los ojos de los demás, para estar seguro de que le han visto. Si no está seguro no sale. De noche usa luces «de las de ver», que le permiten circular con seguridad como un vehículo más en las zonas iluminadas y también en las más oscuras. Y lleva elementos reflectantes, sobre todo en su bici.

7. Es predecible

Señaliza. No acaba de entender como todavía hay mucha gente que no señaliza cuando circula en bici. Es su principal salvaguarda. Anunciar el giro sacando un brazo, con eso basta y con eso se mejora increíblemente la seguridad en los cruces y rotondas. Con suficiente antelación, para que quede claro lo que quiere hacer. Nunca actúa por sorpresa, nunca hace un giro brusco si no es para evitar una sorpresa, nunca circula en zigzag. Y no es porque no sepa, es porque sabe que su integridad depende de que sean bien interpretadas sus intenciones.

8. Es digno

Conoce sus derechos y los ejerce con dignidad. Le sorprende cómo mucha gente viaja apocada en su bici, casi pidiendo perdón por circular en determinados espacios, por ocupar un espacio. Cree que la bicicleta merece más reconocimiento, pero juega con las reglas que están escritas y trata de hacerlo con orgullo y humildad, pero sabiéndose amparado por la ley.

9. Sabe interpretar los distintos escenarios

No es lo mismo andar en un espacio compartido con los peatones, en una calle secundaria, en una gran avenida o en una carretera local o nacional, así que sabe extremar precauciones e interactuar en los distintos escenarios respetando las reglas de la convivencia. Así sabe ser cauto, guardar las distancias de seguridad, entender las trayectorias de las demás personas en movimiento y hacerse entender en las distintas circunstancias. Nunca irá intimidando peatones, invadiendo los espacios de seguridad de los automóviles, haciendo adelantamientos por la derecha, haciendo cruzadas inverosímiles o frenadas espectaculares.

10. Sabe anticiparse

Y siempre tratará de prever los acontecimientos. Para eso la bici le da una ventaja respecto a los demás modos de transporte. Su altura, su visibilidad, la ausencia de una carrocería, la versatilidad, la agilidad, la flexibilidad que le aporta le confieren una posición privilegiada para ver las cosas unos segundos antes que los demás y poder actuar antes de que sobrevengan. Eso y prestar toda la atención a la conducción, hacerlo con todos los sentidos. Por eso nunca lleva auriculares, ni elementos que condicionen su visión, por eso siempre conduce con las dos manos en el manillar y con un calzado que le permita un buen contacto con los pedales. Porque sabe que de todo eso depende su seguridad también. Y con eso no se juega.

El ciclista ejemplar no es una especie en vías de extinción, ni pertenece la nueva generación venidera, tampoco es un especimen concreto, simplemente no existe, es un modelo, es un arquetipo, es un ideal. De que cada vez más gente crea que este ciclista ejemplar es el modelo a seguir dependerá la seguridad, el reconocimiento y el respeto de las personas que circulan en bicicleta a diario.

La falsa seguridad de circular pegado a la derecha…

Este vídeo no es ficción ni es ciclismo urbano pero en él se observa la moraleja de una regla básica de la circulación en bici, tanto en la Paris-Roubaix como en la circulación en casco urbano no delegues ciegamente tu seguridad en otros y si aún no lo has hecho, aprende a gestionar tu espacio y no circules pegado a la derecha.

La vida es fácil.

 

Programa de «El Frenopàtic» sobre bicis y punk

En este especial, he querido relacionar el mundo del pedal y la música punk, combinando grupos que hablen sus letras sobre bicicletas, o bien el título de las canciones que haga referencia. En total, podéis ver en el playlist, un listado de 34 bandas y 36 temas, de la primera parte de este especial, ya que habrá un segundo programa, debido a que he encontrado más grupos que hablan. Por internet, corre un documental explícito sobre el tema, algún que otro blogspot que une la bicicleta con otras disciplinas, del mismo modo que hay lugares que hacen listados de grupos y canciones. Bueno darle una escuchada, seguro que os animará. A pedalear muchachxs!

Para escucharlo pincha El frenopàtic – 174: 02/05/12 en este enlace (en catalá)
http://crusty.jcomas.net/arxiu/node/1419