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Sharrow (ciclocarril)

CICLOCARRIL EN LA M-10 MADRILEÑA AQUÍ

Ciclocarril en calle Génova (Madrid)

Ciclocarril en calle Génova (Madrid)

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Parque municipal de educación víal en Ávila


Excelente trabajo el que lleva realizando desde hace 20 años la policía municipal en Ávila. Y se nota, es una ciudad pequeña con apenas 60 000 habitantes que ha conseguido seguir siendo amable, a pesar de sus polígonos, y las grandes avenidas inherentes a ellos. Lo mejor es que su trafico se regula perfectamente con sólo cuatro grupos de semáforos en toda la ciudad.

Biciescuela Valencia: Una escuela para ciclistas urbanos

COPIADO DE: El País (8 de junio de 2014)

Valencia es la ciudad ideal para la bicicleta: hace buen tiempo todo el año y no tiene pendiente. Barata, ligera y fácil de aparcar, en los últimos años, quizá por el azote de la crisis, la bici ha irrumpido como medio de transporte habitual. Pero circular no es coger la bici y poco más. Con una ordenanza municipal que prohíbe conducir por las aceras, los ciclistas que se lanzan a la calle se sienten inseguros. La asociación Biciescuela Valencia ha iniciado desde hace unos meses un taller en el que acompañan a los ciclistas urbanos a sus trabajos para que aprendan a ir por la calzada, en hora punta y con seguridad.

La dinámica del grupo recuerda a las bandadas de aves. Un monitor guía va delante. Le sigue el aprendiz que circula por el centro del carril y, tras él, un par de miembros de Biciescuela, en paralelo, le cubren las espaldas. Si el alumno se equivoca o no consigue señalizar correctamente, los últimos monitores se encargarán de hacer las indicaciones para que los coches anticipen su movimiento.

“El objetivo es que la gente se acostumbre al tráfico y pierda el miedo”, explica Antonio Mateu, presidente de esta asociación sin ánimo de lucro. “La bici es un vehículo y como tal, debe ir por la calzada porque somos tráfico”, remarca. Con esta actividad, que ofrecen de manera gratuita, han acompañado ya a 25 personas en el último mes. En Biciescuela explican que no se necesita tener un vehículo de último modelo sino respetar unas normas de circulación que son para todos: el semáforo en rojo es para parar y las bicis no son una excepción; cada movimiento lateral se señaliza con los brazos y el carril bus, como su nombre indica, es exclusivo para autobuses y excluyente para bicicletas.

El objetivo es que se acostumbren al tráfico y pierdan el miedo

“Lo importante es hacerte visible. Cuando llega un semáforo en rojo y estoy la primera del carril, me gusta avanzar un poco y traspasar la línea para que los coches de los lados me vean bien. Así me tienen en cuenta cuando se pone en verde y van a arrancar”, explica Ana García Sevilla, vicepresidenta de Biciescuela. La ordenanza municipal de Tráfico de Valencia exige a los ciclistas que en las zonas donde no hay carril bici, circulen por la calzada. Pero en hora punta, cuando todos parecen tener prisa, la convivencia sobre el asfalto se complica.

“Uso la bici todos los días para ir al trabajo, pero desde hace unos meses tenía dudas sobre como circular para que los coches no me adelantaran con esa agresividad”, cuenta Eva Aparisi, alumna de la Biciescuela, a la que han acompañado dos veces en las últimas semanas. Cada mañana, cerca de las nueve, Eva recorre la Gran Vía, la Calle Xàtiva y Guillén de Castro, en medio de cientos de vehículos que aprietan el acelerador porque llegan tarde a trabajar. “Hace un año le cogí miedo a la bici porque mi ruta es bastante peligrosa y la gente conduce a lo bestia. Este invierno pensé, pero ¿por qué tengo yo que dejar de ir en bici? Conocí Biciescuela y pensé que ellos podían ayudarme para ver si cometo infracciones. Y me han ayudado bastante”, cuenta.

No circular por el carril bus sino por el contiguo, señalizar y conducir por el centro de tu carril son las tres primeras claves fundamentales para evitar riesgos. “Circulando así me han dejado de pitar porque me respetan como vehículo”, explica Eva. Tanto si eres un ciclista experimentado como si acabas de subirte a las dos ruedas, aprender a moverte en la ciudad resulta útil.

El semáforo en rojo es para detenerse y las bicis no son una excepción

“Trabajo en la Universitat Politècnica hace 15 años. Opté por la bici porque cuando iba en coche, no encontraba aparcamiento, el bus tardaba un montón y al final esto era lo más sencillo”, cuenta Cristina Gallano, otra alumna de Biciescuela. Explica que acude al trabajo a mediodía, momento de bastante tráfico, porque es el paréntesis de la comida. “La bici es ideal pero me daba miedo porque los conductores no respetan, las bicis dudamos mucho y generamos situaciones de peligro”, reconoce. El gran éxito de Valenbisi [servicio municipal de alquiler], que tiene en la calle 2.750 bicicletas ha hecho que cualquiera tenga acceso a este vehículo y sea todavía más habitual en la ciudad. “No conoces tus derechos y este taller puede ayudar a quienes cogen una bicicleta pública y no saben qué tienen que hacer”, agrega Cristina.

A las empresas no les pasa desapercibido el uso creciente de la bicicleta para ir hasta los centros de trabajo y son muchas las que empiezan a valorar los beneficios de desplazarse y hacer actividad física al mismo tiempo. Los talleres ciclistas empiezan también a aprovechar un nuevo nicho de mercado abierto por los ciclistas urbanos.

Serbicis, es el primer taller en Valencia que repara bicicletas a domicilio. Su propietario, Abel Gómez, ofrece a las empresas sus servicios para que, sin coste para el empresario, sus empleados puedan ir al trabajo en bicicleta y tenerla reparada mientras realizan su jornada laboral. “La empresa solo tiene que ofrecer el servicio de reparación a clientes y trabajadores mientras están en sus instalaciones y nosotros nos encargamos de todo: de la recogida y entrega de la bici en la oficina o la fábrica, elaborar y distribuir los carteles informativos, especificar las tarifas de precios para los usuarios…”, cuenta el gerente de Serbicis, Abel Gómez.

En su taller, abierto hace menos de un año, tienen una idea clara: “Una persona que va en bici al trabajo es más prudente, más responsable, más sana y más feliz. Si conseguimos que las empresas sean conscientes de todas estas ventajas, tendrán un nuevo valor, un nuevo principio, la empresa será más saludable y su plantilla mucho más productiva”.

Diseño contradictorio

En la Avenida de la Castellana de Madrid encontramos señales como esta:

Las reglas del tráfico que todos seguimos, y no me refiero a la ley escrita, son simples. Han de serlo para minimizar errores. Y describen la manera más segura de compartir la calzada que tenemos. Una de estas reglas es que cuando uno se acerca a una intersección su posición en la calzada depende de su destino. Es decir, si uno va a girar a la izquierda se coloca a la izquierda, si va a girar a la derecha a la derecha y si va a seguir recto se sitúa por el centro. Es decir, en ningún caso se debe girar a la derecha desde un carril que tenga otro adyacente a su derecha salvo que este último sea de giro a la derecha obligatorio. Bien, está claro entonces que esa señal representa una clara contradicción a esta regla. Por tanto sería más clara si fuese así:

Accidentes como el que tuvo la delega del gobierno en Madrid Cristina Cifuentes en un punto con una señal como esta son consecuencia de hacer calzadas que contradicen las simples reglas del tráfico. ¿Por qué se insiste en hacer calzadas que obligan a los ciclistas a circular de esta manera? vease cualquier cruce de vía segregada como este:

Si te preocupa tu seguridad cuando circulas en bicicleta lo mejor que puedes hacer es ignorar el carril bici y circular siguiendo las reglas que siguen todos los vehículos. En el caso de esa última imagen esto significa circular por donde va el coche blanco si vas a seguir recto.

Masoquismo carrilbicista

Según leo en EnBiciPorMadrid (21 marzo 2014), la asociación de vecinos de Las Tablas se ha posicionado en contra (después de haber estado a favor) los carriles de tráfico reservados para la bicicleta en su barrio.

Carril de tráfico reservado para la bicicleta
Carril de tráfico reservado para la bicicleta en el barrio de Las Tablas (Madrid)

Ahora se entiendo por qué en nuestro país se han multiplicado las aceras bici y los carriles bici: infraestructuras estrechas, segregadas del tráfico, de uso obligatorio, marginadas en el extremo de la calzada o en la acera. En mi opinión, consecuencia del miedo, entre otros miedos, a este tipo de protestas. Los colectivos ciclistas de hace años los resolvieron rápidamente: ocuparemos poco espacio, tan poco como la anchura de un manillar.  Estos colectivos ciclistas no solo no estuvieron a la altura, sino que muchos siguen sin estarlo justificando el éxito de la acera bici en Sevilla, por ejemplo. En lugar de mantener su derecho a permanecer donde deben estar, fomentaron en miedo a un derecho, el miedo a ser libres y reclamaron las migajas que ahora agradecen. No solo ha sido así desde los colectivos ciclistas, sino que el carrilbicismo ha conseguido instalarse en las mentes de muchos políticos que lo deciden e ingenieros que lo asesoran y ejecutan. No hay más que pasearse por Sevilla y entrevistarse con los gurús del Plan Andaluz del Carril Bici. Segregación, doble sentido de circulación, 1 ó 1.2 metros por sentido, intersecciones peligrosas u ocupando las aceras, distancias laterales de seguridad inexistentes, visibilidad cero… estos son los criterios de calidad de las vías ciclistas. Aún así, no quieren reconocer que su gran fetiche de la ingeniería civil (además de caro) no es adecuado para circular con seguridad a más de 10 Km/h, ni que tampoco sirve para albergar cierta densidad de ciclistas (supuestamente, fin que se desea alcanzar con semejantes engendros urbanísticos).

Diseño del carril de tráfico reservado para la bicicleta
Diseño del carril de tráfico reservado para la bicicleta

Personalmente, considero que no es necesario ninguna vía como las mostradas en las imágenes. Pero entiendo tras la expansión carrilbicista es difícil convencer a todos los cuadros técnicos y políticos de los aspectos negativos de la acera bici y del carril bici. Así que, si quieren hacer vías ciclistas en la ciudad, las mostradas en las imágenes son las únicas que cumplen con los criterios de conducción segura que ofrece la calzada para la bicicleta entendida como medio de transporte.

Las únicas desventajas que observo en los carriles de tráfico reservados para la bicicleta son dos:

1. que se siga considerando a la formación ciclista como algo innecesario y anecdótico

2. que los ciclistas no ocupen el carril de la izquierda (porque no sepan o no se atrevan) para realizar los desplazamientos y maniobras necesarias (cuando hay coches en doble fila, etc.)

En cuanto a la denominación de este carril, considero que es un error calificarla como carril bici, pues como tal se entienden otras cosas bien distintas. El término más adecuado sería carrril de tráfico reservado para bicicletas, o de prioridad para bicicletas.

En definitiva, tendremos que seguir explicando de qué manera se obtiene seguridad durante la conducción de la bici y, apartir de ahí, cualquier infraestructura pensada para la bici como medio de transporte debería ajustarse a esos parámetros. Si no es posible, mejor sigue siendo la calzada y la autonomía del ciclista para gestionar su propia seguridad.