legislación

Debate previo a la nueva Ordenanza de movilidad para la ciudad de Madrid

El 9 de febrero se presentó el borrador para la nueva ordenanza de movilidad de la ciudad de Madrid. En decide.madrid.es han publicado las 18 líneas maestras de la nueva Ordenanza de movilidad para la ciudad de Madrid y en dicha página se pretende hacer un debate previo. Aquí tenéis el enlace. Nosotros ya hemos dejado nuestra opinión y os la ponemos aquí también:

Desde la asociación Madrid Ciclista queremos trasladar las siguientes consideraciones sobre los aspectos que no nos resultan satisfactorios:

  • Restricción al transporte de más de un pasajero: dejaría fuera los remolques y bicis cargo ideados para transportar por ejemplo 2 niños.
  • Circulación de bicis en acera: debería restringirse al máximo, no es admisible que un niño de hasta 12 años pueda ir acompañado de un adulto que, a su vez, va montado en bicicleta. Las aceras han de definirse como espacios peatonales, sin que la circulación de vehículos manejados por adultos entorpezca o ponga el peligro el tránsito y la estancia de peatones.
  • No está reflejado en el texto, pero en la presentación pública se habló de la obligación de casco y seguro a mensajeros en bici. En todo caso la contratación de un seguro debería constituir una obligación para la empresa de distribución, no para el mensajero, más teniendo en cuenta la precariedad del sector que, funcionando como falsos “autónomos”, haría que el coste de la obligación contemplada recayera sobre ellos.

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Por otra parte valoramos positivamente los siguientes puntos:

  • Generalización de la limitación a 30 en calles de un carril por sentido y 20 km/h en calles de plataforma única.
  • Exclusividad peatonal de las aceras.
  • Aparcabicis en banda de estacionamiento en calzada.
  • Prohibición de aparcar motos en acera.
  • Posibilidad de bicis en parkings públicos, tanto rotacionales como para residentes.
  • Permitir usar todos los giros exclusivos de bus.

Por último, nos gustaría que se considerara incorporar al texto definitivo los siguientes puntos:

  • Asegurar que no se pierde el derecho a ocupar el centro del carril.
  • Poder usar el resto de carriles según convenga al destino.
  • Autorizar el uso de bocinas.
  • Revisar normativa de remolques.
  • Eliminar la obligación de llevar timbre.
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Mismos derechos y obligaciones, ni más ni menos.

Un ciudadano anónimo de Madrid sale el viernes 29 de Mayo de 2015, como todos los días, de su casa para ir a su lugar de trabajo. LLeva ocho años haciendo diariamente el trayecto de 13km sin ningún problema, comportándose entre el tráfico como uno más, siendo previsible, respetando las reglas y cooperando con los demás conductores.

Lógicamente este conductor no puede exigir que expulsen a otros conductores de la calzada por el mero hecho de que no le gusten. La vía pública debe poder ser utilizada de forma equitativa. Es decir, si se reserva un espacio para la circulación de vehículos todos deben tener el mismo derecho a utilizarla para circular con independencia del tipo de vehículo. No por llevar, por ejemplo un Ferrari se debe poder tener una parte de la calzada para uno solo. Sería tremendamente injusto si fuese así y todos los conductores saldrían a protestar a la calle ante semejante situación.

Pues bien, nuestro conductor, por primera vez en ocho años, fue expulsado aquel viernes de la calzada por la que circulaba por la Policía Municipal de Madrid. El motivo dado por el agente fue que no circulaba por el lateral de la Avenida de la Castellana por donde según él debía hacerlo en lugar de por la calzada central. El ciudadano en lugar de someterse a las órdenes del agente resultó contestón y acabó con tres boletines de denuncia en su mano. Sumando un total de 460€.

Las multas fueron 60€ por no utilizar los carriles correctamente, 200€ por llevar un reflectante trasero naranja en lugar de rojo en su vehículo y 200€ por no llevar timbre. Todos podemos imaginar el tipo de vehículo que llevaba, el único usuario de la vía pública que puede sufrir semejante trato discriminatorio es precisamente el ciclista. Si uno utiliza un vehículo motorizado no hay problema, puede usar la calzada que necesite para su viaje sin dar explicaciones pero no si uno es ciclista. ¿Y esto por qué es así? ¿Acaso el ciclista es un ciudadano de segunda? ¿Acaso paga menos impuestos de los que le corresponden? Si alguien responde a esta última pregunta con que no paga impuesto de circulación tendrá que demostrar que las vías públicas se hacen y mantienen únicamente con el dinero proveniente del impuesto para vehículos de tracción mecánica. Por supuesto el ciclista debe tener los mismos deberes, pero no puede tener menos derechos que los demás. Las leyes mismas son discriminatorias, al obligar al ciclista, a circular siempre por la derecha, independientemente de las condiciones del tráfico o de su destino. Los ciclistas ya cooperamos cuando circulamos más despacio que el resto del tráfico echándonos a la derecha para facilitar el adelantamiento cuando ello no supone ponernos en peligro o no afecta al propósito de nuestro viaje. Pero cuando circulamos a la misma velocidad que los demás, no hay sitio para que nos adelanten de forma segura, tenemos que cambiar de carril para adelantar a un vehículo más lento o tenemos que girar a la izquierda por necesidad de nuestro destino debemos poder usar la calzada igual que lo hacen los demás. Es en este sentido que la legislación excepcionalista dirigida a la bicicleta sobra. La única forma de recibir trato equitativo es que los ciclistas seamos considerados por la ley como lo que somos conductores de vehículos.

En el caso de nuestro ciclista anónimo, él utilizaba la calzada central de la Castellana por seguridad y rapidez. Para evitar la congestión del lateral, los vehículos aparcados en doble fila, las puertas que se abren de coches aparcados y los vehículos que salen de bocacalles sin protección de semáforo ¿Acaso no son motivos legítimos? Por ello va a tener que pagar 60€. Los 200€ por no llevar timbre podrían dar para un artículo sobre la proporcionalidad de la ley y sobre la utilidad como elemento de seguridad del timbre, similarmente con los 200€ del catadióptrico. Pero eso ya será otro artículo.

La parte imprescindible de la calzada

El Artículo 36.1 de la ley de tráfico es uno de los artículos que discriminan a los ciclistas. En lugar de dedicar tiempo luchando por que el casco no sea obligatorio en mi opinión la eliminación de este artículo debería ser algo mucho más prioritario en la agenda de los activistas ciclistas. Este artículo directamente nos expulsa de la calzada, salvo en el caso de que no haya lugar a donde expulsarnos, arcén u otro gueto ciclista y en este caso la ley es ambigua:

“SECCIÓN 3a. Arcenes.

Artículo 36. Conductores obligados a su utilización.

  1. Los conductores de vehículos de tracción animal, vehículos especiales con masa máxima autorizada no superior a 3.500 kilogramos, ciclos, ciclomotores, vehículos para personas de movilidad reducida o vehículos en seguimiento de ciclistas, en el caso de que no exista vía o parte de ella que les esté especialmente destinada, circularán por el arcén de su derecha, si fuera transitable y suficiente para cada uno de éstos, y, si no lo fuera, utilizarán la parte imprescindible de la calzada (……) En los descensos prolongados con curvas, cuando razones de seguridad lo permitan, los conductores de bicicletas podrán abandonar el arcén y circular por la parte derecha de la calzada que necesiten.”

Es obvio el grave problema que supone esta ley si existe un carril bici paralelo a la calzada ya que en este caso directamente no podemos usar la calzada aunque circular por el carril bici adyacente sea más peligroso o inconveniente que hacerlo por ésta. Este tipo de agravio no se les causa nunca a los motorizados a los que nunca se les obliga a usar una vía peor para su viaje. Es claramente un trato no equitativo.

El problema es menos evidente cuando no hay vía ciclista paralela a la calzada pero sí hay arcén o carril bici pintado sobre ésta. Para efectos de esta discusión arcén o carril bici pintado son equivalentes así que hablaremos solo de arcén.  En esta situación estamos obligados a circular por el arcén aunque no está del todo claro cuando ni cuanto espacio podemos usar de la parte que no es arcén. Esto no es un problema cuando el carril+arcén es ancho, es decir, cuando un vehículo ancho puede adelantar a una bicicleta sin peligro por este espacio, sin ocupar parte del carril adyacente. Generalmente si se da esta circunstancia los ciclistas ya circulamos así, por cortesía, para facilitar el adelantamiento de los vehículos más rápidos y lógicamente no tenemos inconveniente en hacerlo porque es una forma equitativa de usar la vía pública. Es evidente que que un carril+arcén sea ancho, en el sentido anterior, depende del ancho del vehículo que nos está adelantando y menos evidente es que también depende del diferencial de velocidad del adelantamiento, por este motivo y porque el ciclista es el que corre el mayor riesgo es éste último el que debería decidir si es seguro o no compartir el carril y circular por el arcén o en caso contrario ocupar el carril entero para evitar ser adelantado de manera insegura obligando a realizar el adelantamiento por el carril adyacente. ¿Entonces en el artículo 36.1 qué significa la parte imprescindible de la calzada? ¿Imprescindible para qué? En algunos estados de EEUU tienen un problema de ambigüedad muy similar, en su caso la ley utiliza la palabra ‘practicable’ para referirse a la parte de la calzada que pueden utilizar, de ahí la siguiente viñeta de Yehuda Moon:

Policia:    Usted no puede ocupar tanto espacio en la carretera.

Yehuda:    Solo estoy ocupando la parte que es practicable/imprescindible

P:    Pero si es el carril entero.

Y:    Síp.

 
Realmente el artículo 36 apartado 1 sobra. El que debe decidir sobre su seguridad es el ciclista y determinar él su posición en la calzada igual que hacen los motorizados. Es lo justo y lo equitativo. Los legisladores no han escrito este artículo por nuestra seguridad.

Propuesta de Reforma del Reglamento General de Circulación en lo que se refiere al tráfico de bicicletas. (III) Cuestión técnica previa: ¿Tiene sentido establecer una legislación especial sobre la bicicleta?

Idealmente, la legislación de tráfico relativa a la bicicleta debería ser mínima.

En un mundo perfecto, la legislación sobre el tráfico de bicicletas debería reducirse estrictamente a confirmar que la bicicleta tiene la consideración legal de vehículo y que, por tanto, sus conductores tienen similares derechos y obligaciones al resto de conductores, con mínimas referencias a aspectos especiales, como determinadas cuestiones técnicas o la regulación del aparcamiento en ciudad.

Los únicos elementos imprescindibles para una buena legislación sobre la bicicleta serían los siguientes:

(i)         una regla básica que defina a la bicicleta como vehículo y, por tanto, equipare los derechos y obligaciones de los conductores de una bicicleta con los de conductores de otros vehículos;

(ii)        una regulación de ciertas cuestiones específicas relativas al equipamiento y características técnicas de la bicicleta; y

(iii)       pequeñas adaptaciones de las reglas generales de tráfico que aplican con carácter general a los conductores de vehículos, teniendo en cuenta ciertas particularidades de la bicicleta.

Sobran las discriminaciones de todo tipo – las negativas y también las pretendidamente positivas -.

Sin embargo, la realidad de la que partimos en este momento en España es la de una legislación de tráfico del Estado que ha incorporado diversas reglas discriminatorias de la bicicleta, reglas que han llegado a distorsionar en la percepción mayoritaria en la sociedad cuál es la forma correcta de circular en bicicleta.

Se trata de reglas que no aplican al resto de vehículos y que no sólo son innecesarias, sino que, aplicadas de forma estricta o, incluso, malinterpretadas como han sido a menudo, favorecen de hecho un uso poco seguro de la bicicleta.

Un ejemplo de este tipo de reglas son las que han dan sido interpretadas como una imposición de circular en bicicleta por el arcén o por el borde derecho de la calzada, lo más lejos posible del resto del tráfico.

Por eso, desde un planteamiento eminentemente posibilista y práctico, y teniendo en cuenta que se parte de una percepción social de la bicicleta propia de un páramo carrilbicista, y por ende, de una situación de discriminación negativa y de deslegitimación de la bicicleta como vehículo de pleno derecho, consideramos conveniente la incorporación en el nuevo Reglamento General de Circulación de una regulación ad hoc específica de la circulación bicicleta, que desarrolle con cierto detalle los principios y reglas básicas de circulación en bicicleta por la calzada, y que entronque – mejorándola, pero sin una ruptura radical – con la tradición legislativa anterior en nuestro país.

Sin perjuicio de lo cual, por las razones ya apuntadas, consideramos que el ideal sería que en el futuro esta regulación especial de la bicicleta tendiera a desaparecer, a medida que los usuarios de la bicicleta fueran verdaderamente reconocidos, de hecho y de derecho, como usuarios de un vehículo con plena legitimidad en el tráfico.

Ciclistas contra las “ciclocalles”

Steve Magas, un ciclista y abogado de Ohio, especializado en defender los derechos de los ciclistas, ha escrito un demoledor artículo en su blog, en el que explica porqué la moda de señalizar “ciclocalles” es dañina para los derechos de los usuarios de bicicleta:

La señal de “calle compartida” para mí, en realidad APESTA como concepto jurídico y de promoción de la bicicleta… de hecho, no es “legal” de ningún modo…

De alguna manera se supone que los ciclistas deben sentirse confortados por la idea de que el Gran Hermano “nos está protegiendo” instalando una “advertencia” de que estamos cerca, como si fuéramos un peligro para los automovilistas, como un ciervo que se lanza a la carretera desde el bosque o como niños que cruzan corriendo tras su pelota…

El objeto de las marcas de “carril compartido” es indicar a los automovilistas que deben “compartir SU carril” con los ciclistas. Toda esta línea de pensamiento siempre me ha desconcertado, francamente, porque implica que los automovilistas SON LOS DUEÑOS del carril y hay que pedirles que “compartan” un poco de él con los ciclistas.

(…)

EL DERECHO DE VIAJE – EL DERECHO A USAR LAS CALLES

Recuerde esto: Los derechos pertenecen a la persona, no al vehículo. El derecho es EL DERECHO A TRANSITAR POR LA VÍA PÚBLICA. El derecho no es más grande si usted elige un vehículo más grande…

[Granada] Biciescuela Granada presenta alegaciones a la Ordenanza de Peatones y Ciclistas

FUENTE: Biciescuela Granada

El miércoles 5 de mayo, Biciescuela Granada ha hecho entrega de alegaciones a la aprobación inicial de la Ordenanza Municipal de Peatones y Ciclistas de Granada y a la aprobación inicial del Reglamento Municipal regulador del Servicio de Préstamo de Bicicletas.

Las sugerencias aportadas parten de la consideración de la bicicleta como vehículo, y están orientadas a propiciar la mayor seguridad tanto para los ciclistas como para el resto de vehículos y peatones. La Biciescuela sugiere la inclusión de algunos puntos como son los relacionados con la formación ciclista de carácter voluntario y gratuito para una circulación urbana segura y responsable, al tiempo que se muestra contraria al uso de la bicicleta en las aceras, y persigue la integración de la bicicleta con naturalidad en la calzada en un contexto de máximo respeto mutuo. Nos posicionamos, además, contrarios a la creación de carriles bici urbanos por considerarlos peligrosos (como muchos estudios están demostrando) además de molestos y poco eficaces y, en su caro, exigimos el respeto a la decisión de los ciclistas que prefieran escoger la calzada en presencia de estas vías. En nuestras alegaciones tratamos también de dar coherencia a algunos puntos que se contradicen con el Reglamento General de Circulación, o que se contradicen entre sí, o bien, que son ambiguos y confusos.

Alegaciones de Biciescuela Granada a la aprobación inicial de la Ordenanza Municipal de Peatones y Ciclistas de Granada

Alegaciones de Biciescuela Granada a la aprobación inicial del Reglamento Municipal regulador del Préstamo de Bicicletas de Granada