¿Ciclovías para qué?

COPIADO DE: vespiritu.blogspot.com (14 febrero 2014)

Hace muchos años que miles de personas, entre ellas yo, zurcamos lados derechos de las calles santafesinas para trasladarnos a todos lados. Adelantando a colectivos y autos que vayan a doblar cuando lo es necesario, con los cuidados y la atención que crió en nosotros el andar en bicicleta por la ciudad.

En principio, después de leer y coincidir con los artículos de grupos como CiudadCiclista ó Grupo ciudadano de Granada iba a oponerme cerradamente a la realización de bicisendas en la ciudad.
Sin embargo prefiero hacer una observación sobre lo existente y lo que se estima que vaya a construirse para exponer entrelazados mis pareceres.

Bicisenda en Santa Rosa de Calchines. El suelo arenoso es una verdadera complicación para andar. Por eso en este margen la pequeña senda. Estrecha para ser doble mano, pero de  mucho mejor andar que en la arena. Mientras la transitamos, nos cruzamos algunas motos arriba que se bajaron para darnos lugar. La poca densidad de tránsito hace que no sea un sendero peligroso.


1) Promover la segregación del ciclista al tránsito general es admitir que no somos parte del tránsito. Que no estamos en condiciones / no merecemos / no podemos trasladarnos como los vehículos motorizados. Hará, en cierta medida y para algunos, que se piense que ‘las bicicletas deben transitar por bicisendas’ tornando las calles comunes verdaderamente peligrosas para los ciclistas.

2) Las ciclovías que se hicieron en la ciudad (paralelas a las vías de ferrocarril) tienen una infraestructura estrecha e insuficiente, aún si estuvieran bien mantenidas, fueren respetadas y llevaran a algún lado, no son seguras para el tránsito en situación de uso pleno: no permite maniobras disuasorias de obstáculos o sobrepasos sin salirse del camino, y teniendo alguien andando delante, la visión es prácticamente nula y peligrosa ante lo cerca que se cruzan los dos sentidos de circulación. El mismo riesgo o mayor, se da si el ciclista desarrolla velocidades mayores a 15km/h, cosa que es común e indispensable en nuestros traslados.
Vale agregar que en este tipo de sendas exclusivas se comparte el uso con los peatones, siendo muy riesgoso y complicado transitar ‘en fila’ y en simultáneo con caminantes o corredores, tanto para ellos como para nosotros.

3) Las bicisendas que se construyeron sobre la avenidas costanera oeste, bien sirven para el ejercicio y también para el traslado, ya que se encuentra sobre una arteria poco problemática, que prácticamente no cuenta con intersecciones. Ahí tengamos en cuenta, se permite el sobrepaso saliéndose del camino exclusivo, y se pueden desarrollar buenas velocidades sin mayores inconvenientes, puesto que tomar parte del camino de tránsito general no es un problema.

4) Para andar en bicicleta no se necesitan ciclovías. La segregación complejiza al tránsito (como pasa ahora en calle Rivadavia) y ante la confusión, los perjudicados seremos los más débiles, los de menor porte. Para circular en bicicleta por las calles se necesita valor (como para transitar con cualquier vehículo), conocer y respetar las normas de tránsito, conducirse con prudencia, conocimiento técnico y de manejo del vehículo. También en este sentido ayuda mucho que el vehículo del ciclista sea visto por la sociedad como un medio de transporte aunque no tuviere motor.

5) Las ciclovías en estas condiciones, si es que fueren a aplicarse pese a todo, sirven para un uso recreativo o de muy poca densidad, al menos en las condiciones dadas. Pueden ofrecerse sobre todo en las arterias rápidas donde la bicicleta está vedada. Pero tener en cuenta: Ningún ciclista urbano circula con una máxima de 15km/h, que es lo seguro en las ciclovías. No se puede pretender que los ciclistas, aún en carriles exclusivos, transitemos en estricta fila. Ni que el sendero que se nos ofrezca sea poco más ancho que nuestro manubrio, y que en circulación doble se torne un riesgo tocar a la bicicleta que cruza. Ni se puede pretender generar tránsito seguro, fuera del recreativo, haciendo convivir al tránsito peatonal y ciclista.

6) Las bicisendas tienen parecida suerte, y mientras menos se desintegren de la calle tienen más posibilidades de ser útiles a un medio de transporte rápido como la bicicleta. Sirven sobre todo para generar seguridad a los ciclistas, pero no está comprobado que de verdad la brindasen.

7) Para generar seguridad a los ciclistas lo único que hace falta es dar lugar en las calles. No exclusividad, con un lugar digno alcanza. Nos favorecería que desde las políticas de transporte reivindiquen nuestros vehículos como medios de transporte dignos de respeto e igualdad de condiciones ante la norma de tránsito, derechos y obligaciones en las calles urbanas.

8) Para fomentar el uso de las bicicletas en gente que aún no lo hace, sería bueno tomar medidas para solucionar problemas complementarios al tránsito, que son específicamente los lugares de estacionamiento y la seguridad que nos pueden brindar aquellos. Muy poca gente se anima a atar la bici en cualquier poste, y menos aún son los que saber atarla correctamente para evitar un robo. Mucha gente deja de usar la bicicleta, deja de comprarse una bicicleta, por miedo a que se la roben. Brindar información en esta materia da una seguridad genuina y más valiosa que la señalización de carriles exclusivos.

9) En el mismo sentido informativo y de difusión, facilitar a los conductores las normas de tránsito respecto a los ciclistas es algo crucial para que se nos tome el respeto que merecemos. Que sepan que somos parte legítima del tránsito, que por ejemplo, en un cruce de calles donde se encuentren un auto y una bici, tiene derecho quien esté del lado derecho, al igual que pasa entre vehículos motorizados. Nos caben todas las normativas y derechos de tránsito, aunque no tengamos patente y motor. Que se popularice esa información nos da seguridad y nos ayuda al andar, mucho más que separarnos de la calle y seguramente vedarnos el tránsito del carril general en lugares donde haya alternativa de bicisenda. No queremos eso.

Ismael Mahfoud
11 de febrero 2014

—–
Agrego aquí algunos comentarios que aportan al tema en cuestión, y su enlace a las publicaciones originales.
Compañeros; es muy importante que desde este grupo se defiendan las obras municipales para la bicicleta COMO MEDIO DE TRANSPORTE. la recreación y el deporte son de menor importacia al lado del impacto cultural que se promueve cuando la bicicleta se reivindica y fomenta como medio de transporte.
Lo ideal para tal efecto, según mi parecer, no son las ciclovías sino las bicisendas. Y no segregadas del tránsito y en calidad de carril exclusivo, sino en calidad de carril preferencial. Esta separación sutil ayuda a que la bicicleta siga integrada y no separada del tránsito. Respaldando nuestro transitar, debe revisarse que haya leyes que expliciten nuestros derechos y obligaciones en el tránsito urbano. Para que ello tenga efecto, debe darse a conocer tanto por los usuarios de bicicletas como al tránsito en general, para posibilitar los códigos de convivencia.
Se debe remarcar la importancia del medio de transporte por sobre los otros usos de la bicicleta, porque las obras en ‘corredores verdes’ y esta idea de obras para la bici está en el imaginario de los políticos y de la ciudadanía en general como generar carriles exclusivos y separados, y no integrar, aceptar y respetar la circulación de las bicicletas en el tránsito común, que es lo que nos sirve respecto de la movilidad urbana. Si eso se garantiza, bienvenidas sean las bicisendas recreativas y los senderos deportivos.
Agrego por mi parte, que la infraestructura para las bicis debe dejar de superponerse con la ferroviaria para garantizar su continuidad. Si se generan trazados paralelos, se deebe considerar una distancia prudencial para que ninguno de los dos modos de transporte quede aplazado.
(sobre la importancia de preservar la infraestructura ferroviaria)
La bici es al transporte urbano,lo que el tren es al transporte masivo en largas y medias distancias. Y acá no hay perdido por perdido, o no tendría que haberlo. Es muy preocupante que las grandes obras se proyecten desde la resignación o la despreocupación.

(sobre la importancia de diferenciar los usos de la bicicleta (deportivo, recreativo, medio de transporte) y apuntar a que la ciudad sostenga a la bicicleta como medio de transporte).Actividad física y deporte no es lo mismo; ningún ciclista de los que entrena en avenidas costaneras o en la colectora de la ruta podría desempeñarse así en una ciclovía, para dar un ejemplo exagerado.

 

 

 

 

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s