Comentario al comentario de los “Ciclojuristas” sobre la STS 8-XI-2010 acerca de la Ordenanza de circulación de peatones y ciclistas de Sevilla

 

El blog de Ciclojuristas publica este comentario – francamente, muy flojo desde el punto de vista jurídico – sobre la mítica sentencia-garrafón del Tribunal Supremo en relación a la tristemente célebre Ordenanza municipal de peatones y ciclistas de Sevilla.

Arrojemos un poco de luz jurídica sobre este asunto.

Teniendo en cuenta que la Sentencia el Alto Tribunal se fundamenta en la siguiente argumentación:

– que la autonomía municipal en materia de tráfico no es ilimitada, sino que depende de la Ley de Tráfico y el Reglamento de Circulación, a los que no puede contradecir;

– que, por tanto, la competencia regulatoria en materia de tráfico de los municipios (incluido el Ayuntamiento de Sevilla) debe ejercerse con respeto al marco normativo básico que establece la Ley de Tráfico y el Reglamento de Circulación;

– que el Reglamento de Circulación prohíbe la circulación de vehículos por las aceras y demás zonas peatonales;

– que, en este contexto, es la siguiente pirueta dialéctica del TS (esta es la clave de la Sentencia) la que permite al Alto Tribunal acudir al rescate de la Ordenanza municipal de Sevilla : “al acotar un espacio lateral o parte de las aceras que antes eran de uso exclusivo de los peatones para que puedan circular por un nuevo pasillo las bicicletas, no se conculcó con esta delimitación la zona peatonal pues, aunque pueda quedar un poco reducida (sic), en modo alguno significa que se deba compartir el paso de los peatones y de los ciclistas, ya que para ello se establece, en los artículos anulados una zona específica para el carril-bici, que por ello, necesariamente dejar de ser peatonal.”

Lo lógico (a partir del razonamiento anterior) hubiera sido que el Fallo de la Sentencia hubiera salvado la Ordenanza de Sevilla únicamente en lo que se refiere a la posibilidad de circulación en bicicleta por carriles-bici y por aceras-bici. Estos serían los únicos espacios en los que podría hablarse de un “acotamiento” de “espacio lateral” para el ciclista respetuoso con la exclusividad peatonal en el resto de la zona peatonal o la acera, que es la condición que establece el Tribunal para que pueda haber conformidad con el Reglamento de Circulación.

Desde esta perspectiva (desde la perspectiva del razonamiento marcado por el Tribunal), es evidente que el Alto Tribunal debería haber anulado fulminantemente la parte de la Ordenanza municipal que autoriza la circulación de adultos en bicicleta compartida por aceras de 5 metros de ancho (sin acera-bici), puesto que en las aceras “a pelo” sin carri-bici/acera-bici no existe “acotamiento lateral” alguno que valga.

Sin embargo, en lo que constituye una sorprendente y flagrante contradicción entre los fundamentos de la Sentencia y el Fallo, el Tribunal acaba dando por buena íntegramente la Ordenanza municipal, incluida la parte de la misma en la que se permite circulación en bicicleta por aceras de 5 metros de anchura sin acera-bici (*).

Y esto es lo que hay.

 (*) Recordemos que la Ordenanza de marras establece que el Ayuntamiento podrá establecer zonas de tránsito compartido entre peatones y bicicletas, por las que éstas últimas circularán por los lugares debidamente señalizados. En zonas peatonales y en aceras de más de cinco metros de anchura, en los que al menos tres de ellos estén expeditos y no exista carril bici señalizado, las bicicletas podrán circular, en los momentos en los que no exista aglomeración de viandantes, siempre que: a) Mantengan una velocidad moderada por debajo de los 10 km/hora. b) Respeten en todo momento la prioridad de los peatones. c) Mantengan una distancia de al menos un metro con la fachada de los edificios, así como con los peatones en las operaciones de adelantamiento o cruce, y d) No realicen maniobras negligentes o temerarias que puedan afectar a la seguridad de los peatones. El Ayuntamiento podrá establecer prohibición de circulación a las bicicletas, en los horarios que en cada caso se determinen, por determinadas zonas peatonales o por las aceras de determinadas calles sin carril bici señalizado, aunque aquellas tengan más de cinco metros continuos de anchura.

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2 comments

  1. por cortesía, he querido dejar un comentario con un link a esta entrada en el blog de ciclojuristas, comentario que en este momento está al parecer “pendiente de aprobación/moderación”

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