¿La crisis nos devolverá el sentido común?

COPIADO DE Bicicletas, ciudades, viajes… (30 octubre 2011)

Hemos vivido tiempos tan locos, tan alucinantes, tan desaforados que muchos se han dejado llevar por la vorágine y han llegado a pensar que cualquier cosa era posible. El dinero corría a espuertas, sin control, las obras públicas generaban auténticas monstruosidades que sumaban cientos, miles de kilómetros de segregación ciclista y discriminación peatonal, amén de otros desmanes fruto de la incontinencia, la incompetencia y los intereses creados. Para coronar la cosa llegó el Plan E y aquello fue el festival de la improvisación y el despropósito financiado.

Gracias a los mismos que nos llevaron a ese desquiciamiento colectivo, la cosa explotó y hoy, los que no nos lamentamos de ello, empezamos a ver visos de recuperación. Más vale tarde que nunca y, en este país de pandereta, debemos estar contentos de que haya habido que necesitar toda una colección de hechos consumados en forma de respuesta peatonal, accidentes evitables e inviolabilidad flagrante del sector motorizado, ahora parece que las aguas empiezan a volver a su cauce.

Hoy hemos conocido que la gran conclusión de la Asamblea de ConBici, como máxima expresión del asociacionismo ciclista agrupado, es que la coordinadora apuesta por el calmado del tráfico y por las ciudades 30. Enhorabuena y bienvenidos. Se ha hecho mucho daño durante demasiado tiempo ninguneando a los peatones y a sus asociaciones representantes, como aquel desafortunado desencuentro que tuvo lugar en el marco del Velocity de Sevilla, pero nada es irreparable (salvo las vidas que se han perdido “gracias” a tanta acera bici implementada en nuestro país) o al menos nada es irreversible.

Imagen cortesía de Münchenierung

Espero que esto no responda a un lavado de cara de una asociación de asociaciones que ha perdido el crédito en sus últimas actuaciones públicas por su miopía, su seguidismo y su capacidad de mirar a otra parte cuando se estaban produciendo situaciones realmente graves en las ciudades en las que operaban muchos de sus líderes y, en general, en toda nuestra geografía.

Ahora que no se puede seguir despilfarrando más dinero haciendo chapuzas a diestro y siniestro, ahora que hasta los provocadores de la hipermovilidad también se atreven a proponer la ciudad compacta como solución a los propios males generados por ellos mismos, ahora que no se puede seguir aplaudiéndolas en un ejercicio de irresponsabilidad histórica, ahora que la arrogancia se nos ha curado a todos de repente, ahora nos damos cuenta de los desmanes que han provocado estos años de vacas gordas… y locas.

En fin, nunca es tarde si la dicha es buena y además para los que siguen mirando al Norte esperando que ellos sigan iluminando su camino como lo hacía la Estrella Polar en otros tiempos, les tenemos que decir que por allá tambien soplan vientos de renovación, como nos cuenta ilusionado Münchenierung en este post, del que he tomado la imagen.

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