Mal Rollo

Soy ciclista, y ayer otro ciclista me tocó el timbre y lo que consiguió fué tocarme los… Sucedió en el camino del Parque Fluvial de la Comarca de Pamplona, y el prepotente que se abría paso entre los peatones a golpe de timbre aceleró la elaboración de este post. Recomiendo a los ciclistas habituales del rio que caminen un rato por el mismo cualquier fin de semana para saber de que hablo.

El camino citado es la mayor arteria peatonal y ciclista de la comarca. Quiero decir con eso que la afluencia es grande y su uso también. Hasta ahí estupendo. Lo que ocurre es que es un camino con prioridad peatonal, aunque las bicis también pueden circular. El problema es que el ayuntamiento lo incluye en la red de carriles bici de Pamplona sin serlo, y que muchos usuarios de la bicicleta lo utilizan priorizandose a sí mismos, pasando entre peatones a velocidades excesivas, demasiado cerca y, en ocasiones haciendo valer su supremacia vehicular y su exceso de testosterona en el camino equivocado. Claro, los peatones se molestan. Y se genera mal rollo. Y el mal rollo es peligroso, poco edificante y nada constructivo.

El problema viene generado por un uso de ocio orientado a los fines de semana que masifica el camino, y que desborda las previsiones con las que fué diseñado. Y por otra parte está el individualismo y la prepotencia que éste genera. Esta prepotencia con la que algunos circulan, esa falta de empatía y de aducación, la ausencia de respeto y convivencia es un reflejo de esta enferma sociedad que nos está tocando vivir, y no creo que las normativas ni las regulaciones restrictivas, ni siquiera unas líneas divisorias que separen a ciclistas y peatones sean la solución. Hay que pararse a pensar un poco en el otro, pensar que el camino del parque fluvial no es el lugar para hacer simulacros de contrareloj, pensar que bajar la velocidad y saludar al pasar es un simple gesto que mejora nuestra vida y la de los demás, que contamos con un vial compartido maravilloso a orillas del río, pensar que no solo nosotros y nuestras cuatro amigas que ocupan todo el ancho del camino somos las únicas con derecho a uso del camino, pensar que caminar o pedalear con el sentido del oido absorvido por nuestra canción favorita limita nuestros sentidos.

O eso, o solicitamos una estupida normativa de uso de una de las obras públicas más apreciadas por la ciudadania de la comarca de Pamplona/Iruñerria…

 

Caminamos hacia un nuevo modelo de movilidad (queramos o no) en el que el vehículo motorizado privado está perdiendo protagonismo a marchas forzadas, no dejemos que una de sus malas consecuencias siga tiñendo de gris nuestras vidas: El mal rollo.

Visto en: Txibicleta

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