Altos cargos del Ministerio de Medio Ambiente aprenden a conducir una bicicleta

COPIADO DE: El Mundo (16-09-11)

VER VÍDEO AQUÍ

Durante la pasada Semana de la movilidad sostenible, varios funcionarios y altos cargos del Ministerio de Medio Ambiente y Medio Rural y Marino participaron en un curso para aprender a conducir la bicicleta en la ciudad.

Alicia Montalvo, directora de la Oficina Española para el Cambio Climático, afirmó antes de recorrer el trayecto entre las dos sedes madrileñas del Medio Ambiente -de Nuevos Ministerios a Atocha- que «la solución no está sólo en nuestras manos sino también en nuestros pies».

El taller contó de dos partes, una teórica de una hora de introducción y otra práctica donde los participantes pusieron en práctica los consejos proporcionados por los monitores del Instituto de Movilidad Ciclista.

Esteban García, director de proyectos del Instituto, señaló que parte del reparo que muchos ciudadanos sienten a usar las bicicletas por las calles viene de la inseguridad que sienten a adentrarse en el tráfico. En realidad, según las estadísticas, indicó, las dos terceras partes de los percances con bicicleta no incluyen a otros vehículos. Los suele tener el ciclista solo, por un fallo de la bici, por el mal estado del firme o por un error de conducción.

Y el resto de incidentes son evitables con un buen estilo de moverse y unas normas básicas de circulación. García no tuvo reparos en criticar a ciertos ciclistas urbanos mal informados, que al no respetar el código de circulación, circular entrando y saliendo de la calzada por cualquier sitio y moverse de forma errática por los carriles, se ponen en peligro y desconciertan al automovilista que no puede prever sus movimientos y posiblemente, ni los ve a tiempo.

Un fallo básico, por ejemplo, es la tendencia a arrimarse lo máximo posible a la derecha, que es un reflejo natural en un ciclista poco experto, que suele tender a alejarse de los coches. En realidad, al hacerlo así sólo aumenta la probabilidad de tener un percance con los automóviles aparcados a su derecha, quedarse atrapado entre el tráfico y el bordillo de la acera, sin capacidad de respuesta.

En realidad, según Esteban García, un ciclista que quiera protegerse debe alejarse de los coches aparcados junto a la acera el espacio de «una puerta y media por si alguien la abre por sorpresa» y tiene que ocupar el hueco central de la calzada», guardando también una distancia de seguridad amplia respecto al coche de delante.

«Hay que hacerse ver y conseguir que los automovilistas se den cuenta de que hay un ciclista en la calzada», asegura. Así esperarán a adelantar cuando sea posible y cambiando de carril, como si se tratara de otro coche, explica.

«Todo es más sencillo de lo que se piensa. No se trata de ciclistas y coches, sino de personas», dice Esteban. «Dentro de los coches hay una persona y esto hay que recordárselo a algunos ciclistas, que tratan a los coches como si no existieran, sin hacerles señalizaciones o sin establecer contacto visual con el conductor del automóvil», añade. «Y sin embargo, en cuanto un automovilista te ve, todo cambia, ya sabe que estás ahí y te va a cuidar. Nadie quiere atropellar a nadie. Pero es que el ciclista tiene que hacerse ver».

Lo que hay que entender, explica el monitor, es que en el espacio compartido de la ciudad unas personas van en bici y otras en coche y ninguno de los usuarios quiere tener problemas. «Deben compartir la calzada y cumplir las normas de tráfico», asegura. Y comunicarse: «Hay que señalizar, circular sin hacer cosas raras, hacerse ver y protegerse», explica Esteban.

A partir de los conceptos básicos, el taller se completó con experiencias prácticas por Madrid en las que diversos monitores indicaron a los miembros del Ministerio y el resto de participantes el modo de proceder en todas las maniobras y circustancias a los que el ciclista se enfrenta en una situación real: incorporarse a la calzada; salir de ella; girar a derecha o a izquierda; adentrarse en una rotonda; pasar un cruce; frenar en un semáforo; salir de él…».

La experiencia resultó sorprendente. Este periodista, que lleva años circulando en bicicleta por Madrid, descubrió de repente que ha estado haciendo unas cuantas cosas mal durante mucho tiempo. Y por primera vez, pudo pedalear por la Castellana y las calles más agitadas del centro sintiéndose totalmente seguro.

No es extraño que Esteban García recomiende reciclar a todo los conductores con un curso de este tipo: «Habría que darle dos horas de este taller a los ciclistas, pero también a todos los conductores, en las autoescuelas. Así entenderíamos todo mucho mejor».

Y el maestro de los pedales urbanos añade dos últimos consejos: Primero: «Se circula por la calzada, no por la acera». Y segundo: «No pasa nada por bajarse de la bicicleta, absolutamente nada. Es perfectamente digno poner pie a tierra. Si uno no lo ve claro, como por ejemplo en un cruce, se baja de la bicicleta, y con los dos pies en el suelo y llevándola de la mano pasa el trozo malo por el paso de peatones y por las aceras. Mucho mejor hacer eso que jugarse el tipo. Ya cogerá experiencia y un día volverá a pasar por ahí y descubrirá lo fácil que le resulta hacerlo montado».

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s