El carril-bici urbano degrada a la especie humana

Desgraciadamente, el carrilbicismo está atado a la idea de segregación ciclista, no solo como un desarrollo necesario sino como un fin en sí mismo, casi como una forma de religión que desvaloriza al ser humano frente a este dispositivo técnico.

En un mundo en que los carriles-bici urbanos son considerados como seguros (suponiendo que esto sea posible), no hay lugar para las mejores cualidades del ser humano (autonomía, capacidad, superación, aprendizaje…). El carril-bici urbano configura el mundo en que se mueven y actúan los ciclistas que lo usan, y por tanto a ellos mismos (ciclistas pseudopeatonales, cicleatones, temor de circular por la calzada, invasión de aceras, desconocimiento sobre cómo circular en bici de forma segura y vehicular, …).

Cicleatón

Ciclista exponiendose a la apertura de puertas de los coches aparcados, reduciendo su visibilidad para observar los posibles obstáculos que surjan de entre los coches aparcados, así como reduciendo su zona de incertidumbre que le permita esquivarlos y protegerse de posibles adelantamientos inadecuados.

El ser humano necesita esforzarse cuando no está haciendo una actividad básica (dormir, comer, copular…), “pues el hombre no es, como parecen creer los hedonistas más vulgares, un estómago con patas; también tiene mano, ojo y cerebro” (ORWELL, El camino de Wigan, 1937). El carril-bici urbano fustra esta necesidad de esfuerzo y no tiene nada que ver con las ventajas que ofrece. Promete comodidad y una conducción más fácil (sin embargo, hay suficientes muestras para probar que no solo no evita los accidentes, sino que crea nuevos riesgos y molestias).

Una de las características de la técnica es no detenerse en una “mejora” dada (lo sea de verdad o no), sino que la búsqueda de nuevos cambios que aumenten la comodidad es permanente. Esto conlleva a una degeneración humana, pues cada usuario de esta vía renuncia a su autonomía a cambio de no esforzarse; y el requisito previo a la libertad es la autonomía. Al transferir al carril-bici urbano las cualidades y capacidades del usuario, esta infraestructura se manifiesta en una degradación de los seres humanos. El carrilbicismo pretende hacer de este horror algo hermoso y trata a los usuarios y candidatos a serlo como si de inútiles e incapaces se tratara. Mal cría e incapacita a las futuras generaciones, haciéndolas absolutamente dependientes de una infraestructura que elimina toda posibilidad de dotarse de la formación necesaria para ser autónomos y controlar su propia seguridad en cualquier calle de la ciudad.

Este texto es una adaptación y surge tras la lectura de LOS AMIGOS DE LUDD, Antología de los textos de Los Amigos de Ludd, capítulo 8 “George Orwell como crítico del maquinismo”, Muturreko Burutazioak y Biblioteca Hnos. Quero, diciembre 2009.

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