“Biciconistas”: loco es poco

Hoy ha sido un día intenso. Después de dar tres charlas consecutivas a más de 150 jóvenes estudiantes he tenido que salir corriendo porque se me ha presentado una oportunidad de hacer una escapada a Europa y no he querido desaprovecharla.

Me escapo, que no huyo. Aunque a veces dan ganas de hacerlo. Y no precisamente por el panorama que presenta nuestra juventud, no. Ellos simplemente son los productos de los intereses creados dominantes. No es culpa suya. Y además están dispuestos por lo menos a discutirlo. Todo. Hasta aquello de lo creen estar convencidos. Es emocionante.

“Biciconistas”: adoradores de los iconos bici

El problema está más entre los otros. Los “biciconistas”, aquellos que son capaces de defender cualquier cosa si incluye un símbolo de una bicicleta y que les deslumbra toda la iconografía aparejada a ello, sea lo que sea y sirva o no sirva. Dan igual carriles bici, aceras pintadas, bicicletas públicas o un chaleco reflectante con una máxima ciclista. Son esos que entonan eslóganes como “Carril Bici Ya!” o “Una Bici Más, Un Coche Menos” con la alegría de oir cómo suenan, sin saber exactamente qué significan.

Esta gente es peligrosa, porque no hay nadie más peligroso que aquel que el bienintencionado, porque no tiene conciencia. Leo en este aeropuerto, desde el que voy a saltar hacia otra parte del mundo, la noticia de que el grupo “biciconista” de mi ciudad la “Asociación Medios de Transporte Saludables” (AMTS) está impartiendo unos talleres para aprender a andar en bicicleta. Esto, que en sí mismo debería ser positivo, que la gente que no saber andar en bici tenga la oportunidad de hacerlo, interpretado por los bienaventurados del “todo vale” se convierte en algo siniestro.

Dice la noticia que el curso constará de una parte teórica y de tres clases prácticas que consistirán en recorridos por la ciudad, utilizando los carriles bici, las aceras, las carreteras y las zonas peatonales. En ese orden, y con el descaro y la naturalidad propia del que está convencido, enseñarán a los infaustos participantes a andar en bici hasta por las aceras. Terribles.

Ahondando más en la crónica, el taller va dirigido a mayores de 16 años que sepan andar ya en bicicleta. La organización aporta la bicicleta para realizar el curso y los inscritos deben llevar el casco y las protecciones correspondientes. El colmo. Es decir, no enseñan a andar en bici porque va dirigido a gente que ya lo sabe hacer, tampoco te enseñan a dominar la tuya, porque te proveen de una (pública, para más señas). No. Te ayudan a reinterpretar “el nuevo orden establecido”, el de los carriles indescifrables e intransitables, el de las aceras invadidas de una manera desaprensiva, eso sí, con tu casco y tus protecciones correspondientes, elementos que, además de no ser obligatorios, está demostrado que desnaturalizan y desincentivan el uso de la bicicleta.

No contentos con esto, recordarán aspectos tan discutibles como el equipamiento necesario para andar en bici en la ciudad o la normativa legal de una ciudad que ha sido temeraria a la hora de interpretar el término “ciclabilidad” de una manera segregacionista y oportunista.

Todo ello para 12 personas y con la bendición, claro está, del Consistorio pamplonés. El mismo que el año pasado, en la Semana Santa de la Movilidad recibió de AMTS el premio en reconocimiento a su labor por el fomento de la bicicleta. Sí, has leído bien: una asociación premiando a un ayuntamiento.
Con este panorama, ¿a quién no le darían ganas de huir? Con este tipo de asociacionismo zombie colaboracionista, anticrítico, legitimador del chapucerismo, poco representativo y miserable, ¿a quién no le apetecería dejarlo todo y abandonar?

A mi, que no lo sabía cuando me propuse esta escapada, sin embargo, me hace gracia y me ayuda a trabajar de una manera más determinada en la dirección en la que nos hemos marcado que es: seguir abriendo espacios de reflexión, de diálogo, de crítica constructiva y de evolución en los distintos foros en los que tenemos acceso. Sin más.

Un saludo. Me voy a respirar otros aires para no ahogarme demasiado con el ambiente viciado del provincianismo atrevido, negligente y miope.

Visto en: Bicicletas, ciudades, Viajes…

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