¿Por qué los ciclistas andan por las aceras?

COPIADO DE: Bicicletas, ciudades, viajes…. (17 nov 2010)

¿Y por qué los peatones circulan por las aceras-bici (*)? Son preguntas que está en boca de todos. Pero nadie busca las respuestas. Se plantean únicamente en términos de queja o de recriminación, cuando no de amenaza. Es una confrontación. Es tal el lío que han decidido montar la mayoría de ayuntamientos y sus asesores de ciclabilidad con tal de no perjudicar más al coche que el resultado es estremecedor. Peatones y ciclistas enfrentados y, lo que es peor, la bicicleta desterrada de su espacio natural, la calzada, hacia el lugar más “conveniente”: fuera del tráfico.

Esta esquizofrenia es de tal magnitud, que ha conseguido predominar sobre la cordura que indicaba que era al tránsito motorizado al que había que condicionar. Ahora lo descabellado es circular en bicicleta por la calzada y lo natural, lo lógico, lo adecuado y lo recomendable es hacerlo por aceras, parques y plazas.


Pero, más allá de profundizar sobre este nuevo orden de cosas, analicemos estas cuestiones:

¿Por qué los ciclistas andan por las aceras?

Tres parecen ser las razones principales:

  • Primero, porque es el camino que se les ha indicado y la gente por definición es dócil, educada y sigue las normas. Nos sorprenderíamos hasta qué extremos.
  • En segundo lugar, la gente anda en bici por las aceras porque creen que el tráfico es realmente peligroso. Y esto es interesante… sobre todo para los conductores de vehículos a motor y para sus precursores y defensores, que se han quitado a unos vecinos molestos de la calzada y creen que con eso, con un poco más de velocidad y un poco más de agresividad, todo funciona mejor.
  • Hay, por último, un componente de tendencia en todo esto. Cuando la gente se habitúa a ver a ciclistas en las aceras de manera masiva, mayoritaria, cree que esto es una actitud, un estilo, que les da modernidad. Y se incorporan a ello, con la ilusión de estar a la última, de actuar de acuerdo con los tiempos que corren. Fascinados.

¿Y por qué los peatones circulan por la acera bici (*)?

Pues por múltiples motivos. La mayoría de ellos lógicos:

  • Para fastidiar. Sí. Porque a ellos también les molestan las bicicletas y sus conductores. Y observan que a esos ciclistas, siendo tan pocos, les han dado todo tipo de facilidades muchas veces restándoselas a ellos.
  • Porque es un lugar cómodo. Parece mentira pero el pavimentado de muchas vías ciclistas (asfáltico) es el preferido por los peatones. Es suave, liso, tiene buena adherencia, no es deslizante en mojado y tiene menos obstáculos que la mayoría de las aceras.
  • Porque ya lo hacían antes. Parece tonto pero es así de real y triste. Se les ha hecho a los peatones circular por lugares por los que antes, simplemente, andaban y esto sí que es un cambio cualitativo importante. Cuando habilitamos una carretera para bicicletas en una acera estamos modificando la esencia de la misma para ordenarla de acuerdo a una lógica circulatoria. Y esto es realmente trascendental. Porque de caminar despreocupadamente por espacios básicamente caóticos, informales, como eran las aceras y las zonas peatonales, los viandantes han pasado a ceder el paso, mirar para atrás para girar, recibir timbrazos, estresarse.

Lejos de pensar en cómo resolver esta situación o, en el peor de los casos, como reconciliar estas posturas encontradas y ya enquistadas, quiero dar un paso adelante. Aunque parezca prosáico y hasta estúpido.

¿A dónde quieren ir?

Efectivamente. Todos, ciclistas y peatones, quieren ir a alguna parte y para ello eligen itinerarios. Así de simple. Y, si quitamos los que simplemente estan paseando, para desplazarse seleccionan las calles que más les convienen, los trayectos más cortos, los más agradables, los más poblados, los más atractivos y los más rápidos. Y en muchos de estos trayectos coinciden con zonas de tráfico denso o rápido, o denso y rápido, y eso compromete su seguridad.

¡Pues vaya tontería!

Lo sería si no fuera porque, por una parte, hay un interés generalizado y una preocupación obsesiva por agilizar el tráfico y descongestionarlo, y, por otra, el espacio es limitado y nos plantea una alternativa inevitable: o lo compartimos o lo repartimos. Y hemos decidido lo segundo. Y así nos va. Mal. Ciudades como Sevilla, Barcelona, Zaragoza o San Sebastián, verdaderas capitales de la promoción ciclista y otras como Málaga, Valencia, Logroño o Pamplona tienen un problema, y empieza a ser grave.

¿Cuánto seguiremos aprovechándonos de los peatones dóciles, educados, conformistas e indemnes?

People Watching Plus from Rune Madsen on Vimeo.

(*) Modificación del texto original. Sustitución de “mal llamado carril-bici” por “acera-bici” . En cualquier caso, tanto en el carril-bici como en la acera-bici (ambas vías ciclistas segregadas del tráfico) se producen conflictos similares con los peatones. Además, las dos infraestructuras incentivan la circulación ciclista por las aceras en calles donde no hay vía ciclista, así como fomentan la circulación por las aceras para acceder o abandonar la vía ciclista.

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