[Valencia] Atropello por goteo a ciclistas que circulan por las aceras

Últimamente, Valencia se está convirtiendo en un lugar de atropello por goteo a ciclistas que circulan por la aceras o por aceras-bici. El último se produjo el 23 de abril, se trata de un ciclista en solitario que volvía de una manifestación en bici que reclamaba un carril bici entre el campus universitario de Burjassot y el de Tarongers.

Al parecer, no se trata de experiencias aisladas, resultan ser más de las que los medios de comunicación se hacen eco. Un participante de la lista de correo enbici relata su experiencia ciclista sobre las aceras y las aceras-bici de Valencia así:

“Mi caso y el de mi hermano también lo podemos añadir a este goteo terrible de accidentes. A mi hermano, en diciembre lo atropelló un coche en el paso de cebra de la Av. del Puerto con Serrería y lo mando 10 metros adelante. Se lo llevaron inconsciente en ambulancia, por suerte se quedó en un golpe muy fuerte en el hombro y un pequeño coágulo cerebral que ha ido desapareciendo. Semáforo verde para bicicletas y peatones, ámbar intermitente para coches.

 A mí, hace un mes yendo por el carril bici del Parterre se me cruzó una moto que entraba a un garage que hay justo antes de girar a la calle de la Nau. Frenazo de mi parte, me voy de morros, pongo las manos para evitar el golpe en la cabeza… Resultado: fractura del radio del brazo derecho, con hospitalización y operación incluidas, y el otro brazo tocado durante dos semanas. Si miráis al suelo veréis que efectivamente hay un triángulo absurdo de ceda el paso para las bicis, pero el de la moto ni miró ni puso intermitente para pasar de la calzada a la acera.

Me es indiferente quien tuviera razón, y de hecho, para evitarme posibles líos de seguros y juicios, y porque creía que no tenía nada, no lo declaré como accidente de tráfico ni busqué testigos. Lo que me cabrea es que este accidente y todos los que he tenido en la bici han sido en el puñetero carril bici de Valencia. Caídas sin consecuencias por frenazos en pasos de cebra en verde para mí porque el conductor de turno mete el morro e invade el carril, un par de atropellos a la bici por lo mismo, y otro hace menos de un año con visita a urgencias con cortecito en mi empeine (suerte que el tío se portó y me acompañó y arregló papeles). Todo en poco más de un año.

No me consideró un tipo muy gafe, así que me aterroriza pensar la cantidad de incidentes y accidentes de este tipo que deben de ocurrir todos los días aquí, más ahora que viene el buen tiempo. De lo que nos enteramos debe de ser sólo la punta del iceberg.

Yo era muy fan del carril bici y de hecho uso (usaba) la bici todos días. Tenía esa (falsa) sensación de seguridad. Ahora ya no, desde luego. Y una de dos, o se erradican de la faz de la tierra esos semáforos mataciclistas con ámbar intermitente para los coches y verde para bicis y peatones (el de la Av. de Aragón con la Av. del Puerto era así y lo cambiaron nuestras mentes preclaras del tráfico, o sea que es posible), o va a seguir el  goteo y yo, o dejo de cojer la bici o me echo a la calzada que ahora me parece un remanso de paz…”

Más preocupante es la cuestión cuando según la reciente Modificación Parcial de la Ordenanza de Circulación y O.R.A. (publicada en el BOP de Valencia el 19 de noviembre de 2009, pág 86) y el Artículo 36.1 del Reglamento General de Circulación, las vías ciclistas son de uso obligatorio en calles donde existan.

 Si existen carriles bici, es responsabilidad de los colectivos ciclistas que los han venido exigiendo durante muchos años. Ahora que hay carriles bici, resulta que hay gente que muere atropellada en ellos. Resulta que son un engaño.

En nuestro entorno urbano, todos conocemos el diseño de las calzadas, las normas las rigen, las prioridades de paso, etc. que sirven para todas las situaciones, calles, cruces y ciudades, es decir, son homogéneas y universales. Característica que hace que el compartamiento humano ante éstas esté automatizado y cuyo conocimiento es vital para la seguridad vial y el respeto mutuo.

Sin embargo, todos hemos visto la gran variedad de carriles bici que existen en cada ciudad, calle, cruce, etc. Y, como consecuencia, su implantación ofrece una interacción hacia el resto de conductores que dista mucho de ser homogénea. Tampoco resulta ser universal, ya que todas las calles, cruces, etc. no disponen de carril bici. Es decir, introducen una anomalía en la ordenación del tráfico, ofrecen una interacción hacia el resto de usuarios de la calle que no se corresponde con las normas básicas automatizadas por éstos.

Ante estos contínuos incidentes, otra persona, en esta misma lista de correo tiene soluciones:

“Pienso que tras la creación del carril bici, y la proliferación del uso de la bicicleta por la población en general, cabe modificar la estructura viaria para adaptarla al uso del carril.

Al introducir una nueva variable en la circulación, es necesario reajustar las restantes, y esa es la labor de ahora, afinar allá donde haga falta, y éste es el peor periodo, el de transición, el que más esfuerzo requiere.

 No podemos quedarnos parados lamentando lo que debería ser, sino, contribuir a la mejora desde nuestro experto punto de vista, haciéndonos escuchar, y proponiendo mejoras”.

¿Está queriendo decir que después de habernos vendido humo, ahora tenemos que apechugar y sufrir los atropellos correspondientes debidos a las anomalias que introducen los carriles bici en las normas tráfico básicas y automatizadas por el resto de conductores y peatones?

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