Ideas para una ciudad llena de bicis

“Ideas para una ciudad llena de bicis” es el título de un artículo aparecido en El País el 26 de febrero de 2010 en el que se recogen las peticiones de Pedalibre y de algunos participantes de la BiciCrítica de ese mes.

Éstas son las ideas que se proponen, junto con un comentario personal:

– Abrir los carriles-bus. Para ellos es un problema. Reclaman que se les permita el paso expreso en los carriles-bus sin aletas azules instaladas a los lados o en aquéllos con aletas y cuesta abajo. “Son carriles que van bastante limpios, poder usarlos en sitios como la Castellana sería fantástico”, valora Adrián Albert, ciclista y estudiante de 18 años que ayer acudió a la marcha ciclista vestido de escocés. La convocatoria pedía disfraces por el carnaval, pero ganaron los chalecos amarillos.

Es comprensible que haya gente que prefiera circular por el carril-bus cuando éste no tiene una separación física: permite adelantar si el autobús está parado, permite que éste te adelante a ti si vas más despacio. Aún así, sigue siendo necesaria una disciplina de carril si se quiere girar a la izquierda (no es conveniente hacerlo desde el carril-bus), y además favorece que un coche que quiere girar a la izquierda no te vea y te sacuda con el famoso “gancho de derecha”. En mi opinión, sigue siendo más seguro circular por el carril que está al lado del carril-bus.

– Residencial y ciclista. Las áreas de prioridad residencial, como el barrio de las Letras, no están abiertas para los ciclistas con la normativa actual. Pedalibre reclama paso libre y con señalización clara en la ordenanza, como ya ocurre en la práctica.

Nada que objetar a esta medida.

– No sólo peatonal. Las nuevas zonas peatonales anchas también están en sus objetivos. Puntos como la cuesta de Moyano o la calle de Bailén. Si son sólo para viandantes, les generan barreras importantes, aseguran. Quieren usarlas. Pero piden normas, como una regulación que les obligue a mantener al menos dos metros de distancia con los peatones o límites de velocidad de unos 10 kilómetros por hora. “Yo preferiría que el espacio del peatón se quede para el peatón, pero tal y como estamos ahora, resulta imposible no invadirlo”, explica Pilar Soler, psicóloga de 48 años y ciclista ocasional, mientras ajusta el faro con un destornillador justo antes de la salida de Bici Crítica.

“Barreras importantes” que pueden salvarse circulando por la calzada. Además, sorprende la petición de más normativa. Si la calle está llena de peatones, ¿se puede mantener la distancia de dos metros? ¿se cierra la calle a ciclistas en horas de alta ocupación por parte de los peatones? ¿se van a poner radares para limitar la velocidad? A esa velocidad, además, ¿no compensa dar el pequeño rodeo que dan los coches? La declaración de que es “imposible” no invadir el espacio del peatón no es justificada. Claro que se puede no invadir ese espacio: basta con no circular por él.

– Por el centro del carril. Normalmente, circulan por el centro del carril, lo que impide al automovilista adelantar. Piden que se eliminen todas las referencias que les obligan a circular a la derecha y que se les permita pasar al centro. “Ahora mismo es absolutamente inseguro ir por el centro del carril. Los coches son muy agresivos”, protesta Rosa Bajo, médica de 54 años, que usa la bici para trayectos cortos. Acaba de sumarse a Bici Crítica porque considera que hay mucho que reivindicar.

Estamos de acuerdo en que lo mejor es circular por el centro del carril, evita muchas situaciones incómodas. Lo que no es cierto es que sea “absolutamente inseguro”. De hecho, es lo más seguro. No sé por qué, pero yo no me suelo encontrar con esos conductores tan agresivos. Que los hay. Pero no son tantos. Ni mayoría.

– Peligro: rotonda. Otro elemento de riesgo, porque hay conductores que les adelantan por la izquierda en la rotonda para luego coger la siguiente salida a la derecha. Reclaman tener voz para planificar las rotondas o que incluyan badenes que reduzcan la velocidad. “Las que tienen muchos carriles son problemáticas. Te pones a la derecha para quedarte al margen, pero si no tomas la primera salida interrumpes el paso”, explica Iñaki Díaz de Etura, de Pedalibre.

La solución es fácil: circular por el centro de la rotonda si no vas a tomar la primera salida (o por un carril que no sea el exterior). Es decir: como lo harías si fueras en coche.

– El ciclista por delante. Lo ven como una discriminación positiva: dejar a los vehículos de motor unos metros más atrás que ahora en los pasos de peatones, y ceder a las bicicletas ese trozo intermedio. Eso facilitaría que otros conductores les vieran mejor y les evitaría tragarse el humo de los tubos de escape. “Seguro que serviría para crear conciencia, para educar al resto de conductores y enseñarles a que nos tengan en cuenta”, considera Jesús Jiménez, diseñador gráfico de 34 años, que esta noche va disfrazado de médico.

No lo veo lógico. Si no quieres tragarte el humo del vehículo de delante siempre puedes dejar algo más de espacio. Y además, ponerse delante ¿para qué? Para que luego te tengan que volver a adelantar. Y es curioso que se pida esto cuando siempre hay quejas sobre las prisas que tienen los conductores de vehículos a motor.

– Con remolque y niños. La normativa actual de movilidad de Madrid sólo permite remolques durante el día y exclusivamente para transportar bultos. Algunos de los ciclistas que participaron en Bici Crítica los usaban ayer para arrastrar un equipo de música. Pedalibre reclama ir más allá: que se habilite el uso de remolques para llevar tanto objetos como niños.

Buena medida.

– En sentido contrario. Piden circular a contramano en calles estrechas, sobre todo en zonas residenciales en las que no se puede pasar de 30 kilómetros por hora. Eso sí, para una implantación “masiva” recomiendan al Ayuntamiento “esperar una mayor maduración de la cultura ciclista”, según la nota de Pedalibre. “De frente está muy bien, pero si el coche no te respeta es un suicidio, sería más útil alternar el paso en las calles estrechas: unas para bicis y otras para el resto de vehículos”, asegura Daniel, estudiante de 17 años que se ha colocado un biquini sobre la malla para celebrar el carnaval.

No tengo muy claro qué pensar de esta medida. A priori, sin conocer detalles de cómo se planea su implantación, parece innecesaria y peligrosa. Principalmente porque en los cruces los coches esperan que haya circulación en un sentido y no van a mirar si viene un ciclista de frente.

A las nueve y media de la noche, el pelotón se compacta y corta el paso a los coches en la Castellana. Los pitidos de protesta les acompañan en la salida.

BiciCrítica, haciendo amigos. Así se espera que los conductores tengan respeto por la bicicleta. Así se espera que los ciclistas se comporten como conductores responsables.

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Ciclismo integrado en las calles de Kolhapur, India.

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