La bicicleta en la ciudad: un cambio de paradigma

Adaptación de un artículo publicado en el Cascade Courier, Cascade Bicycle Club, Seattle.

Circular en bicicleta en el tráfico es más divertido que conducir un coche, en cuanto se han aprendido unas nociones básicas de circulación en tráfico. La bicicleta es un vehículo estrecho que permite compartir fácilmente calzadas del ancho adecuado; quizá la técnica más ignorada y más importante a aprender cómo ocupar las distintas posiciones posibles en el carril del tráfico para permanecer visible a otros conductores. Un entrenamiento sencillo en las técnicas de vigilancia, posicionamiento, señalización y pedaleo mejora la capacidad de comunicar sus intenciones y cooperar con el resto del tráfico. Estas sencillas habilidades sociales para las necesidades del tráfico permiten a los ciclistas actuar como conductores normales y obtener la atención de los otros conductores para comunicarse y ser vistos mejor y circular más seguros.

Los ciclistas pueden aprender a circular por prácticamente todas las calles y todo tipo de tráfico con la misma confianza con la que todos conducimos. Con una formación adecuada, los ciclistas primerizos pueden aprender todas las habilidades necesarias en unas pocas horas.

Desafortunadamente, sólo unos pocos ciclistas tienen la formación y la experiencia necesaria para conducir una bicicleta de manera confiada, competente y segura. La creencia más común, casi universal, es que el tráfico motorizado convierte el uso de la bicicleta en desagradable e incluso peligroso. La velocidad y la disciplina del tráfico motorizado hacen que los ciclistas no entrenados se sientan rechazados en nuestras calles y que prevalezca la creencia de que los ciclistas no pueden seguir las reglas del tráfico igual que los automovilistas; esto hace a casi todos los ciclistas sentirse impotentes y reclamar un espacio separado de los coches, incluso en calles de tráfico sencillo e inofensivo. Mientras reivindican su espacio “propio”, los ciclistas ignoran los métodos sencillos, fáciles de aprender, que tienen a su disposición para comunicarse y cooperar con el tráfico y conseguir una seguridad real y unos viajes placenteros a cualquier destino que necesiten.

En nuestra sociedad moderna, los médicos y abogados aprenden su actividad en la universidad. Los pilotos de avion tienen programas de entrenamiento. Los conductores tienen que pasar las clases para conseguir su carnet de conducir antes de poder conducir por su cuenta. En nuestra cultura motorizada, tan sólo a los ciclistas se les niega una formación adecuada, y se espera de ellos que aprendan por su cuenta, o sencillamente se da por hecho que no necesitan aprender nada, y se les condena a sí a la impotencia y la indefensión. Si podemos imaginar las consecuencias de una sociedad que negase la necesidad de formación de los pilotos o de los conductores, de modo que todos ellos tuviesen que aprender por su cuenta igual que los ciclistas tienen que aprender por su cuenta hoy dia, podemos entender las implicaciones que el actual estado de cosas tiene para la seguridad de los ciclistas.

Hubo un tiempo en que los ciclistas dominaban nuestras calles, aunque luego perdieron la competición con los vehículos motorizados. Algunos automovilistas combatieron a los ciclistas a base de promover una imagen negativa de la bicicleta en nuestras calles, argumentando que los vehículos motorizados hacían el uso de la bicicleta desagradable y peligroso para los ciclistas. Esta visión ha ido enraizando a lo largo de décadas en las que sólo los niños han usado la bicicleta, y en las que por tanto se ha roto la tradición y la transmisión del conocimiento de una generación a otra, entre adultos habituados a circular en tráfico y niños que necesitan aprender a hacerlo.

Hoy esta cultura motorizada, con su actitud negativa hacia el ciclismo integrado en el tráfico, domina la percepción social del ciclismo. Las consecuencias para la bicicleta son devastadoras, atemorizando a los ciclistas, disuadiendoles de aprender habilidades de circulación en tráfico, y desviando su atención y su esfuerzo hacia la reivindicación de “nuestro espacio propio” separados del tráfico, y a menudo lejos de muchas rutas populares y útiles para llegar a nuestros destinos.

La adquisición de las habilidades de conducción ciclista tiene un enorme potencial para mejorar el placer y la seguridad de usar la bicicleta. La parte más dificil es convencer a los usuarios de bici de que necesitan y pueden aprenderlas. Los cursos de entrenamiento para rodar más rápido, y los talleres de mantenimiento de la bicicleta se llenan de asistentes, pero los cursos de “conducción ciclista” no reunen gente. El problema es cómo lograr hacer entender a la gente la necesidad y las ventajas de adquirir esas habilidades.

Yo he grabado en vídeo a ciclistas típicos y me he grabado a mi mismo como comparación. También, he ido desarrollando una visión positiva del ciclismo integrado en el tráfico que creo que es coherente con las buenas habilidades de conducción ciclista que he adquirido. Cuando presento mi visión positiva del ciclismo integrado junto con los vídeos que muestran la técnica adecuada, la respuesta ha sido mucho más favorable de lo que habría imaginado. Una visión positiva del ciclismo integrado anima a los usuarios de bicicleta a aprender y mejora la capacidad de los automovilistas de comprender y aceptar a los ciclistas, a la vez que les hace más proclives a considerar la bicicleta como un medio de transporte alternativo a su automóvil.

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3 comments

  1. Este artículo pone el dedo en la llaga. Es necesaria la regulación de las bicis, por el bien de todos, de los ciclistas y de los cochistas. Los ciclistas, en un sistema regulado, parecen ilegales y extraños, cuando debería ser al revés ya que los cochistas contaminan y son peligrosos.

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  2. Me parece que pones demasiada confianza en la regulación. Yo, en cambio, pienso que lo mejor sería que los ciclistas aceptásemos como algo natural la idea de que tenemos que saber pedalear y mantener el equilibrio no es suficiente, y que tenemos que aprender a conducir nuestras bicis exactamente igual que los conductores tienen que aprender a conducir sus coches.

    Y por otra parte, los ciclistas ya tenemos toda la regulación que necesitamos. Se resume en “las bicis son vehículos. Los ciclistas tienen las mismas obligaciones y derechos que los conductores de los otros tipos de vehículos”. A partir de ahí, cuantos menos añadidos, excepciones e irregularidades, mejor, en mi opinión.

    Txarli
    Carril-bici KK

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